Militares cerca del monte Chaambi, al oeste de Túnez, convertido en guarida de terroristas
Militares cerca del monte Chaambi, al oeste de Túnez, convertido en guarida de terroristas - REUTERS

¿Por qué la democrática Túnez es el país que más yihadistas envía al Estado Islámico?

Los tunecinos han aprobado su primera constitución democrática y este año celebrarán las segundas elecciones libres desde el derrocamiento de Ben Ali

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El avance del Estado Islámico (EI) hacia Bagdad o hacia la frontera sirio-turca se está consiguiendo en parte gracias a la «peregrinación» de islamistas de países de todo el mundo. En este mapa de naciones que más aportan destaca Túnez, como principal vivero de yihadistas, con más de tres mil tunecinos (2.400 según fuentes oficiales del país) combatiendo en Siria e Irak para el EI, según publicó el pasado septiembre la cadena estadounidense CNN. La paradoja está ahí: el principal emisor de luchadores extranjeros que salen para sumarse al «ejército» de Abu Bakr al Bagdadi es precisamente donde la Primavera Árabe dio sus mejores frutos.

Los tunecinos han aprobado este año una nueva constitución, la primera democrática, y esperan también para este 2014 las segundas elecciones libres desde el derrocamiento de Zine el Abidine Ben Alí en 2011.

Tal como apunta David D. Kirkpatrick en «The New York Times», este país cuenta con la ventaja de tener a los ciudadanos, con una población de 11 millones de habitantes, mejor educados y cosmopolitas del mundo árabe. Sin embargo, pese a este hecho, la nueva libertad ganada con la Primavera Árabe ha permitido a los grupos yihadistas reclutar militantes con mayor facilidad que durante la dictadura. Además, las mejoras en calidad democrática no han supuesto mejoras en la calidad de vida de los jóvenes. La «revolución» no ha creado trabajos ni ha cambiado su día a día.

Para los líderes de Ennahda, el principal partido islamista del Parlamento tunecino, no se debe sobreestimar el poder de la democracia para vencer los radicalismos. «Sin desarrollo social, no creo que la democracia pueda sobrevivir», ha reconocido uno de estos representantes políticos, testimonio que recoge «The New York Times». Así, los centenares de jóvenes que han acudido a Siria o a Irak para combatir por la imposición de la sharía, motivados por su precaria situación, se ven seducidos por el dinero e incluso por las mujeres que les ofrece el EI.

En este escenario, el Estado Islámico tiene a Túnez entre sus principales objetivos para extender el «califato». Según la prensa de Beirut, la banda terrorista ha publicado y difundido un documento en árabe sobre su estrategia y sus planes geopolíticos. En el texto, los yihadistas consideran que la situación tunecina mejora a la del resto de territorios porque Francia sigue manteniendo su influencia para incluso fomentar que un grupo de generales dé un golpe de Estado.

A Túnez le sigue Arabia Saudí con 2.500 yihadistas, Marruecos (1500), Rusia (800), Francia (700) y Reino Unido (500), todo, según las cifras publicadas por el mapa de la yihad de la CNN. En total, la CIA estima que son más de 15.000 los terroristas extranjeros que combaten para el Estado Islámico.