Los combates en Donetsk complican la investigación del derribo del MH17
Un miliciano prorruso ucraniano junto a los restos del MH17 - reuters
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Los combates en Donetsk complican la investigación del derribo del MH17

El tren con los cadáveres de las víctimas se dirige hacia Járkov para el transporte de los féretros a Holanda

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A la flagrante obstaculización inicial por parte de las milicias prorrusas de las labores de investigación del derribo del MH17 de Malaysian Airlines en Ucrania se une ahora el recrudecimiento de los combates en las zonas colindantes al lugar donde cayó el avión. El presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, ordenó ayer un alto el fuego en un radio de 40 kilómetros alrededor de la zona donde se encuentran los restos del aparato, pero los combates continúan y sigue sin estar garantizada la seguridad de los expertos internacionales que intentan trasladarse a la zona.

El equipo de forenses holandeses consiguió llegar hasta Torez, a 15 kilómetros del campo que aloja los despojos del avión malasio. En la estación de ferrocarril de esta localidad pudieron examinar los cadáveres recogidos antes de que el convoy se pusiera en movimiento hacia Járkov con la intención de enviar los cuerpos a Holanda. Sin embargo, los 12 especialistas malasios que deben hacerse cargo de las cajas negras no pudieron acceder a la ciudad de Donetsk, en algunos de cuyos barrios ayer se combatía ayer a tiro limpio. Y es que Poroshenko quiere aprovechar la ola de repulsa internacional hacia Rusia, para apresurarse a recuperar terreno en el este del país.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa (SNBO), Andréi Lisenko, informó ayer de que las tropas ucranianas han desalojado a los insurgentes de Dzerzhinsk y los empujan hacia el sur, hacia Górlovka, en el extrarradio de Donetsk.

Cabeza de puente

Lisenko aseguró que los choques más violentos se están produciendo en Krásnaya Zariá, a medio camino entre Lugansk y Donetsk, así como en Tarani y Saur Moguila, localidades ambas muy cercanas al lugar de la tragedia. El portavoz del SNBO explicó que el control de Saur Moguila tiene una importancia decisiva porque es la cabeza de puente a través de la que los insurgentes reciben desde Rusia armas, hombres y provisiones.

Según Lisenko, encarnizados enfrentamientos se desarrollaron ayer en Marinovka, después de que los rebeldes rindieran Rubézhnoye, Latúguino y Gueórguievka, complicando así el suministro a los independentistas atrincherados en Lugansk. Al mismo tiempo, el portavoz ucraniano denunció el aumento de blindados rusos al otro lado de la frontera. Esta febril actividad militar coincide con la llegada de especialistas internacionales.

Los equipos de rescate dieron ayer por terminada la búsqueda de los 298 cuerpos de los fallecidos en la tragedia. Han hallado 282 cadáveres y 87 fragmentos anatómicos de los 16 restantes. Así lo constató en Kiev el viceprimer ministro ucraniano, Vladímir Groisman, encargado en el Gobierno de la investigación. Los cuerpos fueron depositados en vagones frigoríficos con destino a Járkov, donde les esperan 31 especialistas de distintos países.

Al partir el tren, no obstante, los prorrusos advirtieron que hay tramos de vía destruidos, por lo que tendrán que buscar algún medio alternativo de transporte para los mismos. Previamente, los forenses llegados de Holanda pudieron comprobar las condiciones de conservación de los cadáveres en el tren y admitieron que estas eran «aceptables». Si bien, el jefe del grupo de forenses holandeses, Peter van Vliet, calificó de «trabajo de mil demonios» el realizado por quienes recogieron los cuerpos.

El jefe del Gobierno de la autoproclamada república popular de Donetsk, Alexánder Borodái, declaró ayer que entregarán a Holanda todos los cadáveres y las cajas negras a Malasia. Sin embargo, Kiev cree que esos aparatos de registro han sido ya manipulados. «Disponemos de información que indica que (los rebeldes) han alterado las grabaciones durante los días que permanecieron en su poder», señaló el viceprimer ministro Groisman.

Pruebas contra Rusia

Lisenko insistió ayer en que el cohete que derribó el Boeing 777 fue suministrado por Rusia a los rebeldes. «Tenemos pruebas de que el misil que impactó contra el avión fue disparado por terroristas y de que éstos recibieron armas y técnicos de la Federación Rusa», sostuvo ayer el portavoz del SNBO. Según sus declaraciones, Rusia «está retirando muchas fotografías y mapas para negar esta tragedia».

Efectivamente, el general ruso, Andréi Kartapólov, jefe de la Dirección de Operaciones del Alto Estado Mayor del Ejército ruso, ofreció ayer una rueda de prensa en Moscú con profusión de mapas, esquemas, vídeos y fotografías. Todo para tratar de sugerir que lo que pudo abatir el avión malasio fue un caza de combate ucraniano, un Su-25, que, según Kartapólov, fue detectado por los radares rusos en la proximidad del Boeing 777 cuando se produjo la catástrofe.