¿Habrá guerra en Corea?
Kim Jong-un junto a sus generales - afp

¿Habrá guerra en Corea?

El líder de la dictadura del Norte, Kim Jong-un, ha ordenado a la industria armamentística del país que incremente su producción

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Corea del Norte se ha declarado en «estado de guerra», y ha amenazado con atacar «sin compasión» a Seúl y Washington hasta convertir a estas ciudades en un «mar de fuego». El líder de la dictadura comunista, Kim Jong-un, ha ordenado a la industria armamentística del país que incremente su producción, y ha dado por concluido el armisticio que en 1953 puso fin al enfrentamiento armado entre las dos mitades de la Península. El Sur y sus aliados se han tomado muy en serio las advertencias norteñas: Estados Unidos incluso ha movilizado sus defensas antimisiles en Alaska. Tiene mala pinta pero, ¿llegará a estallar la guerra? La mayoría de expertos lo tienen claro: no. Por varias razones.

Quizás la principal sea la que apuntó recientemente Andrei Lankov, profesor de la Universidad Kookmin de Seúl y autor del libro «La Corea del Norte real», en relación con el actual dictador del hermético país: «¿Por qué un chico joven y gordito, que está enamorado de su esposa, y al que le gustan los coches y las comilonas de palacio iba a suicidarse comenzando una guerra que sabe que no puede ganar?».

Su compatriota Alexander Vorontsov, jefe del Departamento de Estudios Coreanos de la Academia Rusa de las Ciencias, opina parecido. Si bien destaca la peligrosidad que entraña el corte de las líneas de comunicación entre las dos mitades de la Península y el fin del armisticio de 1953, el académico ve en las decisiones adoptadas el pasado mes de marzo por el Partido del Trabajo de Corea (PTC) -todopoderoso en el Norte- más una apuesta por el desarrollo económico y nuclear del país que por la guerra. Además, apunta que la Asamblea Suprema del Pueblo ha renovado como primer ministro a Pak Pong-ju, «un conocido defensor de las reformas económicas», en palabras del experto.

Podrían querer obtener petróleo y alimentos a cambio de la paz

Y aunque Max Fisher, especialista en Asuntos Exteriores del «Washington Post», afirmó que el mundo se debería preparar para lo peor si Pyongyang cerraba el polígono industrial de Kaesong -que gestionan conjuntamente las dos coreas-, lo cierto es que más de una semana después de la suspensión de la actividad en el complejo, aún no ha estallado la guerra. Tampoco lo hizo cuando en 2010 el Norte hundió la corbeta surcoreana «Cheonan», matando a 46 de sus tripulantes, y bombardeó la sureña isla de Yeongpyeong, acabando con la vida de dos soldados y dos civiles.

Armas apocalípticas

Si bien las maniobras conjuntas que este mes están realizando Corea del Sur y EE.UU. en una zona disputada del mar Amarillo han inflamado la tradicional retórica belicista del Norte, la dictadura comunista ha asegurado a ABC.es por boca de su único representante extranjero, Alejandro Cao de Benós, que sólo iniciaría un ataque como respuesta a una agresión externa previa.

Con todo, Pyongyang ha advertido de que «la Península Coreana se dirige hacia una guerra termonuclear» en la que recurriría a un «ataque nuclear diversificado». De hecho, el régimen que lidera Kim Jong-un, cuya política «songun» prima el interés militar por encima de cualquier cosa, ha vuelto a poner en marcha las centrales que hasta ahora le han aportado plutonio suficiente como para fabricar unas cuantas bombas atómicas. Pero, en cualquier caso, el Norte no ha desarrollado aún la tecnología de miniaturización que necesita para que sus cabezas con carga nuclear puedan realizar vuelos intercontinentales. Además, tampoco cuenta con sistemas que guíen con precisión este tipo de proyectiles. Eso sí, sus misiles de corto y medio alcance -tiene muchos-, podrían arrasar el Sur y llegar hasta Japón.

Por otra parte, Corea del Norte tiene el doble de cazas de combate y tanques que el Sur, pero podría carecer del combustible suficiente para hacerlos funcionar y, además, sus unidades son mucho más antiguas que las sureñas, que cuentan con lo último en tecnología militar. De manera que, de iniciar una enfrentamiento bélico, la dictadura comunista podría salir muy mal parada.

Causas y amigos

Muchos expertos creen que las causas del actual discurso belicista de la dictadura norteña son internas. Puede que con sus amenazas apocalípticas, el Norte sólo esté buscando mantener «prietas las filas» y consolidar el liderazgo de Kim Jong-un, que necesita tener contentos a sus generales, verdaderos gobernantes del país. Quizás sólo quiera obtener del exterior petróleo y alimentos a cambio de la paz. Hay que tener en cuenta que la desnutrición causa estragos entre los norcoreanos, que sobreviven como pueden con cartillas de racionamiento y unas pocas horas de electricidad al día. Otros estudiosos piensan que, en realidad, persigue coger fuerzas de cara a futuras negociaciones sobre el «asunto nuclear» tras las muchas sanciones internacionales recibidas por sus ensayos atómicos.

También hay quien sostiene que Pyongyang está tensando el ambiente para convertir el armisticio de 1953 en un tratado de paz, aprovechando que el próximo 27 de julio se cumple el 60 aniversario de la firma del acuerdo que puso fin a la guerra de Corea.

En cualquier caso, las amenazas del Norte le podrían llevar a perder importantes amigos. Rusia se ha unido a sus compañeros del G8 en la reciente condena a la dictadura comunista por sus políticas de desarrollo nuclear, China -el más poderoso aliado de Kim Jong-un- se está hartando de su retórica belicista, y Fidel Castro ha pedido a Pyongyang que evite a toda costa el estallido de la guerra y «cumpla sus deberes con los países que han sido sus grandes amigos».