González, a las puertas del Teatero Colón de Buenos Aires. Al fondo, su mujer, Mar Garíca Vaquero
González, a las puertas del Teatero Colón de Buenos Aires. Al fondo, su mujer, Mar Garíca Vaquero - abc

La intensa gira vacacional de Felipe González por Argentina

El expresidente visitó a varios amigos e impartió conferencias multitudinarias en compañía de su esposa

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Felipe González no se coge vacaciones. Aprovechando que agosto es un mes sosegado en España, el expresidente del Gobierno y su esposa, Mar García Vaquero, han cogido un avión con rumbo a Argentina para disfrutar del frío austral y, de paso, cumplir con una larga lista de compromisos laborales y sociales al otro lado del charco. Invitados por Hugo y Silvia Sigman, uno de los matrimonios más ricos del país sudamericano, el líder socialista y su bella mujer iniciaron su intensa gira el jueves pasado acudiendo a la inauguración de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria de Buenos Aires, una de las ferias ganaderas más importantes del mundo.

La prensa argentina achacó la presencia de González en el certamen a su «infancia campestre». Algunos medios incluso recordaron que su padre era un exitoso empresario con un negocio de venta de vacas en el barrio sevillano de Bellavista. Durante su visita, el expresidente compartió con los cabañeros sus recuerdos cuando, de pequeño, ayudaba a su familia en el trabajo del campo, pero lo cierto es que estaba allí para acompañar a los Sigman, grandes amigos suyos y miembros del núcleo duro de empresarios cercanos al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

En su paso por la feria, González asistió a la premiación de «Los Murmullos», la vaquería de cría de Angus que poseen Hugo y Silvia Sigman en la localidad de General Belgrano, a 162 kilómetros de la capital. Poco antes de la entrega del galardón, el político almorzó en el restaurante de La Rural con su amigo Sigman, un empresario que la revista «Forbes» considera una de las quince fortunas más importantes de Argentina, estimada en mil millones de dólares y amasada gracias a un imperio farmacéutico con plantas de producción en España.

Sentado en una mesa al fondo del restaurante, González intentó pasar inadvertido e incluso así se lo pidió a sus anfitriones. Sin embargo, como se trataba de la inauguración de la feria, el salón estaba atestado de grandes terratenientes y políticos argentinos que quisieron saludarle y charlar. Incluso hubo alguno que quiso hacerse un selfie.

Cóctel con la alta sociedad

En la noche del jueves, el expresidente y su mujer asistieron a un cóctel en la Joyería Jean Pierre, en el elegante barrio de Recoleta. González probó los canapés con «sabores naturistas» y se codeó con el director del majestuoso Teatro Colón, Dario Lopérfido, y con el director de orquesta Daniel Barenboim, además de despertar el interés de las damas de la alta sociedad porteña, entre las que figuraban Teresa Bulgheroni (heredera de una fortuna petrolera) y Cristina Blaquier (mujer de Pedro Blaquier, uno de los hombres más ricos de Argentina), entre otros rutilantes nombres que son habituales en la crónica social bonaerense.

Lo que seguramente nadie le dijo a González es que la joyería Jean Pierre, propiedad de Enrique y Claudia Stad, joyeros de la plutocracia de ese país, lleva meses bajo sospecha acusada de supuestamente haber vendido «en negro» 2,5 millones de euros en collares a la presidenta Kirchner. El escándalo hizo tambalear al Gobierno argentino a comienzos de este año y el empleado de los Stad que destapó el caso tuvo que exiliarse en Estados Unidos tras recibir varias amenazas de muerte.

El sábado, González y su mujer acudieron al teatro Colón para disfrutar de un concierto de la orquesta West-Eastern Divan, dirigida por Barenboim, que contó con la famosa Marta Argerich al piano. Tras la función, González subió al escenario para debatir con un rabino, un sacerdote y un dirigente musulmán sobre la paz y la convivencia de las religiones. El simposio, que reunía a líderes de las tres comunidades religiosas más grandes del país austral, era moderada por el propio Hugo Sigman, que es de origen judío.

González acaparó titulares de la prensa local al proponer «dos estados» como solución para el conflicto entre Israel y Palestina. Entre el público que nutría los palcos del mítico teatro de ópera de Buenos Aires se encontraban el expresidente Fernando De la Rúa, que no suele acudir a este tipo de eventos, y Bartolomé Mitre, director del diario «La Nación», además de empresarios, actores, socialites y artistas.

El lunes, el expresidente viajó a Tucumán, en el norte de Argentina, donde impartió otra conferencia frente a más de 500 empresarios, políticos y académicos de esa provincia. Allí alabó la gestión de Juan Luis Manzur, ministro de Sanidad de Argentina y candidato kirchnerista a gobernador de esa provincia. Manzur, agradecido por ese espaldarazo a su campaña, le devolvió la cortesía: «Felipe es un amigo».