Tania Llasera: «La baja de maternidad debería ser como Dios manda, como poco de un año»

La presentadora es la madrina de la exposición «Barbie, más allá de la muñeca»

MADRIDActualizado:

Embarazada, muy «curvie» y súper simpatica. Así es la presentadora de televisión Tania Llasera y madrina de la exposición de «Barbie, más allá de la muñeca» en la Fundación Canal, visible hasta el próximo 2 de mayo. «Me ha sorprendido. Lo que más me ha gustado de la muestra es que se ve perfectamente toda al evolución que ha tenido este juguete hasta el día de hoy: Cómo ha pasado de ser la clásica mujer estereotipada, rubia, ojo azul, tipazo, fachón, californiana y superficial, a una mucho más real donde las niñas pueden ver más reflejadas». «Hay algunas más bajitas, más altas, más redonditas y, por supuesto, la típica clásica de toda la vida, pero por lo menos ya hay más diversidad», insiste.

Usted también mostró una gran evolución física desde que fue madre por primera vez, y recibió muchas críticas por ello...

Este tema me da un poco de pena, la verdad. He llegado a recibir correos electrónicos de madres que me han dicho, «estoy preocupada porque mi hija, como has engordado, piensa que perderás tu trabajo». Que una niña relacione un trabajo a una talla, a un peso, o a una estética, me preocupa. Por eso me parece muy positivo que haya juguetes reales y muñecas donde las niñas puedan ver a una mujer de éxito, con curvas, alta, bajita, gordita, lo que haga falta. Venimos en todos los tamaños, y eso no debería estar relacionado o ser sinónimo de éxito, me parece tremendamente ridículo. Las mujeres si nos lo proponemos podemos conseguir lo que queramos, seamos de la talla que seamos. Y Barbie es un reflejo de eso. La sociedad suele tener ese problema y eso puede afectar a la autoestima de los niños, y más en especial de las niñas... Creo que es muy importante no decirles todo el rato «qué guapa eres». La belleza no lo es todo. Es mucho mejor decirles «qué lista eres», «qué bien saltas», «o cómo corres de rápido». Se trata de potenciarles las miles de cosas que hay más allá de la belleza. Además, es muy importante ser feliz en la vida, y si hay que comer, se come. Si hay que hacer ejercicio, se hace ejercicio. Obviamente se trata de estar saludable. Pero sentirte bien contigo misma es sexy. Me quedo con este dicho: «la curva más maravillosa de una mujer es una sonrisa».

Ahora que lo menciona, ¿su nuevo peso le supuso la pérdida de algún trabajo, o algún problema laboral?

Tengo que decir que tengo mucha suerte y que en mi trabajo han aceptado y respetado los cambios físicos derivados de mi maternidad: mi cambio de soltera a casada, y de casada a madre. Lo que sí es verdad es que ahora quizá priorice estar tiempo con mi hijo a trabajar. Antes solo vivía para el trabajo, y ahora vivo para mi familia, para disfrutar... Básicamente pasas a tener otras prioridades, te apetece trabajar lo mínimo y ganar lo máximo (Ríe).

En su cuenta de Instagram expone momentos de su vida familiar. ¿No le preocupa a veces?

¿Lo dice por mi hijo? Al principio no le sacaba. Solo mostraba manitas, piececitos... pero tengo que decir que es que al final, va en mi carácter: Soy expansiva, y tengo que ser un fiel reflejo de lo que soy. Porque no sé ser otra cosa. Creo que es parte de mi éxito, el ser como soy. Aunque a veces es verdad que me preocupa. Pero es furtivo. Se me pasa rápido. Tengo suerte de atraer a mucha gente muy sana. Tengo 400.000 seguidores, ¡no cierro la cuenta de Twitter ni para atrás!.

¿Creció el número de seguidores con su nuevo papel de madre?

Sí creció. Tengo muchísimas seguidoras madres que se identifican con mi nueva faceta de mujer, madre, profesional mucho más real de lo que se ve por ahí. Hay mujeres sobre todo en redes sociales que dan la imagen de megaperfectas, lo cual me parece peligroso. Porque yo también sigo a algunas y pienso: «Es imposible que tu vida sea tan perfecta. Habrá un día que te salgan granos y que estés de bajón, ¿no?». Creo que es importante reflejar un poco todo.

A veces también es muy dura la maternidad.

Es verdad que se vende una versión edulcorada de la maternidad. De hecho, yo los primeros meses tras el nacimiento de mi primer hijo no veía la luz al final del túnel. Pensaba... «como esto sea así, me tiro por la ventana». En mi caso además fue cesárea, un dolor horrible, estaba incomodísima... Me pareció muy duro. Pero me hacía mucha ilusión tener un hijo. Ojo, que no todas las mujeres tienen que ser madres. Que cada uno haga lo que le venga bien.

Volviendo a su cuenta de Instagram, la vez que subió un vídeo de su hijo llorando, y explicó que le estaba durmiendo con un método británico, recibió un aluvión de comentarios negativos e, incluso, le llegaron a tildar de «mala madre». ¿No le afecta?

Al exponerte en redes sociales, te arriesgas también a que te den todo tipo de opiniones. Pero es mi hijo. En mi casa se educa así, es un método inglés que consiste en ir entrando al cuarto cada cierto tiempo. Vas aumentando progresivamente los intervalos hasta que al final se duermen. Gracias a un verano horroroso que pasé, porque a mí tampoco me gusta oír a mi hijo llorar, ahora básicamente lo lanzo y se duerme. Eso es maravilloso. Y no tengo que estar con un niño que pesa 14 kilos en brazos acunándolo hasta que se duerma. No hay una buena manera de ser madre. Creo que cada una se tiene que adaptar. El menor consejo que me han dado es que yo soy su madre y sé mejor que nadie lo que necesita mi hijo. Hay que confíar en nuestro instinto de mujer, que lo tenemos y funciona.

Acaba de dejar al niño en la guardería por primera vez hace nada. ¿Cómo lo lleva?

¡Qué horrible! Hace dos semanas. Pero estoy bien. Es un niño muy simpático, le hacía mucha falta. Se aburría conmigo en casa, le hacían falta más estímulos y le he metido en la guardería para que se vaya haciendo.

¿Cómo se organiza Tania Llasera en su día a día?

Tengo mucha suerte con el trabajo que tengo. Cuando estoy en casa, puedo desconectar, pero para «desaparecer», tengo que organizarme. No tengo familia cerca, y eso para la conciliación es fastidiado. Pero todo es posible si una se pone. La conciliación es básicamente «no te queda otra» en este país. No te ayudan nada, es súper mejorable. Quieren que tengamos niños pero no nos ayudan. Ya tenemos más gente mayor que gente joven, deberían pararse un rato a pensárselo.

¿Quiere sugerir alguna medida de conciliación que le parezca imprescindible?

Para empezar, una baja de maternidad como Dios manda. Creo que debería ser, como poco, de un año. Y después, que la vuelta al trabajo fuera parcial, paulatina. También deberían dar más facilidades para que el padre sea también parte de la familia, parte consciente y participante de la educación de sus hijos.

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