Maduro aparta a su rival Cabello de la sucesión
Evo Morales y Nicolás Maduro encabezan el cortejo fúnebre del fallecido Hugo Chávez, ayer en Caracas - afp
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Maduro aparta a su rival Cabello de la sucesión

El «heredero» asume todo el poder, pese a que la Constitución dicta que la presidencia interina corresponde al presidente de la Asamblea

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El vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, toma en solitario las riendas de la sucesión tras apartar del proceso a su rival, el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, en un polémico acto que viola la Constitución. Maduro asumirá la presidencia interina del país y será el candidato oficial del chavismo en las elecciones que deberán ser convocadas en un plazo máximo de treinta días.

Antes de ser operado por cuarta vez de su cáncer, el propio Chávez había designado a Maduro como su «sucesor» y candidato presidencial, para quien pidió el voto de sus simpatizantes. Pero la Constitución venezolana establece que, «cuando se produzca la falta absoluta del presidente antes de tomar posesión, se procederá a nueva elección» al tiempo que la presidencia es asumida por el presidente de la Asamblea (Diosdado Cabello). Por «falta absoluta» se entienden los casos de muerte, renuncia, destitución o incapacidad física o mental.

Sin embargo, inmediatamente después de la muerte de Chávez, el ministro de Exteriores, Elías Jaua, afirmó que será Maduro quien asuma la presidencia: «Ahora se ha producido una falta absoluta, asume el vicepresidente de la república como presidente y se convoca a elecciones en los próximos treinta días», afirmó el ministro. La cuestión no debe de estar muy clara, cuando, en la confusión de las primeras horas después de la muerte del comandante, el diputado chavista y expresidente de la Asamblea, Fernando Soto Rojas, había indicado que sería Cabello quien debía asumir el poder interino, informa Efe.

Pugna soterrada

La pugna, aunque soterrada, no es baladí. Maduro es representante del sector civil del chavismo y un protegido de La Habana, desde donde se ha pilotado el proceso de transición durante la enfermedad de Chávez. En tanto que Cabello es un militar, viejo compañero de Chávez desde sus años golpistas, con un fuerte predicamento en el aparato del chavismo, más ligado a los sectores nacionalistas y poco de fiar para Cuba, que teme que con él se acabe el flujo de petróleo subvencionado con el que sobrevive la isla.

En los dos actos en los que se anunció el desenlace de la enfermedad de Chávez apenas se vio a Cabello. Este se encontraba en los funerales de su madre, recientemente fallecida. Pero no por eso su ausencia dejó de ser significativa. Una vez desaparecido el presidente, ya no quedan motivos para disimular la rivalidad con la que ambos pelean por el poder.

Compañero de armas

Pese a ser su compañero de armas y a haber participado en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, Diosdado Cabello no fue el elegido por el dedo de Chávez como heredero. Lo fue el autobusero y sindicalista Maduro. Y ni corto ni perezoso, el vicepresidente ya se puso a hacer campaña desde principios de diciembre, cuando viajó Chávez a Cuba para operarse por última vez.

Maduro ha mimetizado el discurso de Chávez en fondo y forma. Ha imitado la entonación de voz -un tanto sargentona- del comandante. Y ha mimetizado su agresividad con todo el que no comulga con el chavismo. Sin embargo, la opinión generalizada es que Maduro por ahora no pasa de ser una mala copia de Chávez. Varios analistas ya le señalan que sería preferible que adquiriera un estilo propio y original. Con ningún éxito por ahora.

Cabello no ha dicho ni una palabra sobre la aparente violación de la Constitución con la que se ha investido a Maduro de poderes presidenciales. Ayer, en el cortejo fúnebre del comandante, de su viejo compañero de armas, se le vio cabizbajo, como ausente.

Sobre el desarrollo político del poschavismo aún no hay nada definitivo. La designación del presidente interino debería hacerla la Asamblea, antes de la convocatoria de comicios, si bien algunos analistas señalan que Maduro y Cabello habrían llegado a un pacto para repartirse las parcelas de poder. En medios críticos del chavismo se recuerda a este respecto que a Cabello no se le puede descartar por las buenas, ya que tiene en su poder un «explosivo» dosier sobre la corrupción en el chavismo.

Días de tregua

En todo caso se espera que, durante estos días de duelo, no se llegue a tomar ninguna decisión de alta política. Que se mantenga la pugna por el poder al margen. La oposición, que multiplica los llamamientos a la concordia y la unidad, se apresuró anoche a anunciar su candidato para las próximas elecciones. Será, como se esperaba, Henrique Capriles, aunque este aún debe ganarse la adhesión de los sectores más críticos con su anterior campaña.

La próxima semana, cuando bajen las turbulentas aguas de las emociones desatadas durante estos días tras la muerte del comandante, sí estarán abocadas a resolver las varias batallas internas que ambos bandos deben resolver antes de enfrentarse en las próximas elecciones.

Las encuestas dan una sustancial ventaja a Maduro sobre la oposición. Y es de esperar que la emotividad disparada en las exequias de Chávez contribuya a potenciar aún más la imagen del sucesor. No se espera una campaña basada en programas ni propuestas, sino en sentimientos, mitos y leyendas que comienzan a multiplicarse durante estos días.