Egipto se hunde en el caos a los cinco días del golpe
Partidarios de Mursi exigen este domingo en El Cairo su regreso a la presidencia egipcia - mikel ayestaran

Egipto se hunde en el caos a los cinco días del golpe

Los Hermanos Musulmanes organizan acampadas de protesta en todo el país y se preparan para una larga «lucha pacífica» para recuperar la presidencia

mikel ayestaran
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Los dos Egiptos volvieron a citarse en las calles de El Cairoeste domingo. La plaza Tahrir es feudo de la coalición del Frente de Salvación Nacional, que respalda el golpe de estado, y desde última hora de la tarde vio cómo miles de personas se concentraban para defender a las nuevas autoridades designadas por los militares. Los Hermanos Musulmanes, por su parte, apoyados por quienes se oponen al golpe, han organizado tres «Tahrir» en distintas partes de la ciudad y allí mantienen acampadas bien organizadas con la idea de «durar todo lo que sea necesario».

«Hasta que no se haga justicia, liberen a Mohamed Mursi y le devuelvan su puesto de presidente, no nos moveremos», asegura Amir Bassam, parlamentario de la Hermandad que insiste en que «protestamos de forma pacífica y así seguiremos». El dirigente islamista nos confiesa: «No pensamos ir a Tahrir mientras estén ellos porque no buscamos la confrontación, estamos en tres lugares de la capital y en todas las provincias del país».

Bassam pasea con ropa deportiva negra y una visera de turista en la que se puede leer «Egipto» por una acampada en la que sus votantes le paran para darle ánimos. Los altos cargos de la Hermandad están en un estado oficioso de búsqueda y captura desde la caída de Mursi y este domingo otros cuatro líderes fueron enviados a prisión por la Fiscalía. Pero no dan marcha atrás en su protesta. «No tengo miedo, hemos vivido toda la vida perseguidos, estamos acostumbrados», bromea Bassam antes de entrar en la carpa donde reside estos días.

Contra El Baradei

Pelotones de jóvenes con cascos, escudos de metal y armados con palos de madera y porras de cuero –cada uno se compra la suya y se pueden adquirir en la misma acampada por 10 libras (1,10 euros)– se dirigen a los accesos para defender la zona. «La amenaza son los policías, militares y sicarios del antiguo Partido Demócrata, que al caer la noche siempre intentan entrar para provocar violencia», afirma Abdala Ibrahim, joyero de 25 años de Menia, ciudad a 350 kilómetros al sur de la capital desde la que ha viajado a El Cairo junto a otros miembros locales de la Hermandad para reforzar las protestas. Abdala tiene una de las porras de cuero en su mano y nos asegura «Hasta ahora no he tenido que usarla, pero si vienen lo haré. Estoy dispuesto a todo para defender a Mursi, nuestro presidente legal».

«No todos en las FF.AA. apoyamos un golpe en el que Baradei tuvo que ver» Durante el día la jornada transcurre en calma. El que puede se refugia del sol en las tiendas de campaña o bajo los árboles, mientras otros atienden a los oradores que van saliendo de forma consecutiva al escenario central a gritar loas a favor de Mursi. En tiendas como la del general Tarek se habla de la posible designación de Mohamed El Baradei como primer ministro. Este militar muestra su tarjeta de identidad para aclarar cualquier duda y asegura que «no todos en las Fuerzas Armadas respaldamos un golpe en el que Baradei ha tenido mucho que ver. Abrió las puertas de Irak a la invasión estadounidense en 2003 y tiene el mismo plan con Egipto, pero no se lo permitiremos».

Al doctor Abdurrahman Al Bar tampoco le convence la figura de El Baradei y piensa que «nos odia de forma profunda a los islamistas». Miembro de la cúpula ejecutiva de los Hermanos Musulmanes y director de un departamento en la universidad de Al Azhar, la institución religiosa más importante del Islam suní, quiere aclarar que «el apoyo del jeque Ahmed Al Tayeb (autoridad máxima de la institución) al golpe de estado no significa el apoyo de todo Al Azhar. Es su decisión personal, pero a la mayoría de religiosos nos parece inmoral».

Apagón informativo

Yasser Mehrez, portavoz de la hermandad, ha cambiado el traje y corbata por ropa de sport y atiende a los medios internacionales detrás del escenario montado frente a la mezquita de Rabaa. No se ve prensa egipcia, solo extranjera. La misma situación se repite en las otras dos plazas que ocupan los islamistas frente a la Universidad de El Cairo y a las puertas del cuartel de la Guardia Republicana, donde se sospecha que puede estar retenido el ex presidente.

«Para ellos hemos dejado de existir», lamenta Mehrez que acusa a la prensa local de desinformar y extender la idea de que «somos terroristas». Una situación que provoca que cuando uno coge un taxi a la salida de estas concentraciones islamistas le puedan preguntar si ha visto afganos, chechenos o palestinos armados para defender a la hermandad.

El delegado de Al Yasira fue acusado de «enturbiar la paz pública»Los medios próximos a la cofradía han sido clausurados y los canales públicos y privados no ofrecen cobertura de sus movilizaciones. La censura de las nuevas autoridades ha llegado también a un medio internacional como Al Yasira. Sus dos oficinas han sido clausuradas, las fuerzas de seguridad se llevaron a primera hora de la mañana los equipos de transmisión y cámaras y su delegado, Abdel Fatah Faid, fue arrestado e interrogado durante varias horas por orden de la Fiscalía General, acusado de «enturbiar la seguridad y la paz pública e instigar a la discordia». Finalmente fue puesto en libertad.

Mohamed Ahmed, ex líder del partido salafista Al Nour, formación que abandonó tras su apoyo al golpe militar, enmarca este ataque al canal qatarí en «la lucha entre Qatar y Arabia Saudí por el mundo árabe. En Egipto, Qatar está con la hermandad y la revolución, mientras que los saudíes prefieren al antiguo régimen y no apoyan a la cofradía porque temen que les prepare una revuelta en su reino. El canal Al Arabiya no tiene ningún problema con las autoridades golpistas, al contrario, tiene trato preferencial».