El director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, en su despacho
El director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, en su despacho - MIGUEL MUÑIZ
ENTREVISTA AL DIRECTOR DE AUGAS DE GALICIA

«La Xunta ha tenido que acudir al rescate de Vigo para garantizar el suministro»

ABC conversa con el director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, en plena situación de alerta por sequía

SantiagoActualizado:

El director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez (La Coruña, 1969), no oculta que la Comunidad se enfrenta al peor período de sequía de los últimos años. Aunque espera que se cumplan las previsiones que apuntan a unos meses de enero y febrero lluviosos, confía en que de esta crisis «salgamos con muchas lecciones aprendidas» sobre el uso y gestión del agua. Rodríguez atiende la llamada de ABC apenas 24 horas antes de conocer que los análisis realizados en la traída de la ciudad de Vigo y otros tres concellos del entorno arrojan niveles de hierro «al límite» de lo permitido.

—¿En qué situación se encuentra Galicia en estos momentos?

—Las dos cuencas más importantes que son Galicia-Costa y Miño-Sil ya han activado la situación de alerta, lo que hace suponer que prácticamente casi toda la Comunidad está en una situación de alerta hidrológica. Esto es consecuencia de la evolución de los últimos 18 meses. Son ya cinco estaciones que han sido secas o muy secas, y además también cálidas. Eso ha supuesto que en el año hidrológico que terminó en septiembre apenas llovió escasamente algo más de un tercio de lo habitual. La evolución ha llevado a los ríos a estar en una situación de estrés hídrico, es decir, un déficit del caudal circulante con respecto al que deberían llevar en cada época del año. Por lo tanto, a día de hoy el caudal medio que circula por los ríos de nuestra demarcación es un 80% menos de media del que debería estar circulando en un mes de noviembre.

—Se ha hablado de que, de media, los principales embalses solo cuentan con agua para 90 días.

—Hay que hacer un análisis individualizado de cada sistema. Ahora mismo es cierto que en la mayoría de ellos la garantía de suministro está por encima de los 90 días, pero en alguno está por debajo, como en el caso de Vigo. En esta ciudad y con las medidas que se han adoptado recientemente, como la reducción del caudal ecológico del río Oitavén a su salida de Eiras, la garantía de suministro vuelve a estar en esa horquilla. Pero es cierto que muchas veces no depende solo del agua que esté embalsada, sino de la capacidad que tenga cada municipio para tratar ese agua. La ausencia de lluvias ha hecho que haya ido bajando el agua embalsada y, evidentemente, la calidad se resiente, por lo que a veces aunque haya agua embalsada para un determinado número de días la capacidad de potabilizarla de cada concello puede ser algo inferior. Es lo que ocurre en Vigo, en donde estamos en un entorno de 75 días. Hay agua embalsada para más días, pero con capacidad para tratar y que sea apta para el consumo humano está en ese entorno según los datos del propio concello.

—¿Se baraja ya la opción de elevar la alerta a una situación de emergencia a corto plazo?

—Efectivamente lo que hemos trasladado es que no es descartable un escenario de emergencia en el corto plazo. Puede ser una decisión que haya que tomar, porque la cantidad del suministro no es ilimitada y cuando hay que valorar ese tipo de decisiones hablamos de que el uso prioritario del agua, que es el abastecimiento a las personas, puede verse en riesgo a corto plazo. Habría que valorarlo en base a los indicadores. Evidentemente hay agua embalsada y todas las medidas van encaminadas a proteger ese agua y que su durabilidad sea la máxima. Pero, si la evolución en cuanto a normalidad en las precipitaciones no mejora, habrá que adoptar medidas de restricción de consumo incluso en el uso prioritario y por lo tanto es algo que no puede descartarse a día de hoy.

—Parece que las previsiones apuntan a que los meses de enero y febrero serán, al fin, lluviosos.

—Los pronósticos de Meteogalicia hablan de que en esta segunda parte del mes se podría recuperar un poco la normalidad. Dicen además que no hay ningún indicador que haga prever que los meses de enero y febrero se vayan a apartar de la normalidad en cuanto a precipitaciones. También es verdad que a día de hoy hay una situación de inestabilidad en cuanto a los modelos predictivos y su fiabilidad no ofrece garantías. En octubre los modelos pronosticaban que iba a ser un mes normal en cuanto a precipitaciones y acabó siendo el cuarto más seco de la serie histórica. Y noviembre, aún sin ser tan seco, ha acabado por debajo de las previsiones. Por lo tanto, estaremos a la expectativa y estamos intentando anticiparnos en caso de que las predicciones no se lleguen a cumplir.

—Con el cambio climático ¿debemos acostumbrarnos a que este tipo de episodios sean normales?

—Todos los expertos indican que el cambio climático ha venido para quedarse y Galicia estará en una franja en donde estos episodios de períodos con déficit de precipitaciones van a ser más frecuentes. No va a 0llover mucho menos, pero sí todos indican que va a llover de forma distinta. Va a haber periodos más largos de escasez de precipitaciones y va a llover más concentrado. Esa es una realidad. Que la sequía haya llegado no para quedarse va a depender de la capacidad que tengamos para adaptarnos a ese cambio.

—Usted ha defendido en ocasiones la posibilidad de implantar una estructura tarifaria que premie el «buen uso».

—Hablamos ya de una competencia municipal. Nosotros en lo que se refiere a abastecimiento siempre defendimos una estructura tarifaria que promueva el uso responsable y de hecho ponemos a disposición de los concelos un modelo, pero luego son ellos los que deciden cuál va a ser su respectiva ordenanza. Esto no quiere decir que haya que pagar más por el agua, es un matiz importante, simplemente hay que pagar de forma distinta. Quizás haya que abandonar los mínimos exentos demasiado amplios y pagar desde el primer metro cúbico de agua que se consume. Eso favorece que no haya una ausencia de conciencia respecto del gasto por pensar que «al fin y al cabo ya está pagado». Esta es además una medida que sí que está contrasta en otros territorios donde sí que se ha moderado el consumo.

—A los concellos se les recomendó unas medidas de ahorro (evitar baldeos, relleno de piscinas...) y se les pidió remitir un informe con la repercusión de las mismas ¿que impacto están teniendo?

—Hemos recibido esa información y ocurre que es muy dispersa porque la capacidad de ahorro difiere mucho de qué concellos y qué usos abastezca. Hay concellos que no tienen capacidad de reducir usos industriales y otros que sí. En cualquier caso si se está empezando a detectar un ahorro que en el mes de octubre empezó a ser algo tímido, entre un 3 y un 5% y al final del mes de noviembre en algunos ya estaba en el entorno de un 10%. Evidentemente queda mucho recorrido y mucho margen.

—Una cuarta parte del agua potable se pierde por fallos en la red de abastecimiento ¿es necearía una mejora integral?

—Los datos que nos remiten encajan con estas estadísticas. No son datos que nos sorprendan ni favorable ni desfavorablemente. En las medidas que recomendamos adoptar a los concellos en esta situación está la de hacer un control más intensivo del estado de sus redes para evitar esas pérdidas para minimizarlas al máximo. Es evidente que de esta situación de crisis tenemos que salir con muchas lecciones aprendidas y debemos corregirlas en el futuro más inmediato. La gestión del ciclo del agua por parte de los concellos y el mantenimiento es importante, ahí va a estar la Xunta para colaborar y asesorarles en esas competencias municipales.

—¿Cree, como aseguró Alberto Núñez Feijóo, que faltó «pericia» para concienciar a la gente de la necesidad de ahorrar agua?

—Decretamos la prealerta hidrológica en toda la demarcación en el mes de enero. Insisto, estando en prealerta, viendo una situación anormal en el caudal de los ríos sí hicimos esta recomendación. Es cierto que algunos fueron más ágiles a la hora de prever esta situación y adoptar medidas, pero en realidad las tenían que adoptar ellos porque son los competentes.