Cayetana Álvarez de Toledo, la confidente española de la Reina Máxima de Holanda
Máxima de los Países Bajos, Cayetana Álvarez de Toledo y Jesús Posada, este miércoles en el Congreso de los Diputados - efe

Cayetana Álvarez de Toledo, la confidente española de la Reina Máxima de Holanda

La diputada del PP relata a ABC su encuentro con la Soberana, una antigua compañera de estudios

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En los pasillos del Congreso de los Diputados no se habló de otra cosa. El miércoles, Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular, intercambió abrazos, besos y recuerdos de infancia con Su Majestad la Reina Máxima de los Países Bajos durante la breve visita de los Soberanos neerlandeses a la Cámara Baja. La relación entre Cayetana y Máxima se remonta a su época de estudiantes en el exclusivo instituto Northlands de Buenos Aires, aunque no fueron compañeras de clase porque la política es tres años menor que la Reina.

«Hacía años que no nos veíamos, aunque siempre estamos en contacto. Máxima es una gran amiga de mi hermana, Tristana, y toda la familia Zorreguieta mantiene una excelente amistad con mi familia», revela Álvarez de Toledo a ABC. «Además, mis primos son íntimos del hermano de Máxima, Martín Zorreguieta. De ahí vine nuestra relación», añade la política, que además es directora del área Internacional de la FAES.

Aunque Cayetana nació en Madrid, vivió gran parte de su infancia y adolescencia en Argentina, el país natal de su madre, Patricia Peralta Ramos, una dama de la alta sociedad bonaerense. De hecho, también tiene la nacionalidad argentina. «Nací en España, viví parte de mi infancia en Londres y a los siete años me mudé a Buenos Aires. Allí conocí a Máxima», dice la política popular, por cuyas venas corre la sangre aristocrática de su padre, Juan Álvarez de Toledo, marqués de Casa Fuerte, quien falleció el año pasado en París.

Tras terminar sus estudios en el instituto Northlands, Cayetana se mudó al Reino Unido, donde cursó la licenciatura y el doctorado en Historia Moderna por la Universidad de Oxford. Más tarde, volvió a España, la tierra de su padre, donde comenzó su carrera como periodista y política.

«Máxima sabía que ese día yo estaba en el Congreso. Teníamos muy poco tiempo, así que me acerqué y ella me saludó con esa espontaneidad que la caracteriza y que la hace tan querida por todo el mundo», dice Álvarez de Toledo. Y, ¿qué se siente que una antigua compañera de estudios sea Reina? «Me llena de orgullo. Se merece el sitio al que ha llegado, porque ella es la combinación perfecta de inteligencia, simpatía y esfuerzo».