La tienda-taller «peSeta», un mundo de telas de colores y formas
La tienda-taller «peSeta», un mundo de telas de colores y formas - peseta

«peSeta», la exclusividad de los retales que cautivó al diseñador Marc Jacobs

Laura Martínez del Pozo comenzó vendiendo carteras; hoy dirige la única firma española que colaboró con el diseñador

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Desde fuera, podría ser una tienda de telas: abundan los retales, los hilos. Miles de colores, una gran variedad de estampados de curiosas formas decoran el interior. Al atravesar la puerta, una máquina de coser «Sigma», a modo de reliquia, preside el espacio; sobre ella, un amplio surtido de carteras colocadas con mucho mimo. A la derecha, la estampa se repite pero son unas alpargatas las que captan tu atención. Posan esperando que alguien les enseñe para qué fueron diseñadas. Su excursión comenzará el día que uno de esos ojos que cotillea tras el cristal decida convertirlas en su compañero de viaje. Del fondo procede el tintineo de un teclado. Es Jaime, que pone al día su correo electrónico. Jaime Sevilla es el mejor amigo de Laura Martínez del Pozo, ése que se hartó de recorrer las tiendas mostrando la calidad y el buen gusto con el que su amiga creaba sus carteras, sus mochilas. Así empezó a gestarse «peSeta», la única firma de moda española que ha colaborado con el prestigioso diseñador Marc Jacobs.

Era noviembre de 2006 cuando echaba a andar la «Tiendataller Casa peSeta» en Madrid. Por aquel entonces, era solo un recogido rincón donde la pasión por las telas de Laura se unía a la ilusión de estos dos amigos por emprender algo nuevo, creativo, diferente. «Nuestra filosofía es muy básica: producir y crear todo en España», explica Jaime. De hecho, solo las telas son compradas en Estados Unidos y Japón por una cuestión de variedad y de calidad. «En España no hay telas con este tipo de estampados. Son más sencillas». Así, poco a poco, comenzaron a llegar más pedidos. Con ellos, el proyecto se hacía fuerte y se olvidaron de que existían las fronteras. No sería raro irse de compras por Roma, Berlín o Hong-Kong y encontrarse algo de «peSeta» en una tienda. Su fuerza reside, precisamente, en su capacidad de unirse con otras firmas con las que necesariamente debe compartir su modo de ver y entender lo que hacen. Lo hacen a través de «Compañía», es decir, de la unión de «Potipoti», «La Casita de Wendy», «IOU», «Silent Ventures» y «Steve Mono» para vender fuera de España. «Tenemos colecciones en común con "La Casita de Wendy", "Potipoti"... Este verano, por ejemplo, tuvimos en el escaparate alpargatas que hicimos con "La Casita de Wendy"», dice Jaime. Toma unas en la mano y las presenta como un padre primerizo muestra a su retoño recién nacido. «Fue un éxito. Nos las quitaban de las manos».

Pero, sin duda, fue en 2008 la fecha en la que «peSeta» acarició el cielo. Un buen día, por el número 9 de la Calle Noviciado pasó Robert Duffy, el Presidente de negocios de Marc Jacbos. Estaba en la capital buscando un local en el que asentar su próxima tienda en Madrid. «No sé por qué, lo cierto es que se vino a la tienda y se interesó por nuestros diseños», confiesa aún emocionado Jaime. Desde entonces, son varias las colaboraciones que comparten «peSeta» y «Marc Jacobs». Siete, para ser exactos. La última fue en el verano de 2011 cuando pusieron en marcha el diseño de tres exclusivos petates marineros. Pero habrá más: «Después de que la firma estadounidense nos propusiese la primera colaboración hemos ido trabajando juntos en diferentes colecciones: a veces a petición suya, otras con propuestas nuestras», explica Jaime rehacio a confesar en qué trabajan en estos momentos.

Diseño práctico y exclusivo

Sus diseños tienen un valor añadido: la utilidad, que no tiene motivos para reñirse con la exclusividad. Por ejemplo, «peSeta» ha dado la vuelta a sus carteras y las han convertido en pasaporteras. Sin embargo, no era suficiente. Al menos no para las madres que siempre van cargadas con miles de tarjetas suyas y de los niños. «Las mamás nos decían que las carteras se quedaban pequeñas y éstas —coge una pasaportera— eran demasiado grandes, así que hicimos una cartera con más apartamentos y con un diseño más adaptado a sus necesidades», concluye Jaime.

Su producto estrella es, en cambio, el bolso-mochila: un verdadero tándem. La versatilidad con que se puede convertir en uno de esos dos complementos hace las delicias de quienes se acercan a conocerla. Tan sencillo como adaptar la correa a la ocasión que hayas elegido para salir a la calle: un paseo, irte de compras, escaparte de excursión.

Pero en «peSeta» además de diseñar se anima a que otros lo hagan organizando talleres de costura. Los hay de todos los tipos: algunos pensados simplemente para probar y otros que tienen como objetivo instruir en la costura y el diseño a los amantes de este mundo dominado por retales, las agujas y los hilos. También se enseña a crear algunos de sus productos. «Ahora han acabado pero han sido muy bien acogidos. Estamos trabajando para poner más en marcha», explica Jaime.

Un equipo muy cosmopolita

Sin embargo, el gran secreto de «peSeta» es su potencial humano. Entre las paredes de su taller-tienda conviven siete personas, una verdadera familia. Laura Martínez del Pozo lidera un equipo en el que cada uno tiene claro cuales son sus menesteres pero, sobre todo, que son un equipo.

En el taller existe una mezcla de acentos muy peculiar. Un cantarín italiano, un risueño argentino, un matizado brasileño y un cercano castellano se hermanan en este proyecto que aunque presume de ser muy local es cada vez más internacional.

Conforme avanza la mañana, cada uno van tomando posesión de su cargo en la empresa. Todos menos Laura que acaba de ser madre y tiene que lidiar con biberones y pañales. Por eso, en una esquina de la tienda espera un cochecillo de bebé. Es uno más. Jaime asegura que «es la mejor forma de conciliar la vida laboral y la profesional. Para nosotros esta cuestión también es muy importante».

Los más «peSeteros»

Cuando comenzaron su andadura el mundo estaba obsesionado con la prima de riesgo y los mercados, locos. Pero también había lugar para las oportunidades: «Nuestro cliente está en Internet, fundamentalmente. La gente que se acerca a la tienda viene, sobre todo, a curiosear porque le llama la atención el escaparate». A la venta online se unen las colaboraciones y los encargos, sus otros pilares. «peSeta», por ahora, no tiene pensado mudarse a una calle más comercial; quizás por temor a perder su esencia.

En «peSeta» añoran el aprecio por lo bueno entre los españoles y que tanto abunda en otras nacionalidades. «En general no sabemos valorar los productos que son hechos con materias primas de calidad y son exclusivos. Nuestra atención se desvía al precio. Pero el valor no es el precio.», enfatiza Jaime haciendo alusión al deterioro de un sector que resiste a la producción de las grandes firmas textiles que visten a la mayoría por un módico precio. «Es una verdadera lástima porque España fue el paraíso de las telas, del cuero, donde se hacían los mejores zapatos», lamenta. «Nosotros somos la verdadera Marca España. Creamos y producimos en España», reclama con una ironía con la que pretende reivindicar el valor de unos retales que han cautivado a uno de los diseñadores más prestigiosos del panorama internacional y que salen de una modesta tienda taller de la Calle Noviciados de Madrid.