Ganaderos franceses bloquean con camiones y neumáticos una autopista en Limonest, cerca de la ciudad de Lyon (Francia)
Ganaderos franceses bloquean con camiones y neumáticos una autopista en Limonest, cerca de la ciudad de Lyon (Francia) - efe
Francia

Hollande no consigue acabar con el bloqueo de autopistas de los ganaderos franceses

El primer sindicato agrícola francés moviliza a todas familias de la agricultura francesa, solidarias con un sector ganadero que se considera víctima de «una caída trágica de los precios»

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Los 600 millones de euros de euros de «ayudas de urgencia» prometidos por François Hollande a los ganaderos franceses no han conseguido «desactivar» unas manifestaciones y movilizaciones que están bloqueando buena parte de las autopistas, víctimas de una crisis global del modelo agrícola nacional.

Xavier Beulin, presidente de la FNSEA (Federación nacional de explotaciones agrícolas), anuncia un «fin de semana muy caliente», ya que las promesas personales del presidente Hollande y su ministro de agricultura, Stéphane Le Foll, «no responden en absoluto a los problemas de fondo de los ganaderos».

Primer sindicato agrícola francés, la FNSEA moviliza a todas familias de la agricultura francesa, solidarias con un sector ganadero que se considera víctima de «una caída trágica de los precios».

En un tono apocalíptico -como es tradicional en los agricultores franceses, cuando desean conseguir ayudas del Estado-, los sindicatos de ganaderos lanzaron el lunes una ofensiva en varios frentes: bloqueo de carreteras y autopistas, «toma» de grandes superficies (super e hyper), manifestaciones en varias regiones sensibles.

Con una eficacia implacable y una gran sabiduría en materia de «agit-prop», las caravanas de tractores bloquearon sitios emblemáticos (bahía de la abadía de Monte Saint-Michel) y encrucijadas turísticas (autopistas de circunvalación de Lyon, por donde circula todo el tráfico vacacional norte – sur), provocando una irresuelta crisis nacional, política, social y cultural.

Buen conocedor de la geografía política, Hollande se «bajó los pantalones» a los dos días cortos de crisis, anunciando 600 millones de ayudas directas. Ganaderos y sindicatos de agricultores consideran «insuficiente» el gesto. Desde la óptica ganadera, la caída de los precios del sector es una «amenaza para millares de explotaciones».

La FNSEA y los ganaderos acusan esencialmente a varias cadenas de super e hyper, cuyos precios consideran «demasiado bajos». Se trata de una lógica enfrentada. Las grandes superficies esperan ganar clientes vendiendo más barato, comprando carne en el mercado internacional (España incluida). Los ganaderos estiman que esa «apertura» es «lesiva para los intereses nacionales».

Los portavoces de la gran distribución, por su parte, se consideran víctimas de una política gubernamental que encarece los precios, a través de una fiscalidad siempre creciente.

Thierry Cotillard, presidente de la cadena «Intermarché», analiza de este modo la crisis: “La crisis de la agricultura francesa tiene tres orígenes. De entrada, es evidente un retraso de la competitividad nacional, que se explica por la distorsión de la competencia a través de los salarios y un retraso de las inversiones para mejorar la producción. A continuación, la producción nacional es superior a la demanda, tras el cierre del mercado ruso, con una demanda nacional modesta. En tercer lugar, las cargas fiscales de los agricultores son muy importantes, sin olvidar el aumento de los precios de la agricultura animal. Desgraciadamente, tras la crisis en curso vendrán otras. Más graves. El precio de la leche corre el riesgo de hundirse, y son de temer movimientos de protesta, crecientes”.