En países como Estados Unidos, la siesta desaparece a medida que los niños crecen
En países como Estados Unidos, la siesta desaparece a medida que los niños crecen

Dormir la siesta les hace más felices y mejor estudiantes

El neurocriminólogo Penn Adrian Raine asegura que «los niños que duermen la siesta tres o más veces por semana se benefician de un aumento en el rendimiento académico a los 12 años»

S.F.
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Una nueva investigación confirma que dormir la siesta tiene beneficios en los niños y jóvenes. Según un estudio, realizado por las universidades estadounidenses de Pennsylvania y California y publicado en la revista «Sleep», descansar después de comer, mejora el estado de ánimo, los niveles de energía y el rendimiento académico.

Según los estudiosos, existe una gran conexión entre la siesta y una mayor felicidad, autocontrol, ánimo y buen comportamiento. Además de manifestar que aquellos jóvenes habituados a esta práctica de descanso, tienen un mayor cociente intelectual.

Los hallazgos más sólidos se asociaron con el logro académico. El neurocriminólogo Penn Adrian Raine, asegura que «los niños que toman la siesta tres o más veces por semana se benefician de un aumento en el rendimiento académico a los 12 años».

La deficiencia de sueño y la somnolencia diurna son generalizadas, ya que ésta afecta al 20% de los niños, según confirma el autor principal de estudio, el médico Jianghong Liu.

En países como Estados Unidos, la siesta desaparece a medida que los niños crecen. No sucede así en China donde la práctica está integrada en la vida diaria desde la escuela primaria hasta la edad adulta.

Los investigadores aseguran que, gracias al estudio, pueden ofrecer una alternativa a la protesta de los pediatras para los horarios de inicio de clases. «La siesta del mediodía puede realizarse con facilidad y no cuesta nada», recuerda Liu. «Esto no sólo ayudaría a los niños sino que también quitaría tiempo para el uso de la pantalla», apostilla.

La investigación se realizó con 3.000 alumnos de entre 10 y 12 años, según informa Europa Press. Los estudios futuros analizarán por qué los niños con padres con mayor nivel educativo duermen la siesta más que los de padres con niveles formativos más bajos.

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