La Casa Blanca según Condoleezza
Condoleezza Rice y George Bush durante su etapa en la Casa Blanca - ABC

La Casa Blanca según Condoleezza

La ex secretaria de Estado publica unas memorias en las que repasa sus encuentros durante la era Bush

MARÍA G. PICATOSTE
CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Actualizado:

La única mujer que formó parte del equipo de George Bush también era la única de todos los pesos pesados de su administración que no había compartido con el público sus experiencias en la Casa Blanca. Ahora, casi tres años después de que concluyera su andadura por el centro neurálgico de la política estadounidense, la ex secretaria de Estado ha publicado «No Higher Honor: A memoir of my years in Washington».

Siguiendo los pasos de Dick Cheney, Donald Rumsfeld e incluso el propio Bush, Rice da su versión sobre todos y cada uno de los hitos de las dos legislaturas en las que trabajó codo con codo junto al presidente del Gobierno. Rice, quien dudaba que Bush tuviera opciones de alcanzar la presidencia en unas elecciones frente a Al Gore, se acabó convirtiendo en su más fiel asesora durante ocho años. Del ex presidente solo tiene buenas palabras, aunque en algunos pasajes deja patente que hubo asuntos en los que discreparon, como la gestión de Guantánamo; y otros en los que Rice creyó que no se prestó atención suficiente a sus recomendaciones, como en la presencia en Irak tras el fin de la guerra.

Aunque Rice no achaca al hecho de ser mujer ninguno de los problemas a los que se enfrentó en esos años, algo que queda patente en su libro es lo poco acostumbrados que muchos políticos están a tratar con mujeres. La condescendencia de Rumsfeld o el enamoramiento platónico de Gadafi son algunos ejemplos. Rice desvela que chocaba con Rumsfeld constantemente y cuando decidió preguntarle por la razón de esa hostilidad, él le respondió que lo desconocía y que ella era «brillante». «Ese es un término que utilizo con mis alumnos. Refleja que no hay un trato de igualdad», explicó Rice en una entrevista de televisión. Sobre Gadafi, Rice aún parece sorprenderse cada vez que relata cómo cuando lo visitó en 2008, Gadafi compartió con ella un vídeo hecho con imágenes de Rice en el que se podía escuchar la canción «Una rosa negra en la Casa Blanca». Cuando los rebeldes invadieron la mansión de Gadafi, una de las cosas que encontraron fue un álbum de fotos de Rice.

El conflicto árabe-israelí, Sadam Hussein y Vladimir Putin, el huracán Katrina, su relación con Cheney y Rumsfeld son otros de los tantos temas que aborda Rice; pero lo hace de manera analítica, como una profesora de universidad que desea transmitir el conocimiento de una etapa histórica.

«Cándida Condi»

Aquellos que pensaron que estas memorias abrirían la caja de Pandora y dejarían escapar los recuerdos más oscuros y sus secretos mejor guardados se han llevado una gran decepción, especialmente con el tono. Su mesura y sobriedad han llegado hasta tal punto que la revista «Newsweek», que le dedicó la portada de su último número, escribió junto a su cara «Cándida Condi». A pesar de ello, el volumen no queda exento de polémica. Muchos esperaban que Rice se posicionase sobre la guerra de Irak y valorase si el coste económico y de vidas de este conflicto había merecido la pena. Pero Rice no pretendía que las más de 700 páginas de esta obra se convirtiesen en una justificación de las decisiones tomadas entonces.

Alejada del frenesí de la Casa Blanca, Rice ha vuelto a Stanford, la prestigiosa universidad californiana donde fue rectora antes de dar el salto a la política nacional y en la que imparte clases de Economía Política y Ciencias Políticas. Fue en su pequeña casa ubicada junto al campus de Stanford donde escribió sus memorias, acompañada por un piano que sus abuelos le regalaron cuando tenía 15 años y una edición de gran formato y en ruso de «Guerra y paz».

En su nueva rutina, Condoleezza Rice ha encontrado tiempo para descubrir nuevas plataformas como la red social Twitter, que está utilizando con soltura para promocionar su libro; y para participar en nuevos proyectos como el documental «Miss Representation». El filmeha reunido a varias figuras femeninas del mundo de la política y la cultura de EE.UU. para criticar cómo los medios de comunicación de su país han establecido un sistema en el que las mujeres son juzgadas por su edad y su apariencia en lugar de por su capacidad como líderes. Rice lamenta que un país con tanto poder mediático esté promoviendo unos valores tan confundidos.