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¿Qué famosas no pueden ni ver a sus madres?

Britney Spears o Lindsay Lohan rompieron todo tipo de contacto con sus progenitoras hace años

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Este domingo son muchos lo que han agasajado a sus madres con numerosos gestos de afecto y cariño. Aunque madre no hay más que una, no todos guardan una buena relación con ellas. Es el caso de la cantante Britney Spears que dejó de hablarse con su madre, Lynne Spears, en 2007. La relación entre ambas se deterioró a raíz de las adicciones de la joven. Su madre le aconsejó en más de una ocasión que ingresara en un centro de rehabilitación, algo que no acabó de gustarle del todo a Britney.

«Lynne ha decidido dejar de estar corriendo detrás de Britney para que luche con sus demonios ella sola», acabó comentando una amiga cercana de la familia. Además, su progenitora llegó a ponerse de parte del marido de la cantante durante su duro y polémico divorcio. A Britney tampoco le hizo especial ilusión que su madre publicase un libro contando todas sus intimidades como por ejemplo cuándo comenzó a beber, a drogarse, a salir...

Britney no es la única que no acaba de llevarse del todo bien con su mamá. Drew Barrymore no tienen ningún tipo de relación con su madre Jaid. Su infancia fue un tanto complicada, la relación con sus progenitores no fue muy buena y en parte ella lo achaca a los problemas que tenían sus padres. A ello hay que sumarle que la actriz se hizo adicta a beber a los nueve años y a los doce comenzó a drogarse.

Lindsay Lohan y su madre Dina tampoco conectan demasiado bien. Al igual que Barrymore, la actriz se ha visto envuelta en en temas de drogas, alcohol e incluso fue arrestada en cinco ocasiones antes de los 25 años. Sus padres no la apoyaron demasiado e incluso avisaban a la prensa. Además, su madre que también fue su manager es otras de las que decidió escribir un libro sobre su hija, contando sus secretos.

La relación de Jennifer Aniston y su madre, a la que criticado por ser muy crítica con ella, siempre ha sufrido altibajos. Nancy decidió sacar tajada contando las intimidades de su hija en los periódicos y escribió en 1999 un libro de memorias de su hija. Esto provocó que madre e hija estuvieran distanciadas durante más de una década. Incluso la actriz no la invitó a su boda con Brad Pitt en el año 2000. Actualmente se siguen llevando mal y la propia Jennifer descarta que pueda haber una posible reconciliación.