Crimea trae de cabeza a los cartógrafos
Un hombre mira en Moscú el 21 de marzo de 2014 un mapa de Crimea, con una ventana en la que se lee «Crimea, Rusia» en el sitio de la empresa rusa de internet Mail.ru. - afp

Crimea trae de cabeza a los cartógrafos

¿Cómo representar la península en los mapas? ¿en Ucrania? ¿en la Federación Rusa? ¿Como territorio en disputa?

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Haga la prueba. Si busca Crimea en su navegador llegará a páginas que describen la península como parte de Ucrania, otras como territorio actualmente en disputa e incluso hallará las que ya la reconocen como república autónoma de la Federación Rusa. Ni siquiera tendrá que cambiar de idioma. En la misma Wikipedia, la enciclopedia on line que actualizan los propios usuarios, se dan los tres casos bajo la etiqueta de «acontecimiento actualmente en curso» que avisa de que la información puede cambiar en cualquier momento.

Solo el artículo referente a la Crisis de Crimea de 2014 creado en español el pasado 1 de marzo ha tenido 877 ediciones hasta el momento. «La página se ha actualizado cada 33 minutos, de media», señala Jorge Sierra, presidente de Wikimedia España, que resalta cómo el artículo tiene 353 referencias de calidad, «una barbaridad», apunta.

Aunque la entrada titulada «República de Crimea» se refiere a la península como «sujeto federal de la Federación de Rusia» y en la de República Autónoma de Crimea aún se describe como parte de Ucrania, en la principal de Crimea aparece como «territorio actualmente en disputa». «Que los artículos indiquen que es un territorio en disputa es lo acertado para mantener el principio de Wikipedia de búsqueda del punto neutral, pues en que existe disputa no cabe discusión», considera Sierra.

Google Maps presenta a Crimea en Ucrania, tal y como se mantiene en los mapas oficiales en la web, aunque fuentes de la compañía señalan a ABC que el asunto está sobre la mesa. «Siempre consultamos múltiples fuentes cartográficas cuando tenemos que tomar decisiones relacionadas con los cambios de países y territorios» para «ofrecer los mapas más actualizados y con la mayor riqueza de datos posibles», señala Anaïs Pérez Figueras, responsable de comunicación de Google en España. También en otros buscadores como Bing se sigue considerando la península como parte de Ucrania.

«El mapa del mundo tal como es»

En la agencia estadounidense Associated Press ya han tomado la decisión de dejar de etiquetar a Crimea en Ucrania porque «Ucrania ya no controla Crimea y AP debe reflejar los hechos», según explican en su blog. Desde la semana pasada, las noticias que antes fechaban en Sebastopol (Ucrania), ahora lo hacen en Sebastopol (Crimea). No las etiquetan en Rusia porque no comparte frontera terrestre con la península, siguiendo el criterio que utilizan por ejemplo con Sicilia o Cerdeña, pese a ser parte de Italia.

«Cuando una región es disputada, nuestra política es reflejar este estatus en nuestros mapas. Eso no quiere decir que reconozcamos la legitimidad de la situación», subrayaba en un comunicado la National Geographic Society al anunciar el pasado día 20 que a partir de ahora Crimea ya no será representada en sus mapas como parte de Ucrania. «Será una zona gris y su centro administrativo, Simféropol, será designado con un símbolo especial», alertaba la prestigiosa institución científica que aplica este principio de zonas grises en Abjasia y Osetia del Sur, dos territorios separatistas de Georgia, así como en los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania.

«Hacemos el mapa del mundo tal como es, no como a la gente le gustaría que fuera», afirmaba en US News el geógrafo Juan José Valdés, que no descartaba cambios futuros para representar la península de Crimea como parte de Rusia.

Sin pauta

A Jacobo García Álvarez, profesor de Geografía de la Universidad Carlos III de Madrid y presidente de la Comisión de Historia de la Geografía de la Unión Geográfica Internacional, no le extraña esta diversidad de criterios para representar a Crimea en el mapa porque «no existe una norma internacionalmente aceptada para representar estas situaciones de territorios que son objeto de disputa».

La vía de facto para que la mayoría de los cartógrafos redibujen el mapa es que el país sea reconocido por la ONU. Es el criterio que emplea Oxford Cartographers. «Nosotros no cambiamos los mapas de antemano, así que esperamos hasta situaciones suceden realmente (...) y al reconocimiento de la ONU; ese es nuestro proceso normal», explicaba Penny Watson, director gerente de Oxford Cartógrafos al prestigioso blog Mashable. Tampoco World Atlas variará el estatus de Crimea si no lo reconoce la ONU aunque estudia la situación, según explicó su director John Moen a la misma web. En su reunión para tratar el tema la pasada semana decidieron «dejar reposar un poco la situación antes de cambiar el color del mapa», dice Moen.

El propio portavoz de la ONU Stéphane Dujarric se vio obligado a dar explicaciones por el mapa que aparecía tras él en la rueda de prensa del pasado 20 de marzo ante los periodistas en la sede de la ONU en Nueva York. Dujarric compareció en conversación telefónica tras la reunión de Ban Ki-moon con el presidente ruso Vladimir Putin junto a una imagen que representaba a Crimea como parte de Ucrania. Al ser preguntado por el mapa, Dujarric rechazó que existiera una decisión política en la selección del gráfico, según recoge Talk Radio News Service. «Cualquiera que sea el telón de fondo que hay detrás de mí, y que yo no veo, es puramente decorativo y no político», dijo el portavoz.

Decorativos o no, «en el caso de territorios disputados las partes interesadas utilizan los mapas para legitimar y reivindicar su posición», subraya el geógrafo Jacobo García que cita como ejemplo el hecho de que tanto los mapas oficiales de India como los de Pakistán incluyen actualmente a Cachemira dentro de sus fronteras o cómo en mapas oficiales de Argentina aparecen las islas Malvinas formando parte del territorio nacional.

«No hay una pauta cartográfica internacionalmente aceptada sobre cómo representar a Kosovo; ni siquiera dentro de la Unión Europea hay consenso», continúa García. En los países que no reconocen su independencia, como España, lo normal es que los atlas y mapas políticos referidos a Europa lo consideren parte de Serbia, aunque marcándolo de forma especial para mostrar su carácter ambiguo.

La realidad es que no existe una norma al respecto. La Asociación Cartográfica Internacional o la Unión Geográfica Internacional «pueden fomentar acuerdos, pero no imponer una designación concreta cuando no hay un consenso internacional a nivel político y diplomático», explica el presidente de la Comisión de Historia de la Geografía de la Unión Geográfica Internacional.