La mafia italiana cambia sus métodos para convertirse en una gran empresa
Escena de un doble asesinato en 2006 de la Camorra - efe

La mafia italiana cambia sus métodos para convertirse en una gran empresa

Según el fiscal de Roma, sólo utiliza la violencia en casos extremos. Facturó el años pasado 150.000 millones de euros, el 10% del PIB italiano

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«Todas las bandas mafiosas están abandonando las técnicas tradicionales que tenían para controlar el territorio, como la extorsión o la violencia. Han comprendido que hoy, en una sociedad globalizada, es más importante controlar la economía, la política y la administración, que gobernar un territorio, como hacían antes», asegura a ABC el fiscal de Roma, Giancarlo Capaldo. La mafia nació como un fenómeno rural para gestionar y controlar su territorio. Ahora se ha producido una transformación camaleónica, invisible a ojos de la sociedad: los mafiosos son personas que realizan trabajos en política, la administración, o se convierten en empresarios. «Este nuevo modelo mafioso es el que se ha impuesto en Italia y se copia en el mundo», prosigue Capaldo, que ha dirigido algunas de las investigaciones más importantes de los últimos años como responsable de la Dirección Antimafia de Roma y autor de «Roma mafiosa. Crónica del asalto criminal al Estado», un libro muy clarificador, publicado hace unos días.

Los mafiosos trabajan en política, administración o se convierten en empresariosEste cambio comenzó a producirse en Italia hace algo más de dos décadas El 23 de mayo de 1992 un pequeño cortejo compuesto de tres coches blindados se dirige hacia Palermo: un primer coche con tres escoltas, un Fiat blanco conducido por el juez Giovanni Falcone, como hace a menudo, con su mujer al lado, y detrás su chofer Giuseppe Costanza. Cuando pasan a las 17,58 a la altura de la zona de Capaci, una carga de 500 kilos de dinamita colocada en un túnel bajo la carretera, explosionaba y hacia saltar por los aires el primer coche del cortejo, muriendo en el acto tres escoltas. El Fiat blanco conducido por el juez se estrelló violentamente: Giovanni Falcone y su mujer murieron por hemorragia interna en el hospital de Palermo, y el chofer Costanza fue el único del coche que se salvó.

Con esta matanza, el sanguinario capo de Cosa Nostra, Totó Riina, eliminó al juez que había decidido romper la relación que siempre había tenido el Estado con la mafia. Un mes después, en otra matanza muere otro magistrado héroe en la lucha contra la mafia: Paolo Borsellino, íntimo amigo de Falcone. Cosa Nostra había puesto en marcha una estrategia de atentados en el bienio 1992-93, para negociar con el Estado y obtener, entre otras cosas, suavizar las duras condiciones carcelarias de casi 400 mafiosos. Pero lo que sucedió en esos años, fundamentalmente con el atentado al juez Falcone, hizo cambiar la historia del crimen organizado. La negociación se inició, pero Cosa Nostra terminó por perder su capacidad como organización militar, porque al final, aunque con retrasos y algunas ambigüedades, casi toda la cúpula de Cosa Nostra y fue encarcelada, Totó Riina entre ellos, en prisión desde enero 1993.

Juicio histórico

Esta semana comenzó en Palermo un proceso histórico porque, por primera vez, se han sentado en el banquillo de los acusados mafiosos, políticos y representantes de las fuerzas del orden, una decena en total. «Este proceso no será suficiente para hacer luz sobre aquellos años. Pero con el tiempo sabremos lo que pasó, aunque será muy duro aceptarlo», asegura el magistrado Capaldo. «Lo que hoy sabemos es que, a partir de los años noventa, la mafia siciliana perdía influencia, mientras la calabresa, la ‘Ndrangheta, comenzaba una fuerte expansión hasta convertirse hoy en «la mafia más potente del mundo, con una facturación anual de 44.000 millones de euros, gestionando a escala internacional el narcotráfico y el blanqueo de dinero sucio -precisa el fiscal de Roma-. Las mafias constituyen hoy una compañía multinacional».

La mafia representa representa el 10% del PIB italianoLa propia Banca de Italia (banco central) define a la mafia como «la primera empresa del país», con una facturación superior a los 150.000 millones de euros, lo que representa el 10% del PIB italiano. Tienen además una gran liquidez, que llega a los 65.000 millones de euros, lo que la convierte en una especie de primer banco del país, como nos asegura el fiscal Capaldo: «Esa gran liquidez es su fuerza porque en estos tiempos de crisis pueden comprar a precios muy bajos inmuebles o sociedades con dificultades».

En el caso de la ‘Ndrangheta, la liquidez procede del narcotráfico. El escritor Roberto Saviano, siete años después de «Gomorra», su célebre libro contra la camorra, ha publicado «Zero, Zero, Zero», una investigación sobre la cocaína, la droga que hace girar el mundo. «No existe mercado en el mundo, ni in versión financiera, ni acciones cotizadas en Bolsa que puedan generar los mismos beneficios que la inversión en cocaína. Si una persona hubiera invertido en coca mil euros a comienzos de 2012, en un año habría obtenido ciento ochenta y dos mil!», afirma Saviano.

Ejemplo muy copiado

Teniendo en cuenta el éxito del modelo mafioso al lograr infiltrarse en todos los sectores, otros grupos de la sociedad están copiando ese modelo de actuar de la mafia, según explica a ABC el fiscal Capaldo: «En grupos de poder de la sociedad civil y económica en todo el mundo se está difundiendo y afirmando la cultura mafiosa, porque es un modelo ganador. Precisamente por esto son más peligrosas hoy las mafias; se hace cada día más difícil distinguir entre mafiosos y los que no lo son».

Hasta hace poco, la gente asociaba generalmente el concepto de mafia con delitos de sangre. Pero hoy la estrategia de la mafia ha cambiado. «Mafia no es solo disparar en la calle y matar a un adversario político. Es un comportamiento mafioso también, como se hace ahora, condicionar la economía, las finanzas y la política. Y para ello, utilizan todos los mecanismos posibles, incluidos los del soborno a políticos, funcionarios, empresarios o fuerzas del orden, sin descartar las amenazas o la violencia cuando la consideran necesaria».