El presidente del Congreso, José Bono, junto a José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado - EFE

...Y Bono se coló en la foto

El presidente del Congreso se encontraba en un restaurante cercano al Senado, donde acudió tras recibir una llamada de Zapatero

PALOMA CERVILLA
MADRID Actualizado:

Expectación máxima en los pasillos del Senado para intentar arrancar unas declaraciones al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez, sobre las primarias de Madrid. Desde el domingo no había dicho ni una palabras, y su presencia esta tarde en el Senado, en la sesión de control del Gobierno, era una oportunidad de oro para la prensa. Media hora antes del inicio de la sesión, a las cuatro de la tarde, la entrada al hemiciclo comenzaba a animarse de cámaras de televisión, fotógrafos de prensa y periodistas, que tomaban posiciones para "asaltar" al presidente cuando llegara a la Cámara. Pero Zapatero, para evitar el revuelo de la prensa, llegó dos horas antes, entró sin que nadie se enterara y se quedó a comer con el presidente del Senado, Javier Rojo.

Bono justificó su presencia en que estaba comiendo con Miguel Angel Moratinos

Minutos antes de las cuatro, el servicio de prensa de Moncloa ya advirtió que Zapatero hablaría con la prensa, pero después de la sesión de control, y organizó un cordón de seguridad alrededor del presidente para que nadie se acercara. De pronto, para sorpresa de muchos, apareció el presidente del Congreso, José Bono, al que nadie esperaba. Cruzó la nube de periodistas, cámaras y fotógrafos y se acercó al presidente, justo en el momento de entrar al hemiciclo, cuando las cámaras de fotos no paraban de disparar. Una vez saludado al presidente y de colarse en la foto del día, se marchó, no sin ahtes saludar a Trinidad Jiménez, que lo felicitó por la llegada de su nuevo nieto.

Bono justificó su presencia en que estaba comiendo con el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, en un restaurante cercano al Senado y que recibió una llamada del presidente para que se uniera a la comida que tenía en el Senado con Rojo. Ya era demasiado tarde, pero no podía rechazar la invitación de Zapatero, por lo que se acercó al café ... y a la foto.