Fotografía de archivo de Giorgio Napolitano
Fotografía de archivo de Giorgio Napolitano - efe

Giorgio Napolitano, «el gran timonel» de la política italiana

El excomunista, de 89 años, es considerado dentro y fuera de Italia como «un genio de la política»

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El hasta ahora presidente de Italia, Giorgio Napolitano, ha presentado este miércoles su dimisión. A sus 89 años, es el político más apreciado del país y la mayoría de los italianos desearían su continuidad como presidente. Se lo han pedido con insistencia desde diversos sectores, pero él se ha negado con firmeza.

Napolitano se ha ganado el elogio unánime de todos los italianos, incluyendo su más duro crítico, el cómico Beppe Grillo, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E). En su blog, entre los diez más leídos del mundo, Grillo se refería siempre a él en estos términos: «Napolitano duerme. Es más, es Morfeo, el dios de los sueños». Sin embargo, cuando el 21 de marzo de 2103 Grillo acudió por primera vez al palacio del Quirinal para las consultas del jefe del Estado con los partidos políticos, previas al encargo de formar gobierno, el líder del M5E cambió la idea que tiene sobre el presidente y dijo a los suyos: «Me ha gustado mucho Napolitano. No llamarlo ya Morfeo».

Giorgio Napolitano ha tenido que tomar las riendas del país en varias ocasiones. En 2013, ante la impotencia de los partidos políticos para formar gobierno, Italia vuelvió a confiar en una solución que venga del presidente de la República. En otro momento dramático, en noviembre del año 2011, cuando el país corría el riesgo de sufrir una bancarrota, también confió en él. Entonces ideó un gobierno técnico y encargó su formación al ex comisario europeo Mario Monti, de 69 años, sucediendo a Silvio Berlusconi, que había perdido la credibilidad internacional y conducido al país a una grave crisis económica en medio de una fuerte especulación en los mercados contra Italia.

A raíz de aquella operación, Napolitano fue considerado por muchos observadores como «un genio de la política». El diario «The New York Times» lo bautizó como «el rey Giorgio», señalando que el presidente «ha coronado su brillante carrera política orquestando una de las transiciones políticas más complejas de la historia italiana de la postguerra». Por su parte, el semanario italiano «LŽEspresso» lo llamó «El gran timonel».

Todas las miradas de Italia y del exterior vuelven a dirigirse de nuevo hacia Napolitano, confiando en que, de nuevo, obre un milagro para salvar al país de la ingobernabilidad.

Una vida entregada a la política

Nacido en Nápoles en 1925, fue elegido como presidente el 10 de mayo de 2006, en sustitución de Carlo Azeglio Ciampi, y de nuevo el 20 de abril de 2013.

Napolitano decidió dedicarse a la política a temprana edad y nada más licenciarse en Derecho en 1942 fundó un grupo comunista y antifascista que, durante la II Guerra Mundial, tomó parte en numerosas acciones contra los nazis.

Miembro desde 1945 del Partido Comunista Italiano (PCI), fue elegido por primera vez diputado en 1953 y reelegido posteriormente, salvo en la IV Legislatura, hasta 1996, siempre por la circunscripción de Nápoles.

Dentro del partido fue miembro de su comité central elegido en 1956 y responsable de la política económica, entre 1976 y 1979.

También fue responsable de política exterior, entre 1986 y 1989, año en que fue nombrado jefe de la diplomacia italiana en el «Gobierno en la sombra» del PCI.

Allí permaneció dos años más, hasta la fecha de su dimisión y ruptura con el PCI en el histórico congreso de Rimini, cuando optó entonces por entrar a formar parte de las filas del Partido Democrático de la Izquierda.

Después de una vida entregada a la política, en 1992 dio el salto a Europa como eurodiputado, aunque fue breve pues retornó de nuevo a su país natal tras ser elegido el 3 de junio de ese año presidente de la Cámara de los Diputados, en sustitución de Oscar Luigi Scalfaro.

El entonces primer ministro italiano, Romano Prodi, lo nombró ministro del Interior en 1996, cargo en el que permaneció hasta la dimisión de aquél en octubre de 1998.

Napolitano volvió, entonces, a Europa en 1999 y hasta junio de 2004 fue presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo.

Nombrado senador vitalicio por el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, fue elegido su sustituto el 10 de mayo de 2006 con el respaldo de 543 votos de los 1.000 votos posibles en la cuarta votación, en la que sólo se necesitaba mayoría simple.

Asumió el cargo de undécimo presidente de la República de Italia el 15 de mayo de 2006 y al día siguiente encargó la formación del nuevo Ejecutivo a Romano Prodi, líder de la vencedora coalición de centro izquierda La Unión en las elecciones celebradas en abril.