El ayatolá Jameini, en el hospital tras una operación de próstata el pasado martes
El ayatolá Jameini, en el hospital tras una operación de próstata el pasado martes - efe

Irán rechazó en tres ocasiones la cooperación militar contra el Estado Islámico

El Líder Supremo, Alí Jamenei, aseguró que EE.UU. intentó conseguir el apoyo de Teherán, y acusó a Washington de querer «consolidar su presencia militar en la región»

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Una semana después de su intervención de próstata el Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, abandonó el hospital en «buen estado», según los médicos. El alta del ayatolá de 75 años coincidió con la conferencia de París en la que una treintena de países reafirmaron su apoyo a Estados Unidos en la guerra contra el Estado Islámico que para el religioso iraní «sólo busca consolidar la presencia militar estadounidense en la región».

Pese a ser un actor clave por su apoyo directo al régimen de Bashar Al Assad en Siria y a las milicias chiíes que estos días combaten en primera línea en suelo iraquí, Irán quedó fuera de la lista de invitados al acto celebrado en la capital francesa y sus responsables cargaron contra la alianza.

Jamenei tuvo tiempo de colgar un tuit en su cuenta personal en el que aseguró que durante los días que ha pasado hospitalizado «he tenido un hobby, que ha sido escuchar las declaraciones de los responsables estadounidenses sobre la guerra contra el EI». El Líder adelantó a través de las redes sociales que «si EEUU entra en Irak y Siria sin permiso, tendrán los mismos problemas que han tenido en la última década».

El califato se extiende por territorio sirio e iraquí, pero a diferencia del apoyo abierto de Bagdad, Damasco exige a la fuerza internacional coordinación antes de empezar los bombardeos. La Casa Blanca niega cualquier posible contacto con el régimen.

Lo que sí parece es que Washington ha intentado corregir errores del pasado y por eso, según Jamenei, habría pedido en tres ocasiones colaboración a la república islámica antes de lanzar esta nueva guerra en su frontera. El religioso atendió a los medios oficiales a la salida del centro médico de Teherán para revelar que «en los primeros días del Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico), por medio de su embajador en Irak, pidieron nuestra colaboración. Yo lo rechacé porque sus manos están manchadas».

El segundo intento habría sido por medio del secretario de Estado, John Kerry, en una entrevista personal con el ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, «y él también lo rechazó», según el Líder Supremo, quien aseguró que la tercera y última petición de ayuda la realizó la vicesecretaria de Estado, Wendy Sherman, durante las negociaciones nucleares del mes pasado en Ginebra. Irán volvió a decir que no.

Al final de la reunión de París, Kerry ni confirmó, ni desmintió las palabras de Jamenei y se limitó a decir que «no voy a entrar en un toma y daca. No quiero hacerlo. No creo que sea constructivo, francamente».

Apoyo a Bagdad y Damasco

A la ofensiva diplomática iraní contra la alianza liderada por Barack Obama se sumó también Hosein Amir Abdolahian, viceministro iraní de Exteriores, que declaró a la agencia Isna que «la mejor forma de luchar contra el EI y el terrorismo en la región es ayudar y reforzar a los gobiernos iraquí y sirio, que luchan de forma seria contra el terrorismo». Abdolahian aseguró que Irán no tenía «ningún interés» en participar en el acto de París, que calificó de «mero espectáculo».

Además de luchar contra el EI, el plan de Barack Obama recoge el entrenamiento y entrega de armas a la «oposición moderada» de Siria para que haga lo propio con el régimen de Assad. Este es el punto más criticado por Teherán, el mejor aliado de Damasco desde el estallido de la crisis hace más de tres años. Este apoyo incluye a la milicia chií libanesa de Hizbolá, presente en las batallas más importantes de los últimos años como refuerzo del Ejército sirio.

Este apoyo inquebrantable, sin embargo, podría estar llegando a su fin según medios como ‘The Telegraph’ que aseguran en base a fuentes diplomáticas que tanto Teherán como Hizbolá están «disgustados» con las derrotas consecutivas que el régimen está sufriendo a manos de los yihadistas en el norte del país.