La densa niebla por la contaminación vuelve a ocultar el norte de China
Una ciudadana china se tapa con una alegre máscara - AFP

La densa niebla por la contaminación vuelve a ocultar el norte de China

Una espesa nube gris sigue cubriendo Pekín dos semanas después de registrar los mayores índices de polución de su historia

PABLO M. DÍEZ
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Dos semanas después de que Pekín superara los mayores índices de contaminación de su historia, la densa niebla provocada por la polución vuelve a ocultar el norte de China. Desde el pasado sábado, una espesa nube gris cubre buena parte de este gigantesco país, cuyo espectacular crecimiento económico de las tres últimas décadas ha sido a costa del medioambiente.

Según informa Reuters, la visibilidad se ha reducido en algunos lugares a sólo cinco metros, provocando la cancelación de vuelos y el cierre de autopistas hasta dejar a miles de pasajeros y conductores atrapados en medio de la niebla.

Actualizándose cada hora, el medidor de la Embajada de Estados Unidos en Pekín ha alertado durante todo el fin de semana de la toxicidad del aire en la capital china. Con más de 300 microgramos por metro cúbico de partículas inferiores a 2,5 micras (PM 2,5), tan diminutas que pueden penetrar hasta lo más profundo de los pulmones y causar numerosas enfermedades respiratorias y tumores, dichos índices resultan peligrosos para la salud. Aunque estos niveles se encuentran muy por debajo de los 886 microgramos registrados el 12 de enero, cuando se sobrepasaron todos los límites de contaminación conocidos en China, exceden el tope de seguridad de 25 microgramos fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como consecuencia de la densa niebla provocada por la contaminación (“smog”), en los hospitales se han multiplicado los ingresos y las consultas por asma, bronquitis y otras enfermedades respiratorias. Cada invierno, la polución engulle la capital china al encenderse las calderas de la calefacción, muchas de las cuales aún funcionan con carbón, y amainar el viento, que no despeja la capa tóxica que se condensa y flota sobre la ciudad por el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad.

Junto a las crecientes desigualdades sociales y su falta de democracia, la polución es el mayor problema al que se enfrenta China. Según Greenpeace, la contaminación provocó el año pasado 8.500 muertes prematuras en Pekín, Shanghái, Cantón (Guangzhou) y Xi´an. En los últimos diez años, han aumentado un 60 por ciento los casos de cáncer de pulmón, que es ya la primera causa de muerte en la capital china. Como su imparable progreso de las tres últimas décadas se ha producido a costa del entorno natural, la contaminación se cobra cada año unas 400.000 vidas y genera unos gastos que ascienden al 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

Además, el 70 por ciento de ríos y grandes lagos están seriamente degradados, según cifras oficiales. La lluvia ácida afecta a la mitad de las 696 grandes ciudades de China y a un tercio de su superficie nacional, incluyendo vastas extensiones de cultivos. A tenor de un informe del Banco Mundial, 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo se ubican en China, principal emisor de gases de efecto invernadero junto a EE.UU. y donde el carbón aporta el 75 por ciento. Como consecuencia, 116 millones de personas y un tercio de sus 341 mayores urbes padecen unos niveles de polución en el aire “muy peligroso”. Disparada hasta los mayores niveles de su historia, la contaminación que asfixia a Pekín y a otras provincias del norte de China está revelando la insostenibilidad del desarrollismo chino.