Franco Macri, a la izquierda, saluda a su hijo Mauricio en Buenos Aires, en una imagen de 2003
Franco Macri, a la izquierda, saluda a su hijo Mauricio en Buenos Aires, en una imagen de 2003 - EFE

Franco y Mauricio Macri, una tensa relación padre-hijo que fascina a los argentinos

El progenitor del mandatario, que se recupera en el hospital de una fractura de cadera, nunca ocultó sus diferencias

BarcelonaActualizado:

El presidente argentino Mauricio Macri cumplió el pasado jueves 59 años. Su mujer Juliana Awada y su pequeña hija Antonia fueron partícipes del íntimo festejo que realizó junto a sus seres más queridos. El jefe de Estado sopló las velas en el comedor de la Casa Rosada de la mano de la niña, en una imagen que su madre retrató para las redes sociales. Pero poco ánimo de celebración tiene el mandatario esta vez. A la caída de su imagen pública -pasó de un 50% a un 40% en los últimos tres meses, según datos de la consultora Management & Fit-, se sumó que el lunes Macri amaneció con una preocupante noticia: su padre, el empresario italiano de 87 años Francesco Raúl Macri, conocido como Franco, había sido hospitalizado tras una fractura en la cadera por un accidente doméstico. Ahora permanece estable, aunque continúa ingresado. Apenas informado del acontecimiento, su hijo se acercó al Hospital Italiano de Buenos Aires junto a su esposa para visitarle.

La imagen del presidente caminando preocupado por los pasillos del hospital captó la atención de la prensa, pese al recelo con el que se manejó la información. Fuentes del centro médico revelaron a ABC que «es tanto el misterio con el que se manejó este asunto, que no muchos médicos del hospital sabían de su internación». Los medios también mostraron interés en este asunto debido a la tensa relación que existe entre padre e hijo desde hace años.

Desde su llegada al poder, primero como jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y luego como presidente, Mauricio Macri cargó sobre sus espaldas un apellido de peso en Argentina, producto del pasado de su padre asociado a la década de los 90 y al gobierno del expresidente Carlos Saúl Menem, responsable del endeudamiento y posterior crisis económica. A partir de la incursión política del actual mandatario, el vínculo entre ambos se tensó aún más de lo que estaba.

Apoyo al «kirchnerismo»

Corría el año 2014 cuando Mauricio Macri se encontraba en plena carrera para transformarse en presidente de los argentinos, sin contar en absoluto con el apoyo de su progenitor. «Él tiene sus propias visiones de la realidad, no coincide con las mías», expresaba entonces con un evidente eufemismo quien ocupa hoy el corazón de la Casa Rosada en una entrevista concedida a Radio Continental. Y agregaba: «Trato de hablar con él de cosas que no tengan que ver con la política, porque ahí no puedo ponerme de acuerdo ni diez segundos».

A su padre, en cambio, nunca le gustaron los eufemismos. Y él mismo se encargó de dejarlo claro en declaraciones a los medios de comunicación. Incluso, a través de la agencia local de noticias Télam, aconsejaba a Mauricio «dedicarse a criar a sus hijos» en vez de aspirar a la presidencia del país.

Uno de los motivos de la tirante relación entre los Macri era el claro apoyo de Franco al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que estaba en el poder en 2014, ocupando el sitio que tanto ansiaba el actual presidente. En declaraciones a la prensa local, en plena campaña electoral aseguraba que el próximo presidente debía proceder de la agrupación «kirchnerista» La Cámpora y hasta llegó a elogiar con entusiasmo a quien era el principal adversario de su hijo en las urnas, el exdeportista Daniel Scioli. «Tiene que seguir el partido, con los jugadores y criterios del ‘‘kirchnerismo’’», afirmaba en diálogo con la revista Noticias. Y remataba: «Scioli es un candidato que ha ido mostrando hechos positivos».

Curiosamente, y a pesar de la tensa relación que tienen a nivel personal y política, Mauricio y Franco Macri comparten la afición por los negocios y han llegado a desarrollar inversiones de manera conjunta. Ambos figuraban en el listado de paraísos fiscales de los Papeles de Panamá. Finalmente, el fallo emitido por la Justicia argentina señaló como principal culpable al padre del presidente y resolvió que su hijo «aceptó el cargo de director para el que fue designado por Francesco Macri».