El primer ministro griego, Alexis Tsipras
El primer ministro griego, Alexis Tsipras - afp

La troika regresa a Grecia para pedir más reformas antes del nuevo rescate

El Ejecutivo heleno encabezado por Alexis Tsipras ha aprobado, entre otras medidas, una subida del IVA, un impulso a las privatizaciones, la aceleración de los procesos judiciales y la facilitación de subastas de viviendas desahuciadas

Actualizado:

Después de un año de ausencia, los representantes de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo —BCE— y Fondo Monetario Internacional —FMI—) han regresado a Atenas donde se disponen a comenzar «de inmediato» las negociaciones con las autoridades griegas para alcanzar un acuerdo sobre un nuevo rescate de 86.000 millones de euros antes del 20 de agosto. En principio, estas serán negociaciones «técnicas», pero los países acreedores ya se han apresurado a señalar que esperan que el Gobierno griego apruebe un nuevo paquete de reformas para la modernización de la economía del país antes de dar luz verde al rescate. Así lo confirmó ayer una portavoz de la Comisión Europea, que insistió: «Esperamos nuevas reformas por parte de las autoridades griegas que permitan el desembolso de parte de los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad».

Hasta ahora, el Ejecutivo heleno encabezado por Alexis Tsipras ha aprobado, entre otras medidas, una subida del IVA, un impulso a las privatizaciones, la aceleración de los procesos judiciales y la facilitación de subastas de viviendas desahuciadas. Pero ha pospuesto otras reformas consideradas fundamentales para el saneamiento de las cuentas públicas como la restricción de las prejubilaciones o la eliminación de las exenciones fiscales a los agricultores.

Tsipras teme que si presenta al Parlamento un nuevo paquete de recortes antes del 20 de agosto, tendría que hacer frente a una nueva prueba de fuego frente al ala radical de su partido que podría desestabilizar al Gobierno y provocar elecciones generales anticipadas. Las medidas serían aprobadas gracias al apoyo de los principales partidos de la oposición, pero Tsipras no quiere correr el riesgo de que aumente el número de disidentes radicales dentro de su grupo parlamentario. De ahí que su intención sea llegar a un «compromiso político» con los acreedores que evite una nueva votación en el Parlamento.

Antes del 20 de agosto

Las negociaciones se prometen arduas y difíciles. En principio se debe llegar a un acuerdo antes del 20 de agosto, ya que en esa fecha el Gobierno griego debe devolver 3.200 millones al BCE y otros 500 millones de intereses de la deuda. Y como señal de que los negociadores no las tienen todas consigo, ya se ha barajado la posibilidad de que la UE conceda otro crédito puente de 5.000 millones para que Grecia vaya pagando sus deudas y evite declararse insolvente.

Las negociaciones tendrían que haber empezado el pasado viernes, pero problemas «logísticos» y de «seguridad» las han ido retrasando. Estos problemas tienen que ver con las peticiones de los representantes de la troika de que se les conceda unas instalaciones más o menos secretas para evitar manifestaciones en su contra. Y con el más insólito rechazo de algunos ministerios —como los de Salud y Trabajo— a abrir sus puertas para que la troika inspecciones sus cuentas y funcionamiento. Eso sí, la troika tendrá acceso al Servicio de Contabilidad Nacional y al Banco Central de Grecia para revisar el estado de las cuentas del país.

En principio, los negociadores desplazados a Atenas forman parte del «equipo técnico», pero para finales de semana se espera que lleguen los más polémicos «jefes de delegación» que siempre han sido recibidos con hostilidad por las instituciones griegas que con más fuerza se resisten a los recortes.

Entretanto se han dado a conocer los datos de la Fundación de Investigación Económica e Industrial (IOBE), una institución privada muy respetada que considera que la economía griega sufriría una contracción de entre un 2 y un 2,5 por ciento este año tras el pequeño crecimiento (0,7 por ciento) del año anterior. Este organismo afirma también que el desempleo, que ha vuelto a superar el 26%, seguirá creciendo y que el reciente «corralito» junto con las nuevas medidas de austeridad que impondrá un nuevo rescate dificultará aún más la recuperación económica del país.