Ryan Hammons y su anterior «yo»
Ryan Hammons y su anterior «yo»

Otro niño confiesa haberse reencarnado y que había sido un actor de Hollywood

Con un «mamá, yo antes era otra persona», el pequeño Ryan Hammons le reveló a su madre cuando tenía cinco años que había vivido otra vida antes

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Hace tan sólo unos días conocíamos la increíble historia de Luke, un niño que aseguraba haberse reencarnado y recordar su vida anterior, y ahora otro caso similar ha salido a la luz con el pequeño Ryan Hammons, que a los cinco años dio a su madre una increíble noticia: en su vida anterior había sido un actor de Hollywood y se había reencarnado.

Todo empezó cuando con cuatro años Ryan empezó a tener unas horribles pesadillas de lo más realistas pero no fue hasta un año más tarde cuando el pequeño, que vive con padres en Oklahoma (EE.UU.), compartió con ellos su secreto, El diario británico «The Mirror» se hace eco de las declaraciones de la madre, Cyndi, a la televisión estadounidense, donde afirmó que su hijo llegó y le soltó: «mamá, tengo algo que decirte, yo antes era otra persona».

Pronto quedó claro que no se trataba de la fructífera imaginación típica de un niño de su edad dado el nivel de detalle de las experiencias de su vida anterior así como el relato de sus viajes por todo el mundo, sus trabajos con estrellas de la talla de Rita Hayworth y sus bailes en Broadway. La madre de Ryan no daba crédito a lo que le contaba su hijo pero lo describía todo con tal lujo de detalles «que no había forma de que un niño se lo pudiera hacer inventado».

Entonces encontraron la foto del yo anterior de Ryan y «eso lo cambió todo» explica su madre. La foto apareció en un libro sobre Hollywood en una biblioteca y mostraba el rodaje de la película «Noche tras noche» de 1932 con Mae West. Al pasar la página, Ryan dijo «ese soy yo, ese es quién era yo» señalando a un actor que hizo de extra en la cinta, sin texto al que un documentalista identificó como Marty Martyn, un actor que luego se convirtió en agente de otras estrellas y que moriría en 1964 y del que un niño de 4 años no es fácil que pueda acceder a los detalles más íntimos de su existencia.