El fotógrafo de Mandela: «Maté al apartheid con mi cámara»
Una de las fotografías captadas por Magubane. Una protesta contra el 'apartheid' - Peter Magubane
Sudafrica

El fotógrafo de Mandela: «Maté al apartheid con mi cámara»

Peter Magubane compartió con ABC los recuerdos de su trabajo durante la conmemoración de los 20 años de las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica

Jaime Velázquez
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Peter Magubane (Johannesburgo, 1932) se levantó de madrugada el 27 de abril de 1994 para esperar a Nelson Mandela, candidato a las elecciones Presidenciales por el Congreso Nacional Africano (CNA). Ambos debían coger un avión con destino a la pequeña localidad de Inanda, al este de Sudáfrica, donde el líder de la lucha contra el apartheid ejercería por primera vez su derecho al voto.

Con él, lo hacían millones de sudafricanos negros que durante décadas fueron tratados como ciudadanos de segunda, privados de sus libertades más fundamentales, obligados a vivir en guetos, restringidos sus movimientos, condenados a la pobreza y a la miseria.

«Era un día soleado, pero los sudafricanos habrían esperado lloviera o tronase. Esperaron durante horas, caminaron desde sus pueblos hasta los colegios electorales. Se pusieron en las manos de Dios; sin miedo, pasase lo que pasase», recuerda Magubane desde su residencia en Melville, un barrio de clase media de Johannesburgo.

El 27 de abril puso fin a cuatro años de negociaciones entre el Gobierno del apartheid, el régimen de segregación racial impuesto por al minoría blanca sudafricana, y el equipo dirigido por Nelson Mandela, excarcelado en 1990 tras 27 años de reclusión.

Entre 1990 y 1994 se produjeron al menos 14.000 muertes relacionadas con la violencia política, en enfrentamientos entre facciones del movimiento de liberación negro, atentados de grupos paramilitares que se resistían al fin de la dominación blanca y operaciones de las propias fuerzas de seguridad.

Peter Magubane cubrió el primer juicio contra Nelson Mandela en 1956, la masacre de Sharpeville de 1960, el levantamiento estudiantil de Soweto en 1976 y los disturbios de la transición sudafricana.

«Había mucho nerviosismo, después de toda la violencia previa. Todos eran conscientes de que algo podría pasarle a Mandela, pero él no estaba asustado. Sin embargo, aquel día no hubo incidentes. Creo que todos sabían que si algo le ocurría, el país ardería en llamas».

Mandela votó en el Instituto Ohlange de Inanda, la aldea natal del fundador del CNA, John L. Dube, por razones simbólicas y también por razones de seguridad, alejado de las interminables colas que obligaron a prolongar la votación durante tres días.

El futuro presidente de Sudáfrica introdujo su primera papeleta para los comicios provinciales en el interior del instituto, pero la urna fue sacada al exterior del edificio para que todos los fotógrafos pudieran tomar la instantánea de Mandela votando en las Presidenciales.

Peter Magubane realizó únicamente tres disparos. «Aguardé al momento y supe que tenía mi foto». La imagen recoge a Nelson Mandela justo después de introducir la papeleta; levanta la mano sonriendo y apunta hacia arriba con el dedo.

«Me di cuenta de que aquel era el momento de inflexión. El hombre que llevábamos esperando desde hace tanto tiempo, que volvió de prisión, está votando por primera vez. Es el cambio en Sudáfrica. Esa sonrisa de la foto es la felicidad, y su gesto con la mano es la señal de la victoria».

Magubane votó en aquella misma urna, después de haber luchado contra el apartheid con los disparos de su cámara, encarcelado durante más de cien días por exponer en sus reportajes la realidad de Sudáfrica. Sus trabajos para la revista Drum, Life o Time le han convertido en el fotógrafo más aclamado del país.

«Para mi fue como un milagro. He visto tanta violencia y tantas muertes… Y de repente, estábamos votando, por aquello por lo que luchamos. Por primera vez podíamos tomar parte en las decisiones y librarnos del opresor. Luché con mi cámara, y lo hice mejor que matando a gente. Maté al apartheid”.

Magubane repasa las fotografías de la noche electoral, las imágenes de blancos y negros celebrando el fin del régimen racista en el Carlton Center de Johannesburgo, los grupos de jóvenes de Soweto bailando junto a una hoguera.

A sus 82 años, gravemente enfermo, le cuesta recordar, como si su amnesia fuera una alegoría de la nueva Sudáfrica que tan solo veinte años después se ha acostumbrado para siempre a la democracia. Solo un tercio de los jóvenes que nacieron después de aquel 27 de abril de 1994 se han registrado para votar.

«Algunos solo piensan en ellos mismos. Pero nosotros, entonces, pensábamos en el país. Los jóvenes de hoy no saben lo que fue la opresión del apartheid. Puedes contarles lo que pasó, pero no lo han vivido. Quizá por ello no están interesados», lamenta.

Peter Magubane fue reemplazado como fotógrafo oficial cuando Mandela accedió a la Presidencia, y desde entonces, se ha dedicado a retratar la diversidad cultural de la Nación Arco Iris. Prepara un libro sobre la comunidad afrikaner, los descendientes de holandeses que implantaron el apartheid en Sudáfrica.

«Me han encarcelado, me han torturado; pero nunca les odié. Hay blancos buenos y negros buenos. Aquella noche electoral fue la felicidad de todos los sudafricanos que querían vivír juntos legalmente».

Una de las más famosas instantáneas del fotógrafo muestra a una niña blanca sentada en un banco sólo para europeos, mientras su niñera negra le arregla el pelo con cariño desde el asiento de atrás. «Es el amor –asegura Magubane-, incluso en los tiempos del apartheid».