Josep Pla y el congrio con guisantes
Conqgrio con guisantes - abc
gastrónomos exquisitos

Josep Pla y el congrio con guisantes

Escribió uno de los libros más importantes de la literatura nacional «Lo que hemos comido»

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He de confesar que lo primero que leí de Josep Pla fue su estupendo «El que hem menjat» (lo que hemos comido). Lo leí en catalán, y en seguida compartí la afirmación de Víctor de la Serna («Punto y Coma») de que éste era uno de los libros gastronómicos españoles más importantes, con «La casa de Lúculo» de Julio Camba. Pla hace un magnífico recorrido por la cocina de su tierra, por la cocina antigua y la moderna, un recorrido lleno, desde luego, de añoranza de lo que fue y ya no es (pone como ejemplo las anchoas) y con cuyas afirmaciones se puede o no estar de acuerdo, pero su lectura es un placer.

Vino luego «El cuadern gris», en la magnífica traducción de Dionisio Ridruejo; finalmente, me deleité con sus crónicas de las Cortes de la república; como antiguo cronista parlamentario que fui, las tengo a la altura de las «Acotaciones de un oyente», de mi paisano Wenceslao Fernández Flórez, y el delicioso «Haciendo de república» del también gallego Julio Camba. Pero aquí se habla de gastronomía.

Pla fue persona de gustos arraigados, con opiniones firmemente asentadas sobre un montón de cosas, como su aversión al ajo. Le encantaban platos tradicionales, entre ellos el congrio con guisantes (congre amb pèsols). Ya sabía lo que hacía, ya: el congrio con guisantes es una delicia. Pla decía que este plato era «una melodía de Mozart con acompañamiento de flauta».

El congrio es una serpiente de mar. Hay que cortar de la parte abierta: el resto, perfecto para sopas, es pura espina. Pero el congrio tiene unas carnes blancas, firmes, excelentes. Básicamente, se trata de hacer un sofrito de cebolla y tomate, añadir algo de un caldo hecho con la cabeza y la parte espinosa del congrio, y guisar ahí los dados de congrio, sin piel ni espinas, y los guisantes. Un catalán añadirá una picada; yo, que soy gallego, le pondré una patatita. En todo caso, un gran plato.