Vista nocturna del Templo de Debod
Vista nocturna del Templo de Debod - FOTOLIa

Diez rincones de Madrid de una manera especial

Este recorrido le permitirá ver en un día entero los lugares más emblemáticos de Madrid y disfrutar de un «paseo por las nubes» de la capital española

josé Luis espinosa
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Decía Mariano José de Larra, cronista de Madrid por antonomasia, que «escribir en Madrid es llorar» y tiene mucha razón, pues no hay mejor sensación que escribir de tu ciudad y llegarte a emocionar. Madrid, capital de España, despierta cada mañana por «Lorenzo» iluminada; si lo quiere disfrutar no deje de visitar el techo de la ciudad. Lo llaman Puerta de Europa y si usted va encontrará, las cuatro torres más altas que aquí podrá contemplar. Se le ofrece un recorrido por esta verde ciudad, desde el alba hasta el ocaso al final entenderá, por qué se llora escribiendo, de Madrid, la capital.

Empieza en los rascacielos la arteria de la ciudad. Paseo de la Castellana, su tramo septentrional, le ofrece a los caminantes la opción de poder mirar al Santiago Bernabéu, templo del fútbol mundial. Treinta minutos después Colón preside su plaza, cambia de nombre el Paseo, ahora de Recoletos, y de repente Cibeles, la diosa de la ciudad, que da la espalda y protege al consistorio local. Si ha prestado atención, acabará por llegar al sector meridional de este bonito paseo, del Prado denominado, que cobija el gran museo de igual manera llamado. Famoso en el mundo entero, el Prado ofrece al viajero, de arte una colección que no tiene parangón.

Terminada la visita, tiempo es de descansar. Vuelva a la diosa Cibeles, gire hacia la derecha, y unos metros más arriba sus ojos divisarán la gran Puerta de Alcalá; que se encuentra acompañada por el Parque del Retiro, pulmón de la capital que refresca en el estío. Sombra aquí y sombra allá brindan la oportunidad de comer tranquilamente, tumbarse y desconectar. Así recuperará la energía suficiente, para seguir el camino, que mucho queda pendiente.

Siga este bello paseo por el centro de Madrid, que ahora toca visitar el núcleo de la ciudad. Por la calle de Alcalá deje atrás Banco de España, Sevilla le esperará con su color especial. Ya casi estamos llegando al corazón de Madrid. El escudo madrileño lleva al Oso y el Madroño, que desde su posición custodian Puerta del Sol, la plaza que en nochevieja de uvas se pone hasta el moño.

Vaya al «Kilómetro cero» y preste mucha atención. Delante de usted verá el asfalto bifurcar, ora la calle Mayor ora la del Arenal, ¡qué difícil priorizar! Izquiera Plaza Mayor y sus hermosas fachadas, desde el centro regentadas, por una estatua de acero del Rey Felipe tercero. Derecha Plaza de Oriente, con su Palacio Real y su homónimo teatro, separados por estatuas de muy antiguos monarcas. Éstos hoy portestarían e incluso guerrearían si supieran que está usted en el Madrid de los Austrias.

Está acabando el paseo y el sol se va por poniente, marcándole a usted un camino que debería seguir, si le quiere depedir, desde un precioso lugar que jamás podrá olvidar. Es el Templo de Debod donde todo acabará, el sol da paso a la noche, con ella la oscuridad. Si aún no se ha emocionado, nunca en la vida lo hará, Madrid es más que bonita, mucho hay que visitar y a quiénes de ella escribamos: siempre nos hará llorar.