Día Internacional de la Discapacidad«Soy sorda y nunca me contaron un cuento con lenguaje de signos cuando era pequeña»

Esta madre de familia habla sobre su experiencia, cómo es el día a día con sus hijos y cómo se han sentido al conocer a personas de diferentes países y aprender, también, su lenguaje

SaariselkäActualizado:

La cara de un niño es el reflejo del alma. Se puede ver cuándo está contento, triste, enfadado... No tiene filtros. No sabe disimular. En la historia que viene a continuación, esa ilusión se transmite a los adultos, en concreto a una familia madrileña donde los padres son sordos.

Arancha Díez, la madre, habla de la crianza de sus hijos, de cómo a ella, ni a su marido, nunca le leyeron un cuento de pequeña con lenguaje de signos, de cómo enriquece a todos el contacto con personas de otros países... «Nosotros somos sordos y nunca nadie nos ha leído un libro con lenguaje de signos cuando éramos pequeños».

Afirma que hay pocos recursos para personas sordas y, sobre todo, para niños. «El resto de padres pueden comprar una gran variedad de libros; nosotros, en cambio, solo podemos tener los que están adaptados para sordos». En ese punto, entra en juega la aplicación StorySign, presentada por Huawei para ayudar a los niños sordos a leer.

Star, el avatar de la app
Star, el avatar de la app

Esta familia pudo conocer de primera mano la app, divertirse con ella y ver cómo sus hijos se relacionaban con pequeños de otros países, con otros idiomas de lenguaje de signos. «Al haber tan pocos recursos para sordos, valoramos mucho iniciativas como estas. El avatar que cuenta la historia es muy visual y atrae la atención de los niños. Es una forma diferente de disfrutar de los cuentos», subraya Díez.

La familia junto a Santa Claus en Laponia
La familia junto a Santa Claus en Laponia

Han podido compartir charlas y momentos con familias de otros países, una oportunidad muy buena para aprender lenguaje de signos de otros países. «Es una experiencia ideal para aprender idiomas», insiste. «También los niños han podido conectar con menores de otros lugares, jugar, divertirse...».

Los dos hijos de Arancha han aprendido, desde que eran bebés, la lenguaje de signos por parte de sus padres —ambos sordos—. «El problema para entender y integrar esta lengua no lo han tenido. Pueden aprender y desarrollarse, les hemos enseñados esos recursos, tanto a nivel afectivo como con los cuentos que hemos podido contarles», concluye Díez.

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