Carla Royo-Villanova: una novia diferente

Carla Royo-Villanova: una novia diferente

LORENZO CAPRILE
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¡Qué ilusión comentar esta imagen para mi querido ABC! Llegué al traje de novia por casualidad. En otoño de 1992 dejé mi trabajo como diseñador de prêt-à-porter en Italia. Fueron cuatro años intensos en el poderoso Gruppo Finanziario Tessile. Aprendí prácticamente todo lo que sé, pero me faltaba algo, quizás conocer a la mujer que llevaría esa ropa, quizás intervenir en el proceso de fabricación, cortar, probar...

Regresé a España en diciembre y Carla Royo-Villanova me llamó porque se casaba y quería algo diferente. Por aquel entonces el traje de novia estaba todavía un poco dormido y demasiado codificado: talle bajo, un poco de vuelo, escote barco, manga tres cuartos. Me explicó sus ideas y de entrada le dije no, pero le pedí unos días para pensarlo; mientras, me puse a hacer bocetos. El taller de vestuario teatral Ana Lacoma aceptó el reto de construir un corpiño y adaptar una tendencia que ya estaba en el aire en toda Europa y que yo me limité a trasladar a España... y al traje de novia.

Acepté el encargo. Fueron meses de ilusión, trabajo apasionante e ingenuidad; el riesgo era grande y nunca imaginé lo que se me venía encima. Llegó el gran día (jamás lo olvidaré) y Carla lució su corpiño. Todo el mundo empezó a hablar de un tal Lorenzo Caprile que diseñaba trajes de novia... diferentes. Desde entonces cientos de novias han pasado por el taller buscando ese traje de sus sueños que les haga sentir, ¿por qué no?, reinas por un día.