Sam Sephar, tras su detención, y Johnny Depp
Sam Sephar, tras su detención, y Johnny Depp - abc

Hollywood y el alcohol, una relación tan antigua como el celuloide

Desde Paul Newman a Sam Shepard, el último detenido por conducir ebrio, la lista de actores con problemas de alcoholismo es interminable

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La lista de relaciones tortuosas de los actores de Hollywood con el alcohol es casi tan extensa como el firmamento de estrellas del interminable Paseo de la Fama. El último en dar la nota ha sido Sam Shepard, de 71 años, que fue detenido el lunes a la salida de un restaurante donde se había tomado «dos tequilas», reconoció a la Policía, y en cuyo aparcamiento intentaba poner su coche en marcha... con el freno de mano puesto. El protagonista de «Elegidos para la gloria» se puso farruco, se negó a someterse a la prueba de alcoholemia y los agentes se lo llevaron a comisaría para hacerle la típica foto con el cartelito. La misma en la que se puede apreciar que quizá Sam Shepard llevara dos tequilas... de más.

Shepard no es el único actor de Hollywood que ha tenido que posar ante las cámaras de la Policía con una melopea soberana, ni mucho menos. En los últimos meses han caído Seth Gilliam, David Cassidy, Matthew Fox, Chris Pine... y hasta actores de la factoría Disney como Mitchel Musso, conocido por su papel en «Hannah Montana». Entre esto y la reconversión de Miley Cyrus, la serie va camino de pasar a los anales. A Bill Murray también le detuvieron por conducir borracho, pero fue hace ocho años en Estocolmo (Suecia), y le pillaron al volante de un carrito de golf. Montando el escándalo a lo grande. Eso sí, de un tiempo a esta parte, Murray ha pasado a agarrarse las cogorzas en la tele. Hace solo una semana, el «cazafantasmas» de «Atrapado en el tiempo», apareció en un programa empapado hasta las cejas del vodka finlandés que previamente se había pimplado en directo para despedir a su amigo David Letterman. Chupito va, chupito viene en pleno late show. Pero al final el show lo montó Murray, que se acabó cayendo de la silla para después balbucear una serie de frases inconexas ante un presentador atónito. No le debería haber pillado por sorpresa. Bill Murray ya ha reconocido en varias ocasiones que le encanta el alcohol, «aunque no tengo una bebida preferida y bebo de todo, por eso no soy alcohólico», admitía en una entrevista reciente en la que se acomodaba sin tapujos: «Pidamos una botella entera de champán», instaba al periodista.

«Como un cáncer»

El alcoholismo, sin embargo, es un grave problema que sí ha reconocido, encima de un escenario y ante todo su público, un actor de la talla de Jonathan Rhys-Meyers («Los Tudor», «Match Point») que acaba de pedir perdón por su recaída tras ser «cazado» completamente tajado por las calles de Londres: «Solo es un bache», se ha excusado. Otros, por su parte, llevan atravesando una carretera comarcal llena de socavones prácticamente desde que se leyeron su primer guión. Como Johnny Depp, por ejemplo, que puso el último broche a su largo historial de escándalos con las espirituosas el pasado noviembre, en la gala de los Hollywood Awards. Le tocaba entregar el premio al mejor documental. Y cumplió, pero lo hizo con una considerable curda. Un caso único es el de Charlie Sheen, al que es difícil no encontrarle cocido en internet. De hecho, el rodaje de la serie «Dos hombres y medio» tuvo que parar varias semanas por los reiterados escándalos de su estrella (cobraba un millón y medio de euros por episodio) y finalmente fue despedido. «La adicción de mi hijo es como un cáncer», ha dicho su padre, Martin Sheen, que lleva 30 años sobrio tras el rodaje de "Apocalypse Now", en 1997. Algo de raza le viene al galgo. Martin Sheen bebió tanto para rodar la escena en la que baila frente a un espejo que acabó cortándose la mano, intentó pegar al director, Francis Ford Coppola, y finalmente sufrió un infarto. Aquello fue un punto de inflexión que, sin embargo, aún no ha encontrado el tarambana de su hijo.

Matthew Perry ( «Friends»), Bradley Cooper, Ewan McGregor o Rob Lowe son algunas de las celebridades que aseguran haber dejado atrás el alcohol tras unos años «enganchados». Entre las mujeres también cunde el ejemplo. Farrah Fawcett plantó batalla al alcohol hasta que murió de cáncer, y Drew Barrymore ya está limpia después de hacerse una adicta al alcohol y a las drogas con 10 años. Jennifer Lawrence también ha hecho propósito de enmienda después de varias «pilladas», al igual que Kirsten Dunst. Los casos de Lindsay Lohan o Demi Lovato (otra actriz de Disney) van un poco más lentos...

La lista de actores enzarzados en las fuertes garras del alcohol es prácticamente interminable. Y, con permiso de Gerard Depardieu, Hollywood se lleva la palma. Desde los tiempos de Paul Newman y los de Anthony Hopkins(que un día de 1975 se levantó a cien kilómetros de su casa sin saber cómo había llegado hasta allí) pasando por Mel Gibson, Ben Affleck, Jude Law, Alec Baldwin, Shila Lebeouf hasta los jovencísimos Zack Efron o Daniel Radcliffe, que ha admitido en más de una ocasión haber rodado alguna secuencia de la saga Harry Potter «con la mirada perdida». Y no precisamente por efecto de la magia negra de Voldemort. Ellos, al menos, están vivos para contarlo. A otros actores con conocidos problemas con el alcohol, como Robin Williams, Phillip Seymour Hoffmano Cory Monteith, de tan solo 31 años, no tienen tanta suerte. A ellos se los llevó un funesto último trago.