Monarquías en el exilio

Reyes y herederos han reorientado su vocación de servicio a la política. Otros son brillantes profesionales

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Hace un siglo las Repúblicas de Francia, Suiza y San Marino eran la excepción en una Europa de Monarquías hasta que las dos Guerras Mundiales, el comunismo y un proceso revolucionario (el de Portugal en 1910) enviaron al exilio a una decena de Familias Reales, sin escuchar la voz del pueblo. La única excepción fue la de Italia, donde la Monarquía fue abolida en referéndum en 1947. Las primeras décadas fueron terriblemente dolorosas para las Familias Reales, pues al derrocamiento se sumaba en muchos casos el espectáculo trágico que ofrecían sus países sometidos a regímenes totalitarios.

Tras años de prohibiciones, hoy muchas han vuelto a lo que fueron sus Reinos y han recuperado sus antiguas propiedades. Para ello, a veces, han tenido que pagar el alto precio de tener que renunciar a sus derechos dinásticos. Salvo alguna vergonzosa excepción (Italia y Albania), la mayoría de las Familias Reales han vivido con una gran dignidad. Muchos de sus miembros sueñan —soñaban— con hacer en sus países lo mismo que ha hecho Don Juan Carlos en España. Otros han muerto mientras esperaban la llamada de su pueblo y la mayoría han reconducido su vocación de servicio hacia la política o han desarrollado brillantes carreras profesionales. Así es su vida en la actualidad.

El ejemplo más cercano para los españoles es el de la Familia Real de Bulgaria. Hace sesenta años que el Rey Simeón se instaló en nuestro país, donde se casó con la aristócrata Margarita Gómez-Acebo, Reina de los Búlgaros desde su boda, y donde nacieron y crecieron sus cinco hijos, muy unidos a la Familia Real española. Para sacarlos adelante, hasta que pudo hacer uso de la herencia familiar, trabajó como hombre de negocios bajo el nombre de Simeón Rylski. Hace diez años Simeón se convirtió en el primer y único Rey que regresaba a su país como primer ministro y Don Juan Carlos, en una muestra más de su amistad, le concedió el Toisón de Oro. Cuatro años después su partido perdió las elecciones, pero él sigue gozando de gran influencia en su tierra.

Una estricta formación

«Sus hijos recibieron una estricta formación, estrechamente marcada por su padre, quien quería hacer de ellos profesionales de éxito aunque fuese a costa de que no se llenasen la cabeza de aspiraciones dinásticas», relata el periodista Ramón Pérez-Maura en su libro «Simeón de Bulgaria. El Rey posible». Y lo consiguió: Kardam, el primogénito, Príncipe de Tirnovo, casado con Miriam Ungría, se hizo economista. Kyril, Príncipe de Preslav, separado de Rosario Nadal, estudió Física pero optó por el mundo de la banca. Kubrat, Príncipe de Panagyurishte, casado con Carla Royo-Villanova, es cirujano, y Konstantin, Príncipe de Vidin, casado con María García de la Rasilla, también ha hecho carrera en la Banca. Todos los hermanos viven en Madrid, excepto Kyril, que reside en Londres, y Kalina, la menor, Princesa de Bulgaria, que ha preferido llevar una vida menos convencional. Casada con el aventurero Kitín Muñoz, reside en Marruecos.

Pero todo cambió en la vida de esta familia en el verano de 2008 cuando Kardam y su mujer sufrieron un accidente de tráfico que ocasionó unas lesiones cerebrales tan graves al primogénito que aún hoy le mantienen postrado en la cama y con pocos signos de comunicación con el exterior. Una dolorosa prueba que ha sacado lo mejor de cada uno de los miembros de esta familia y, sobre todo, de su mujer, que ha sorprendido a todos porque, dicen, «ha dado más de lo que nadie podría esperar».

Otra Familia Real muy próxima a los españoles es la de Grecia, que partió al exilio en 1967, tras un contragolpe fallido contra los militares. El hermano de Doña Sofía, el Rey Constantino, y su mujer, la Reina Ana María, nacida Princesa de Dinamarca, residen en Londres, en una preciosa casa situada en el barrio de Hampstead, mientras que su hermana, la Princesa Irene, vive discretamente en Madrid, en el recinto del Palacio de La Zarzuela, y su sobrina Alexia, casada con el arquitecto canario Carlos Morales, en Lanzarote.

Viajar con libertad

Después de muchas dificultades y litigios, la Familia Real griega —excepto Doña Sofía— fue indemnizada en 2002 por la expropiación de algunas de sus propiedades en Grecia, país al que pudo regresar, por primera vez y sólo durante unas horas, en 1981 para enterrar a la Reina Federica. Ahora Constantino y su familia viajan a Grecia con libertad. El Rey no tiene casa en Atenas, pero se está construyendo una residencia de verano en Costa, frente a la isla de Spetses.

También vive en Londres el mayor de sus hijos varones, Pablo, el Heredero, casado con Marie-Chantall Miller, hija de un millonario estadounidense. La pareja tiene cinco hijos. Pablo recibió formación militar en la prestigiosa Sandhurst y académica en la Universidad de Georgetown, donde fue compañero del Príncipe de Asturias. En la actualidad trabaja como gestor de fondos de inversión y su mujer tiene tiendas de ropa infantil que ella misma diseña.

Nicolás, que se casó el pasado verano en Grecia con la venezolana Tatiana Blatnik, ha trabajado en la Fox News y en la Banca, pero ahora trabaja en la oficina privada de su padre, mientras que su hermana Theodora, trata de abrirse paso como actriz.

La actual jefa de la Casa Imperial de Rusia, la Gran Duquesa María Vladimirovna, también vive en Madrid, donde nació en 1953. Es hija del Gran Duque Vladimiro Romanov, sobrino del Zar Nicolás II y único descendiente directo de la Familia Imperial, brutalmente asesinada por los bolcheviques en 1918. Se casó en 1976 con el Príncipe Francisco Guillermo de Prusia, del que se divorció en 1985. Fruto de ese matrimonio es Jorge Mijáilovich Románov, el Heredero, que tiene 29 años y nació en Madrid, aunque vive en Bruselas, donde trabaja. Viaja con frecuencia a Rusia. Está soltero y todo apunta que se casará con una Princesa para que nadie ponga en duda su legitimidad como Heredero.

En Lequeitio (Vizcaya) hay un hotel, el «Emperatriz Zita», construido donde se encontraba el palacete que Alfonso XIII cedió para su exilio a la Familia Imperial de Austrohungría. Allí creció el primogénito del último Emperador, el Archiduque Otto de Habsburgo-Lorena, que acaba de cumplir 98 años y en el año 2000 renunció a sus derechos a favor de su hijo Carlos, casado con una hija del barón Thyssen. Otto supo reconducir su genética vocación de servicio hacia la política y también como periodista y escritor. Reside en «Villa Austria» en Baviera.

Hace 60 años que se abolió la ley que impedía a la Familia Real francesa regresar a su tierra y terminaron los nacimientos en el exilio. De hecho, el actual Conde de París, jefe de la Casa de Orleans, y cuatro de sus hermanos nacieron en Bélgica, dos en Rabat, uno en Larache, otra en Pamplona y uno en Sintra. Su Heredero, Jean de Orleans, Príncipe de Francia y Duque de Vendôme, nació en París en 1965. Licenciado en Filosofía y Derecho por la Universidad de la Sorbona, y con un MBA en Los Ángeles, ha trabajado en el sector financiero, aunque ahora dedica toda su actividad a la fundación familiar y a administrar los bienes —entre ellos, bosques— que su abuelo, el Conde de París, le dejó directamente a él en herencia. Su abuelo aún soñó, al terminar la II Guerra Mundial, con restaurar la Monarquía en Francia. Hace dos años, Jean de Orleans se casó con Filomena Tornos, nieta de Juan Tornos, diplomático español que estuvo al servicio de Don Juan en Estoril. La boda se celebró en la catedral Nôtre Dame de Senlis, cuna de la dinastía de los Capetos. La pareja tiene un hijo, Gaston. Los derechos al Trono de Francia también son reclamados por Luis Alfonso de Borbón.

Escándalos de los Saboya

Caso aparte es el del Rey Leka de Albania. Tras exiliarse en España, se refugió en Rodhesia, acusado de tráfico de armas, y en 1997 regresó para «salvar y reconstruir» su país, en el que ahora reside. Pero los escándalos más sonoros son los que ha protagonizado el Príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último Rey de Italia, que ha llegado a ser arrestado acusado de corrupción, de explotación de prostitutas, de relaciones con la mafia... pero, al final, ha sido absuelto. En la boda de los Príncipes de Asturias llegó a asestar un puñetazo a su primo, Amadeo de Aosta, ante la consternación de sus anfitriones. Su hijo, Filiberto, tiene un máster en frivolidad, ganado a pulso cuando participó en la versión italiana de «Mira quién baila» o en el Festival de San Remo.

El único Jefe de Estado superviviente de la Segunda Guerra Mundial es Miguel de Rumanía, que fue Rey a los seis años y a los diecinueve. Cuando los comunistas le obligaron a abdicar a punta de pistola, se exiló primero en Inglaterra y luego en Suiza. Se casó en Grecia con la Princesa Ana de Borbón-Parma, con la que tuvo cinco hijas, lo que le llevó a abolir la ley Sálica. Desde hace unos años reside en Rumanía, después de recuperar la nacionalidad y antiguas propiedades confiscadas, y de propiciar la democracia y el ingreso de su país en la Alianza Atlántica.

En la habitación de un hotel

Nacido en una habitación del Hotel Claridge´s, de Londres, que Churchill declaró territorio yugoslavo para conservar los derechos dinásticos del bebé, el Príncipe Alejandro de Yugoslavia pisó por primera vez su país en 1991, pero no se instaló en Belgrado hasta que cayó Milósevich y recuperó la nacionalidad y las propiedades familiares. También nació en el exilio, pero en territorio portugués (la Embajada de Lisboa en Suiza) Don Duarte, Duque de Braganza. El Jefe de la Casa Real de Portugal vive desde hace años en Sintra y ha encontrado una fórmula para servir a su país y colaborar institucionalmente con las autoridades de la República.