Domingo Zapata y Brittany Christian en 2015
Domingo Zapata y Brittany Christian en 2015 - Anthony Behar

Domingo Zapata, el «Andy Warhol español» vuelve a la soltería

El artista mallorquín pintó desnudas a las diez mujeres más bellas del planeta. Acaba de romper con la última de sus bellas conquistas

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

«Deprisa, deprisa». El título de la célebre película, pese a ser repetitivo, resume con exactitud la vida de uno de los españoles más célebres de Manhattan. Si la capital del mundo midiera la calidad artística por el tirón personal y las amistades que conforman su indomesticable farándula, el mallorquín Domingo Zapata sería el indiscutible número uno. Su pintura, de un renovado arte pop, y su intensa vida hacen honor a un apellido de revolucionario.

La Nueva York que le abrió las puertas de la fama y hoy arrulla su éxito, llena de recelo a sus competidores, artistas o no, desde que las mujeres más deseadas de la Tierra posaran desnudas en su estudio. Envuelto en una frenética vida de creación y pasión, entre las almas de vanguardista rompedor y de apasionado torero español que lleva dentro, se airea el final de su última relación sentimental. Un año después de que se desatara el fuego, rompe con la escultural Brittany Christian. Una desconocida de la noche neoyorquina, comparada con el ejército de famosas que le veneran. «Ellos se aman, pero han decidido finalizar su relación y seguir como amigos», es la afirmación de alguien cercano. El bautizado «Warhol del siglo XXI» seguirá explorando el misterioso mundo femenino que tanto le sugiere.

Compradores famosos

Cuando George Soros apadrinó su primera exposición allá por 2004, Domingo Zapata daba su primer mordisco a la Gran Manzana. Entrar en la colección de obras del magnate le dio seguridad. La fama llamó a su puerta poco más tarde, cuando Johnny Deep y Leonardo Di Caprio empezaron a adquirir sus obras. «Mi vida cambió», reconoce, aunque su orgullo le lleve a proclamar que «lo que no varió fue la calidad de mi arte».

Después de un intenso recorrido entre Nueva York y Los Ángeles, pasando por muchos países, su mural en el vestíbulo de la Torre de la Libertad en la Zona Cero, forjado con madera de San Francisco y acero de Chicago, le ha consagrado como artista estadounidense. No es que olvide su españolidad, que revive cuando visita a su familia en Mallorca o cuando se deja ver por el Rocío en compañía de su amigo, Miguel Báez «El Litri». Pero la exigente competencia neoyorquina le compromete. Nada con lo que no puedan sus 41 años, el mejor aval para beberse la vida a grandes tragos y cruzar con frecuencia la gruesa línea, o no tanto, entre la prensa especializada y la sensacionalista.

Desfile de diosas

Domingo Zapata parece disfrutar con el juego de una doble vida, aunque a menudo se vea atrapado en los titulares más corrosivos. Aún recuerda cuando en 2014 la prensa voraz le puso en brazos de la controvertida actriz Lindsay Lohan. Hacía ya siete años que se había separado de su esposa, Stacy Belyea, con la que tuvo dos hijos. Sin nada que ocultar, insistió una y otra vez en que eran «sólo amigos».

No sería la primera vez, ni será la última, que el sensacionalismo difunde presuntas relaciones sentimentales de su artista preferido. Cuando le preguntan por el errático actuar que llevó a Lohan a la dependencia del alcohol y las drogas, Zapata parece tener clara la distinción: «Yo no juzgo. Ni intento sacarla de su mundo».

Su descenso a los infiernos de la sensualidad más tentadora se produjo cuando acometió el proyecto «Ten». Tan simple y llamativo como pintar desnudas a las diez hembras más bellas de la Tierra. La orientación le distancia de su admirado Warhol: «Él era gay; a mí me gustan las mujeres». Y se recrea con su presencia. Todavía sonríe cuando reconoce que algunos no pudieron soportar que desnudara a Scarlett Johansson, con quien también le recrearon un affaire: «No me importa que me envidien por eso». Es su forma de reírse de su fama de conquistador, que ha dado para una larga lista. En ella también aparecen la diseñadora española Vicky Martín Berrocal y la modelo Estella Warren. El desfile de diosas de la fama por su estudio neoyorquino lo continuaron Lady Gaga, Eva Longoria, Angelina Jolie, Kim Kardashian, Sofía Vergara

Además del placer de tenerlas cerca, su admiración por las mujeres también le ha deparado beneficios. En un momento de estado de gracia para su ego masculino, se produjo la venta de uno de sus trabajos más reconocidos, «The Last Day of Marilyn» (El último día de Marilyn), que fue vendido por 100.000 dólares a un banco israelí. Aunque no sería su mayor éxito. Años más tarde, una obra inspirada en el «Guernica», para la que utilizó imágenes del cuadro, generó una venta de 275.000 dólares.

Su faceta de compositor musical es menos conocida, pero todavía se le recuerda la canción que compuso en español para el malogrado Michael Jackson, con quien llegó a trabar una bonita amistad. Quizá porque más allá de sus cualidades artísticas, incluso de sus dotes de conquistador, la virtud que más resaltan quienes conocen bien a Zapata es la de su don de gentes.