El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, sigue con gesto pensativo la conferencia internacional sobre Libia celebrada en Madrid el pasado 17 de septiembre
El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, sigue con gesto pensativo la conferencia internacional sobre Libia celebrada en Madrid el pasado 17 de septiembre - EFE

¿Por qué la crisis libia es una cuestión vital para España?

La diplomacia española pisa el acelerador para propiciar una solución en un país vital para los intereses de Madrid por razones energéticas y de seguridad

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Valgan dos ejemplos cercanos para tratar de explicar la caótica situación política y de seguridad que vive Libia y que explica que el Gobierno español esté pisando el acelerador diplomático en busca de una solución. Tres años después de que el dictador Muamar Gadafi fuera ejecutado: a finales de julio los países occidentales tuvieron que evacuar repentinamente a sus ciudadanos y las embajadas quedaron bajo mínimos ante los combates en pleno Trípoli entre las diferentes facciones enfrentadas por el poder. Y ayer, Omar al Hasi, líder de un Gobierno que no reconoce la autoridad del nuevo Parlamento elegido en junio, tomó las riendas del Ministerio del Petróleo para sí con el objetivo de afianzar su poder frente a la oposición vencedora en los últimos comicios.

La situación en Libia se resume en «dos primer ministros, dos Gobiernos y dos parlamentos» que combaten por los resortes del poder, los recursos petrolíferos y con un remanente armamentístico ingente tras la guerra en que desembocó en el fin de 42 años de dictadura de Gadafi.

El pasado 4 de agosto, se instauró en Tobruk -1.500 kilómetros al este de la capital- la Asamblea Legislativa surgida de las elecciones del 25 de junio y conocida como el «Congreso de los Diputados» que encargó al primer ministro saliente, Abdala al Zani, la formación de un Gabinete de crisis para intentar superar la situación del país.

Superficie: 3,4 Españas

Por su parte, el Parlamento saliente (denominado Congreso Nacional General y emplazado en Trípoli) sigue sin reconocer la legitimidad de la recién creada Asamblea y encargó a Omar al Hasi la formación de un Gobierno de Salvación Nacional. A todo esto hay que sumar una previa elección fallida en el mes de abril con asalto al Parlamento incluida.

Todo esto ha acontecido en el plazo de solo cinco meses y en un país del tamaño de 3,4 veces España, con 6,2 millones de habitantes de los cuales el 27 por ciento tiene menos de 15 años y que se ha convertido en puerto de salida de miles de inmigrantes y refugiados provenientes de África y Oriente Medio con el objetivo de alcanzar la UE (Italia o Malta principalmente).

Y es que la UE -los países mediterráneos especialmente- corren el riesgo de tener un vecino ribereño más parecido a Somalia que a cualquier otro país en el mundo. Un Estado fallido con el explosivo cóctel del sur saheliano amenazante: yihadismo en Malí o Níger y organizaciones criminales (inmigración ilegal, tráfico de drogas y de armas) campando en sus fronteras existentes solo en los mapas.

Con presencia de Repsol

Otro dato para concluir: la producción de petróleo, que en las últimas semanas había alcanzado los 850.000 barriles diarios, ha caído esta hasta los 700.000. Libia tiene un capacidad de producción de 1,5 millones de barriles. Un descenso provocado por un reciente cierre del campo petrolero de Al Sharara, explotado por la Compañía Nacional Libia, la española Repsol, la austríaca OMV y la francesa Total, así como de la refinería de Al Zawiya.