Los trabajadores creen que tras el cierre «La Bardemcilla» hay ánimo de lucro
Fotografía de archivo de la Bardemcilla que se ha cerrado en la calle Augusto Figueroa de Madrid - FOTO: belen diaz/ VIDEO: C.MINGUEZ

Los trabajadores creen que tras el cierre «La Bardemcilla» hay ánimo de lucro

Los trabajadores despedidos creen que la familia Bardem usa la reforma laboral para no pagar indemnizaciones

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Domingo, 24 de marzo. Los trabajadores del restaurante La Bardemcilla terminan su jornada laboral y se preparan para cerrar: el lunes es su día de descanso. Después de quince años en el mismo establecimiento, la costumbre se vuelve rutina y apagar luces y cerrar persianas, un gesto automático. Al menos, antes del último domingo. Porque el pasado 24 de marzo fue la última vez que La Bardemcilla bajó esas persianas. Alegando un problema de insolvencia, el local de restauración perteneciente a una sociedad cuya administradora única es Mónica Bardem, pero del que se beneficiarían todos los miembros del clan –léase la matriarca Pilar y sus otros dos hijos, Carlos y Javier– ha echado definitivamente el cierre. Fuera se quedan once personas despedidas y resignadas.

La Bardemcilla de la madrileña calle de Augusto Figueroa (cuyo local estaba en régimen de alquiler) abrió sus puertas en 1998 como la materialización de «un sueño», según cuentan en su página web. El restaurante gozó del cariño del público gracias a sus famosos dueños, quienes atraían a gente guapa del cine. Pese a que en la revista «Tiempo de hoy» se afirmaba que durante el ejercicio de 2006 y 2007 «la famosa taberna facturó en torno a los 650.000 euros al año», el 5 de marzo los trabajadores se reunían con Mónica en una asamblea urgente donde se les anunció su despido y la quiebra del local.

Para negociar las condiciones del ERE, el día 8 mantuvieron otro encuentro en el que Mónica aseguró a sus empleados que no les podía pagar, puesto que la empresa que regenta el restaurante –Mi Buenos Aires querido S.A.– era insolvente. «Les dijo que aceptaran el convenio y que Fogasa –entidad gubernamental que gestiona el pago de salarios ante la quiebra de empresas– les daría 20 días por año trabajado», aseguran fuentes legales cercanas a los trabajadores. Los empleados se opusieron al ERE y, según las mismas fuentes, «Mónica les advirtió que no les daría recomendaciones». Este periódico trató de ponerse en contacto con el representante legal de Bardem, sin obtener respuesta.

Javier Bardem besa a su hermana Mónica Bardem (Foto: ABC)
Javier Bardem besa a su hermana Mónica Bardem (Foto: ABC)

Sospechas

Debido a la premura con la que se han llevado a cabo los trámites, los despedidos sospechan que la decisión de Mónica responde a razones meramente lucrativas. «Además de ese local, ella gestiona junto a su marido La Bardemcilla de la plaza de Santa Ana, donde los beneficios son solo para ellos», conjeturan. Todo ello, junto al hecho de que no esperan que les paguen el mes de marzo, les ha animado a luchar. Los despedidos son cinco mujeres y seis hombres; algunos llevan desde el 98 en el local y el que menos, tres años. Todos aguardan una carta donde se les conceda un permiso retribuido para poder cobrar el paro.

Lunes 25. Los alrededores de La Bardemcilla están tranquilos. Como cada primer día de la semana, la persiana sigue echada y, a través de los cristales, nada parece fuera de lo normal. Sobre la barra, seis botellines de refresco, un recipiente con leche, tres botellas de vino blanco y una carta con el menú apoyada en los cuatro grifos de cerveza. Al final, una hiedra en una maceta irradia luz. Sólo la ausencia de botellas en la estantería destinada a los vinos hace suponer que La Bardemcilla de Chueca no volverá a abrir sus puertas.