Nicolás Maduro, el doble de Chávez
Cierre de campaña de Nicolás Maduro - afp
elecciones en venezuela

Nicolás Maduro, el doble de Chávez

Este autodenominado «apóstol» e «hijo» de Chávez pasó de ser un llamado «malandro» (delincuente) a ser uno de los pilares de la revolución

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La aparición del pajarito como reencarnación de Chávez puso a Nicolás Maduro en el punto de mira de las burlas del mundo entero. Pero si Twitter estuviera atento a cada intervención del candidato oficialista en Venezuela, el escarnio hubiera sido mucho mayor.

Maduro tiene problemas con el teleprompter, como hizo notar en su primera intervención tras convocarse las elecciones a las que concurre este próximo domingo. Las frases que pretenden ser redondas, no lo son tanto. Habla del 14 de abril como el domingo de Resurrección, en referencia a la restitución del orden tras el golpe fallido contra Chávez del 11 de abril de 2002, pero su pasión en las palabras son como las de una excusa de un niño de colegio. Pero, aunque en las redes sociales, y muchos en la oposición le tilden de limitado, este antiguo chófer de autobús caraqueño cuenta con la mayor de todas las ventajas: ser el elegido de Hugo Chávez. Y ahí, todos callan.

Maduro ha sabido jugar bien su papel. Hugo Chávez, además de su principal estrategia electoral, ha sido su vida. Este autodenominado “apóstol” e “hijo” de Chávez pasó de ser llamado “malandro” (delincuente en el argot caraqueño) y sindicalista a uno de los pilares de la revolución. Conoció a Chávez en la cárcel en 1993 después del intento de golpe de estado que el comandante protagonizó en 1992. Y de ahí se convirtió en uno de los predilectos del líder bolivariano, que le arregló la vida con una carrera meteórica.

Desde entonces, Maduro ayudó a Chávez a crear su movimiento político. Una vez Chávez ganó sus primeras elecciones, en 1999, formó parte de la Asamblea Constituyente que redactaría la nueva Constitución. En 2000, Maduro fue nombrado presidente de la nueva Asamblea Nacional. En 2005 fue reelegido y, en 2006, sería ascendido a Canciller (ministro de Asuntos Exteriores).

Desde esa posición consolidó el socialismo del siglo XXI a través de toda América Latina, tejiendo lazos con sus aliados argentinos, ecuatorianos, cubanos, nicaragüenses, brasileños y bolivianos. Durante esta etapa también fortaleció los organismos regionales con impronta venezolana, como es el caso de la Celac, la Alba y la Unasur, al tiempo que logró la entrada de Venezuela al Mercosur.

En 2012, después de una nueva victoria de Chávez en las urnas, fue nombrado Vicepresidente Ejecutivo de la República, y el 8 de diciembre del mismo año, fue señalado por el mismo Chávez como su sucesor. Desde entonces se ha tomado su papel a pecho.

Asumió el cargo de Presidente Encargado de la República el día del funeral de Chávez, violando la Constitución, que ordena que, en caso de muerte del presidente, quien debe ocupar el cargo sea el presidente de la Asamblea, en la actualidad, Diosdado Cabello.

Desde la muerte de Chávez, Maduro ha nombrado al fallecido caudillo 7.418 veces en 37 días en intervenciones públicas de radio y televisión, según la página web madurodice.com, que cuenta todas las menciones desde la muerte de Chávez. El cartel electoral de Maduro, desde el día que formalizó su inscripción era una frase de Chávez: “Maduro, desde mi corazón”. Y así se ha trazado toda su campaña.

La bendición de Chávez sobre Maduro tampoco ha sido ajena a su familia. Su mujer, Cilia Flores, acompañó a Maduro desde los primeros momentos. Desde 1999, ha ostentado varios cargos, como la Presidencia de la Procuraduría General de la República o la Presidencia de la Asamblea.