Anne Igartiburu, Joseph Fiennes y su mujer, María Diéguez - ABC

Noche de estrellas en Marbella

Antonio Banderas y Eva Longoria llenan de glamour la capital de la Costa del Sol con la gala benéfica Starlite, una gran pasarela de celebridades

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Dos anfitriones de lujo como son Antonio Banderas y Eva Longoria sólo pueden traer cosas buenas a la Costa del Sol. El malagueño es un enamorado de su tierra y lo demuestra cada vez que puede, bien durante la Semana Santa, bien en el verano cuando se instala en su casa de Marbella. Implicado con su ciudad, Banderas fundó la asociación «Lágrimas y favores» cuyo fin es financiar programas de asistencia social para enfermos de cáncer, así como apoyar la cultura y educación de la Universidad de Málaga, y que en palabras del actor «nació del mundo de las cofradías hace tres años». Además, aprovechó la ocasión para hacer un llamamiento como embajador de la ONU «para ayudar a África y especialmente a Somalia», donde pudo ver «los héroes invisibles que allí existen».

Banderas estuvo, como siempre, adorable. Sobre sus próximos proyectos habló de la película que ya prepara con el actor Javier Ibáñez, en la que ejerce de productor, y una vez más confesó cuánto añora Málaga y cómo quiere cuidar la imagen de Marbella. A la pregunta de si aún sueña con el Oscar, dijo no estar obsesionado con la estatuilla. Acompañado en todo momento de su mujer, Melanie Griffith, aseguró que el secreto de su matrimonio es «el respeto y la confianza» que se tienen.

Alfombra roja

Cual gala «hollywoodiense», hubo una alfombra roja en el hotel Villapadierna, sede de esta cena que contó con Ford España como uno de sus principales patrocinadores (de ahí que salieran a subasta dos modelos especiales de esta firma de coches.) La presencia, el pasado verano, de las Obama junto con la fiesta Starlite fue una locura que nunca olvidarán los del Villapadierna. Anoche también hubo revuelo, pero dentro del orden que se puede conseguir en una convocatoria que costaba mil euros el cubierto o 250 euros si se llegaba después de la cena.

Lo mejor llegó a los postres, con la subasta presentada por Ane Igartiburu y Joseph Fiennes. Como se trataba de sorprender a los asistentes, había que echarle imaginación a las ofertas, y en eso no fallaron: desde viajar en avión con el equipo del Barcelona a un partido de la liga española hasta pasar un día con Eva Longoria en el rodaje de «Mujeres desesperadas». Otras de las sorpresas de la noche fueron las actuaciones de La Unión y Marta Sánchez.

María Bravo me contó que se alegra de que su amiga Eva Longoria haya encontrado el amor con Eduardo Cruz. El hermano de Penélope ha sido único representante de la familia en la gala, ya que la preocupación de los Cruz es la salud de Mónica, que desde hace una semana permanece ingresada en la clínica Ruber de Madrid, al parecer, por un problema intestinal.

María me recordó cómo conoció a Banderas hace diecisiete años en el rodaje de «Two much», donde tenía un papel diminuto. Desde entonces son buenos amigos.

Anoche estaba feliz en su papel de recaudadora. «Soy una auténtica “robin hood” porque consigo dinero de los ricos para los pobres», confiesa. Otra de sus frases es «no te puedes casar con una cuenta bancaria» o «la clave es no necesitar a nadie por eso siempre he sido independiente en lo económico». Por cierto, meses atrás se divorció de su segundo marido, un biznieto de los joyeros Cartier.

Imanol Arias y su novia Irene Meritxell, Paz Vega, Paula Vázquez. Gloria Lomana, Eugenia Silva, Elena Tablada, Elizabetha Gregoracci o Germaine Jackson pasaron por la que ya es la gran fiesta del verano. Todo un soplo de aire fresco para recuperar el glamour de Marbella que antaño tanto dio que hablar y que hoy intenta recuperar.