El asalto del teocali con Cortés y sus tropas (Emanuel Leutze, 1848) - Vídeo: Recrean en 3D la ciudad de Tenochtitlan, a la que llegó Hernán Cortés hace 500 años
José Ángel Mañas

«Hernán Cortés es incluso más importante que Cervantes para la historia del mundo»

José Ángel Mañas, autor de «Historias del Kronen», publica «Conquistadores de lo imposible» (Arzalia Novela, 2019), una novela coral de uno de los acontecimientos más grandes de la historia universal

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José Ángel Mañas (Madrid, 1971) es neorrealismo, es «Historias del Kronen», es literatura en vena y, también, novela histórica. Tras adentrarse en el mundo de Alejandro Magno, en 2007, con «El secreto del Oráculo», el autor madrileño ahora cambia de continente para hablar de gestas que «parecen mentira», imposibles que se hicieron posibles. «Conquistadores de lo imposible» (Arzalia Novela, 2019) es una novela coral con distintas historias de lo que fueron los primeros sesenta años de la expansión española por América.

–Es, salvando otras obras menores, tu segundo adentramiento en el género de la novela histórica, ¿por qué elegiste la conquista de América?

–En mi libro de Alejandro Magno me encontré con grandes dificultades para documentar el periodo. No hablo griego, no conozco la geografía y eso me hizo prometer que, si volvía a escribir de historia, lo haría de la de España. Y aquí hay dos fechas claves: 1492 y 1936. La Guerra Civil ya la he trabajado, y ahora, en torno a la conquista de América, quería novelar a través de numerosos personajes y escenarios la primera mitad del siglo XVI, cuando sucedió la mayor parte de la conquista, exploración y colonización. En esos sesenta años es asombrosa la eficacia con la que España realizó estas acciones, a pesar de la escasez de medios. Escribí «Conquistadores de lo imposible» porque quería entender qué sucedía y recrear a mi manera una de las grandes empresas de la humanidad.

Fotografía del escritor madrileño José Angel Mañas
Fotografía del escritor madrileño José Angel Mañas

–¿Qué te has encontrado en las fuentes originales?

–Las cartas de relación y las crónicas son maravillosas. Esa sensación de estar viviéndolo en primera persona es tremenda y es muy bonito explorar aquel periodo con ojos de novelista, buscando el detalle exacto. He encontrado documentos en los que se puede ver qué tenía que llevar cada uno de los que fueran América: las legumbres de los colonos o lo que debía llevar el cirujano para curar resfriados. Cuando encuentras documentos así te emocionas.

–¿Por qué estos protagonistas de la historia de la humanidad son tan desconocidos?

–Conocemos mucho del tramo colombino, pero todo lo lo que vino después se conoce menos. Seguramente, en países de Hispanoamérica se sepa más de algunos de estos personajes, pero aquí solo son conocidos los grandes momentos. Sin ir más lejos, conocemos la conquista de Perú por Francisco Pizarro, pero no todo lo que vino detrás, lo que hicieron sus hermanos y las guerras civiles. Tengo la sensación de que en la historia universal no se les ha presentado la suficiente atención a todos estos acontecimientos, que son tremendos. Hay que tener en cuenta que una cuarta parte de la tierra no se conocía, y que fuera esos bajitos morenos, como solemos decir, los que con muy pocos medios se apoderan de un imperio inmenso. Parece irreal, pero ocurrió. Como parece disparatado creer que Cortés y un millar de españoles se impusiera a un imperio de cuatro millones de súbditos. La hazaña humana es asombrosa. Cortés es incluso más importante que Cervantes en la historia del mundo.

–Usted destaca la falta de medios a disposición de estos hombres.

–En el caso de Cortés tuvieron gran importancia la ayuda de los locales, pero en el de Pizarro fueron otros factores a tener en cuenta. El inca Atahualpa estaba muy crecido tras imponerse en la guerra civil al estamento religioso, por eso cuando llegaron esos 200 barbudos no pensó que fueran rivales para él. Los citó en Cajamarca por curiosidad, pero podría haberlos masacrado con sus 40.000 hombres sin problema... Por eso digo que son cosas que de primeras uno piensa que no debieron suceder. Y, al mismo tiempo, fueron hechos que cambiaron el curso de la humanidad. Si hoy hay 500 millones de personas que hablan castellano es porque ellos hicieron posible lo imposible. La historia de España solo se puede comparar con la de Roma.

–¿Qué motivaba a estos hombres para cruzar un océano?

–Pues riquezas y fama, sobre todo. Había segundones, también gente más formada, pero sobre todo hombres y mujeres con una cultura limitada, que buscaban la gloria. En el caso de Hernando de Soto es paradigmático para comprender qué clase de personas eran. Él estuvo en Panamá y en Perú, se hizo rico por matrimonio y por lo cosechado en Cajamarca, pero, en vez de retirarse, aún tuvo ganas de viajar a La Florida y morir allí. La historia de Cabeza de Vaca es todavía más extrema. Durante ocho años recorrió miles de kilómetros, fue de tribu en tribu, de una costa de norteamérica a la otra, y, cuando al fin consiguió regresar a España, en vez de retirarse y vivir tranquilo, el tío montó otra expedición, esta vez, a Río de la Plata. Eso demuestra que el atractivo que tenía este mundo para ellos era magnético. Un enganche de adrenalina y de amor por la aventura.

–¿Crees que se ha contado bien su historia?

–Quien ha tenido el potencial, el altavoz, para contarlo durante muchos años han sido los anglosajones. Realmente se conoce más a Pocahontas que a la Malinche, por ejemplo. Las mejores películas de conquistadores se han hecho fuera de España, incluida una mexicana sobre Cabeza de Vaca y una francesa sobre la controversia de Valladolid. Nuestro cine debería contar las cosas bien y sin tópicos, aunque es cierto que a nivel económico es una ambientación cara. Resulta un material absolutamente novelesco.

–Hay un montón de personajes donde elegir y, sin embargo, siempre se tira por el mismo villano en la ficción, Lope de Aguirre, que también está en tu libro. ¿Por qué?

–Es uno de los personajes sobre el que más se ha escrito por su personalidad tan particular. Lope de Aguirre era un psicópata. Un gran rebelde, que montó un proyecto deslumbrante a ojos literarios. Quería independizar completamente las Indias, lo que también atrajo el interés de los libertadores americanos, que le vieron como un antecedente de lo que ellos harían siglos después. En mi libro él representa el exceso final, partiendo de que Colón había dado con un paraíso en la tierra... Lope de Aguirre fue algo así como el conquistador desatado, alguien que perdió toda percepción de la realidad, tan excesivo como Calígula. Tan atractivo para un novelista como cualquier otro psicópata.

–Otro personaje digamos controvertido es Bartolomé de Las Casas, también presente en su novela, al que a veces se le presenta como a un hombre marginado que luchaba contra gigantes

–Tenía las mejores intenciones cuando denunció los abusos que se cometían con los indígenas, pero hay que aclarar que era él quien tenía el apoyo de la Corona. De modo que este fraile vinculado a la familia Colón representaba la postura oficial. Es un personaje complejo, con sus contradicciones y flaquezas, que para apoyar sus argumentos es cierto que exageró mucho los datos. Todos los antiespañoles de la época usaron sus textos con beneficio propagandístico. Esta clase de debates hablan muy bien de las instituciones españolas y de la capacidad de autocrítica y reflexión, en términos modernos, de aquellos españoles. Es meritorio.

–¿Es complicado conmemorar, como dijo el ministro de Cultura, la conquista con el resto de herederos culturales de aquel hecho?

–Mira, complicada es la presencia de Francia en Argelia y, sin embargo, ambos países no han dudado en tratar de ponerse de acuerdo para consensuar un relato histórico. Hay formas de organizarse para tender puentes. Se puede conseguir con voluntad y ganas de conocer los hechos. Como ocurre con la Guerra Civil, ante la complejidad del evento americano muchos han preferido obviar los hechos en vez de saber más.