Plato de ensaladilla rusa
Plato de ensaladilla rusa - VALERIO MERIN

Diez claves para no intoxicarte con la comida en verano

Sobrevivir al calor conlleva también tomar ciertas medidas para que los platos que cocinemos no se conviertan en un enemigo

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La llegada del verano y las altas temperaturas conllevan un riesgo para la salud en cuanto a alimentación. Ya sabemos que, en esta época del año, debemos beber más agua para no deshidratarnos, evitar la exposición en las horas del día en las que incide más el sol o estar a la sombra todo lo que podamos para evitar el famoso golpe de calor.

Pero sobrevivir al calor del verano conlleva también tomar ciertas medidas para que la comida no se convierta en un enemigo. Las altas temperaturas inciden en su conservación y saber cómo tenemos que conservarla o guardar de forma apropiada los restos es fundamental para no acabar con una intoxicación alimentaria.

En este sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece diez principios de seguridad para evitar sustos este verano:

1. Extrema tu higiene personal y la de la zona de trabajo siempre antes de manipular alimentos.

2. Después de cocinar, refrigera la comida en cuanto deje de quemar. Si vas a tardar en consumirla, es mejor que optes por congelarla en vez de dejarla en la nevera durante varios días olvidada.

3. Si sales al campo o la playa, lleva la comida en recipientes muy limpios y herméticamente cerrados. Mantén fresca la nevera o cesta con los productos.

4. Las sobras de comida guárdalas en el frigorífico antes de que se prolongue la sobremesa. Si has abierto una lata y quedan restos, cámbialos a un recipiente de plástico o cristal.

5. Deja los alimentos tapados y bien protegidos. Evitarás las visitas de los insectos.

6. Evita la contaminación cruzada: tablas, platos o cubiertos que hayas usado en alimentos crudos, no los utilices otra vez con los cocinados sin haberlos lavado bien con jabón.

7. Recalienta solo la porción que vayas a consumir.

8. En la compra, deja para el final los alimentos que necesitan refrigeración y date prisa para volver a meterlos en frío. Si vas a tardar en llegar a casa, mételos en una bolsa isotérmica: así podrás conservarlos sin que se rompa «la cadena del frío». Una vez en casa, guarda en primer lugar los alimentos congelados.

9. Revisa los alimentos de la nevera de vez en cuando y pon los que tenga próxima la fecha de caducidad o de consumo preferente más a mano. Lo demás puede estar al fondo.

10. Dentro del frigorífico, pon carnes, pescados y platos preparados en la zona más fría, y verduras y frutas en la más templada.

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