Jorge Diego Canepa, el presunto parricida de Carabanchel, en una foto de abril de 2014
Jorge Diego Canepa, el presunto parricida de Carabanchel, en una foto de abril de 2014 - Facebook

La carta del parricida de Carabanchel: «Maté a mis hijos por su bien»

La Fiscalía de Madrid solicita 21 años de cárcel para el presunto parricida, que en 2014 mató a uno de sus hijos e hirió al otro

MadridActualizado:

La Fiscalía de Madrid solicita 21 años de cárcel para Jorge Diego Canepa, uruguayo de 34 años, conocido como el parricida de Carabanchel, por matar el 28 de abril de 2014 a uno de sus hijos, un bebé de 19 meses, y herir al otro de cinco años.

El presunto asesino será juzgado mañana por un delito de asesinato y otro de asesinato en grado de tentativa. En el momento de los hechos sufría un trastorno psicótico inducido por la ingesta de alcohol y pudo haber actuado en venganza de su expareja, madre de los dos niños, tras su reciente separación.

Tras el crimen, dejó una carta justificando lo injustificable: «Los he matado por su bien, para que no sufran como yo y no vivan la vida que vive su madre». Junto a la nota, la Policía halló una cartilla de ahorros en la que decía que dejaba su dinero a sus padres.

Según el fiscal, el 28 de abril de 2014, sobre las 00:15 horas, el procesado se encontraba en su domicilio en compañía de sus dos hijos de 19 meses y cinco años de edad.

Jorge Diego cogió un cuchillo de cocina de 17 centímetros de hoja y, con el ánimo de acabar con la vida del pequeño de sus hijos, que se hallaba acostado en la cama de uno de los dormitorios. Le sujetó con fuerza la cabeza y se lo clavó en la cara anterior izquierda del cuello y seccionó la arteria carótida izquierda.

Acto seguido, el procesado se dirigió a su otro hijo, el de cinco años, y, también con el ánimo de acabar con su vida, le clavó el cuchillo por la espalda causándole serias lesiones.

El presunto parricida aseguró ante el juez que estaba durmiendo con su hijo David, que le dijo: «vente a limpiar la sangre de Luquitas», y afirma que se levantó y «fui a la habitación de Lucas, aprecié que estaba fallecido y ensangrentado».

Sin embargo, su reacción tras ver a su hijo muerto en la cama es sorprendente. «No reaccioné cuando vi a mi hijo fallecido. Lo deduje por la sangre en el pecho y el colchón pero no vi las heridas porque estaba la luz apagada». Sin encender la luz se volvió a la cama para seguir durmiendo, hasta que llegó su exmujer. «No recuerdo haber agredido a mi hijo mayor, tampoco que tuviese un cuchillo en la espalda», declaró.

El procesado se encuentra en una situación de prisión provisional por estos hechos desde el 28 de abril de 2014. En el momento de los hechos, el procesado había ingerido bebidas alcohólicas durante la tarde y sufría un trastorno psicótico inducido por la ingesta de alcohol que mermaba gravemente sus facultades cognoscitivas y volitivas.