Abrazo entre Marion y su abuelo en una imagen de archivo
Abrazo entre Marion y su abuelo en una imagen de archivo - juan pedro quiñonero

Marion Le Pen se arrima a su abuelo en la lucha interna del Frente Nacional francés

La sobrina de Marine, líder del partido de ultraderecha, prefiere la línea dura de Jean-Marie

juan pedro quiñonero
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Marion Maréchal-Le Pen (Saint-Germain-en-Laye, Yvelines, 1989), es la estrella ascendente del Frente Nacional (FN, extrema derecha), apoyada por su abuelo, Jean-Marie, que espera utilizarla como peón desestabilizador contra su propia hija, Marine. Marion Maréchal-Le Pen encarna el ala más tradicional del FN, jaleada desde el semanario «Rivarol», donde se ha criticado con severidad la ascensión de políticos homosexuales al equipo dirigente del partido fundado por Jean-Marie Le Pen, calificado con parda ironía de «club gay».

La diputada más joven de la historia de la V República, Marion Maréchal-Le Pen, es hija de un periodista difunto prematuramente, pero prefiere utilizar el apellido del primer esposo de su madre (Simon Maréchal), Yann Le Pen, hija del fundador del FN y hermana de su presidenta.

Marion comenzó con entusiasmo muy comedido estudios de derecho. Pero los elogios y entusiasmo de su abuelo la embarcaron antes de los veinte años en una carrera política fulgurante. Cuando Marine Le Pen inició un inconcluso «recentraje» político, enterrando los antiguos temas neonazis para dar al FN una identidad más populista, el patriarca fundador comenzó a abrazar y ensalzar a su nieta, presentándola como «nueva Juana de Arco», calificativo que en otro tiempo solo estuvo reservado a Marine.

Marion quedó embarazada siete antes de un apresurado matrimonio, el verano pasado. Pero el nacimiento de su hija Olympe, a los dos meses cortos de la boda de sus padres, solo ha enardecido su vocación política, apoyada por un abuelo encantado por el verbo titubeante pero sanguíneo de una nieta rubia como una valkiria.

Marine Le Pen lleva mucho tiempo intentando contener la furia verbal de una sobrina que es capaz de amenazar físicamente a un periodista que le lleva la contraria en un cóctel muy animado. Detalle que inquieta a la tía y encanta a su abuelo, que reconoce en ese tipo de «virtudes viriles» una «casta» que considera muy suya.