Botellas de Vega Sicilia y Pingus y material falsificado que la Guardia Civil ha incautado durante la operación - ABC

Alejandro, el enólogo VIP que vendía garrafón

Detenidos el dueño de un restaurante y su hijo por falsificar vinos Vega Sicilia y Pingus

MADRIDActualizado:

Tortilla de patatas espumosa con merengue interior, sardina con aceite, croquetas envueltas en jamón ibérico, vieiras, gambas y setas... Estos eran algunos de los platos más demandados en el restaurante Don Alex Multibart, ubicado en la localidad coruñesa de Cerceda. El selecto local –al que solo podían acceder aquellos que estuviesen dados de alta en la lista de clientes o fuesen invitados por un amigo de la casa– ha sido clausurado en el marco de la operación «Tag», organizada por la Guardia Civil.

El dueño de Don Alex, Alejandro Estévez, y tres personas más han resultado detenidas por la falsificación, distribución y venta de vinos falsos de las marcas Vega Sicilia –en sus referencias «Único» y «Valbuena» 5º año–, Pingus y Flor de Pingus.

La investigación de la Guardia Civil empezó el pasado mes de octubre tras una denuncia presentada en el juzgado número 4 de Navalcarnero (Madrid). Los responsables de Pingus comprobaron que un portal web especializado en la venta de vinos con el que no colaboraban vendía sus productos a un precio, en ocasiones, superior a 1.900 euros. Los agentes de la Benemérita constataron entonces que se trataba de botellas falsas.

«¿Qué vino os recuerda más al Vega Sicilia?», preguntaba Alejandro Estévez en las exclusivas catas que organizaba. Este enólogo VIP engañaba así a sus compradores y hacía pasar el vino más parecido por uno de los exclusivos anteriormente mencionados. Siempre adquiría otro alcohol con propiedades similares y de la misma denominación de origen, pero a precios mucho más bajos para poder obtener un gran beneficio. La Benemérita cree que ha podido llegar a vender más de 1.500 botellas desde el año 2014, lo que le habría generado un beneficio de más de un millón y medio de euros.

En la localidad de Arroyomolinos, el grupo criminal tenía asentada una sociedad mercantil a través de la que daba salida a las botellas. El alcohol, las etiquetas y los corchos de las marcas estaban falsificados de forma extremadamente real. Tanto que habían pasado incluso los filtros de varias casas de subastas internacionales.

En Cerceda estaba, en la planta superior a la del restaurante, su taller clandestino. Allí rellenaban con garrafón las botellas perfectamente preparadas y listas para darles salida en el mercado nacional e internacional.

La Guardia Civil realizó seis registros en los que se encontraron 1.600 etiquetas falsificadas, sellos, troqueladoras, moldes, cajas de madera, palés de 500 unidades y 28 botellas falsificadas, además de otras 285 dispuestas para el mismo cometido.

El grupo criminal estaba formado por Estévez, su pareja, su hijo y otras cinco personas (tres de ellas con antecedentes policiales) a las que se acusa de delitos contra la propiedad industrial, contra la salud pública, estafa y blanqueo de capitales.