Cifuentes y González-Moñux (primera por la izquierda en la segunda fila), en una imagen de archivo
Cifuentes y González-Moñux (primera por la izquierda en la segunda fila), en una imagen de archivo - IGNACIO GIL

Primer acercamiento para acabar con una baja que asfixia al PP de Madrid

El grupo y la diputada González Moñux negocian «algún tipo de entente» para recuperar la mayoría en la Cámara

MadridActualizado:

Los diputados del PP en la Asamblea de Madrid nunca estuvieron tan atados a su escaño como ahora: la tiranía de la aritmética ha «condenado» a sus señorías a no poder moverse -casi literalmente- de sus bancadas en cada pleno. Los números juegan en contra de los populares, que corren el riesgo de perder votaciones clave. Les falta un voto, y es esencial: marca la diferencia entre ganar o perder votaciones. La prolongada ausencia de la diputada Elena González-Moñux tiene en jaque a todo su grupo y, en cierto modo, al Gobierno regional. La tensión se mantiene pero comienza a vislumbrarse una posible salida: en el grupo popular han mantenido contactos con el abogado de la diputada, y señalan: «Quieren llegar a algún tipo de entente, aunque no se ha alcanzado».

En este momento, hay un empate técnico entre los dos bloques ideológicos en la Asamblea: PP (48 diputados) y Ciudadanos (17) por un lado, y PSOE (37) y Podemos (27) por otro. Ambos suman la misma cifra: 64, dado que al PP le falta desde octubre un voto, el de Elena González-Moñux, de baja por depresión.

Se han dado casos de nombramientos oficiales cuya publicación en el Bocam se ha retrasado hasta después del pleno para evitar que el nombrado causara baja como diputado sin que diera tiempo a nombrar a su sucesor.

Sin agenda

Y en las agendas de diputados y presidenta todos saben que el jueves es un día en blanco: no hay manera de concertar citas ni compromisos con nadie porque no hay forma de abandonar la Asamblea durante las cerca de 10 horas que dura el pleno. El Gobierno regional lleva más de tres meses en esta situación, y esperando que se resuelva para poder, entre otras cosas, aprobar sus presupuestos para este año.

La historia, simplificando mucho, se resume así: a mediados de octubre, la diputada González-Moñux denunció ante el portavoz del Gobierno regional, Ángel Garrido, y días después en un medio de comunicación, un presunto acoso laboral por parte del jefe del grupo popular en la Asamblea, Enrique Ossorio. Su médico le dio la baja por depresión y dejó de acudir a los plenos, con lo que el PP se quedó imposibilitado de aprobar una sola ley -salvo que contara con el apoyo, además de Ciudadanos, de PSOE y/o Podemos-.

Ossorio negó la acusación y anunció una querella contra González-Moñux. Ella también acudió a los tribunales, pero su denuncia ha sido archivada por el juez.

La situación desde entonces permanece en un tenso compás de espera. La presidenta regional no ha mantenido ningún contacto directo con la diputada, aunque en todas las intervenciones públicas, cuando se le pregunta por el caso, le desea una «pronta recuperación». Recientemente, al hacerlo, recibió una imprevista contestación de González-Moñux a través de Twitter: «Gracias por preocuparte por mi salud. Si me llamases estaría encantada de explicarte cómo me encuentro». En el PP tampoco reconocen haber tenido ningún «contacto directo con ella», aunque sí con su abogado, «hace unas semanas». Por él han sabido de la intención de González-Moñux de recurrir el archivo de su denuncia, y también del interés por «llegar a algún tipo de entente» que cierre este conflicto, aunque reconocen que «no se ha llegado».

Insisten fuentes del grupo parlamentario popular que «queremos que se incorpore cuanto antes».

Una fórmula para ayudar a cerrar esta herida y recobrar a la mayor brevedad la normalidad en el funcionamiento del grupo sería la puesta en marcha del voto telemático, que permitiría hacer llegar el voto aún cuando no se esté presente en el hemiciclo. Esta fórmula podría salvar la situación de González-Moñux, permitiéndole votar aún cuando por prescripción médica continúe con la baja.

Votar a distancia

Esta es una cuestión en la que existe un amplio acuerdo entre los grupos políticos de la Asamblea. La única cuestión que ha retrasado su puesta en marcha es saber si la medida se incorporará a la reforma del Reglamento de la Asamblea actualmente en negociación, o no.

El Reglamento lleva tiempo tratándose por los partidos, y en el mes de enero parecen haber avanzado bastante, de manera que podría aprobarse -con voto telemático incluido- en breve. No obstante, en caso de que algún punto retrasara esta posibilidad, el PP tiene ya preparada una proposición de ley con la incorporación del voto telemático, que llevaría a la Asamblea a finales de este mes.