Un instante de la reconstrucción del crimen de Diana Quer - MIGUEL MUÑIZ
CASO DIANA QUER

El Chicle se fabrica una versión «falsa» del crimen que lo exculpe de la violación

Visiblemente alterado, el autor confeso de la muerte de la chica mantuvo que la asfixió de forma involuntaria

Ribeira/A Pobra/RianxonActualizado:

El verdugo confeso de Diana Quer ha regresado hoy a los escenarios del macabro crimen para participar de una compleja reconstrucción en la que José Enrique Abuín ha tratado en todo momento de armar una versión que lo exonere del delito de agresión sexual. Esa es la estrategia a seguir para esquivar la prisión permanente que Fiscalía y acusación particular apoyan, convencidos de que el móvil del crimen fue sexual. Pero en la diligencia que hoy paralizó la comarca de O Barbanza durante buena parte de la mañana, el Chicle se afanó en demostrar que el estrangulamiento de Diana fue accidental y que en su actuación no hubo un instinto depredador. Se plegó, según pudo saber ABC, a la versión que hace mes y medio ofreció en sede judicial y que la familia considera «contradictoria y falsa».

Ubicado en las proximidades de la curva de salida de A Pobra do Caramiñal, el autor confeso de la muerte dedicó dos horas a explicar cómo se topó con Diana Quer mientras supuestamente robaba gasoil de los camiones que estaban aparcados en las afueras del pueblo con motivo de las fiestas. La imagen de Abuín cargando dos bidones fue una de las instantáneas más llamativas de las cinco horas que duró la reconstrucción, pero hubo más.

La madre y la hermana de Diana Quer con los agentes
La madre y la hermana de Diana Quer con los agentes - MIGUEL MUÑIZ

Lejos de marcar como lugar del encuentro con la joven el tramo por el que Diana debió abandonar A Pobra, el Chicle se concentró en un callejón oscuro y transversal a esta vía donde localizó todo lo ocurrido desde que se encontró a la chica hasta que salieron del pueblo. Se trata de un escenario a priori extraño porque no entra dentro del recorrido lógico que la muchacha debería haber hecho para regresar a casa. Tampoco parece probable que Diana se introdujese en el callejón tras las llamadas —el «Morena ven aquí»— que presuntamente Abuín realizó.

Maniquí en mano, el Chicle repitió ayer el forcejeo que desembocó en la introducción en el coche de Diana. Como respuesta a las insistentes preguntas del instructor y de las partes, Abuín también ejemplificó cómo estranguló de forma «accidental» a Diana cuando ésta lo sorprendió robando —defiende él— y cómo después corrió con su cuerpo hasta su vehículo y lo introdujo en el asiento trasero. El detalle con el que se materializó esta importante diligencia, a la que el acusado se había negado en varias ocasiones, llevó incluso a utilizar el mismo vehículo que el Chicle usó la noche de los hechos.

Igual de estrictos fueron los movimientos, las paradas e incluso las velocidades a las que la nutrida comitiva judicial —formada por un total de 14 vehículos más el furgón en el que viajó el acusado con el juez y los abogados— se movieron por los escenarios que Abuín recorrió aquella noche. De su versión de lo ocurrido se desprende que el Chicle abandonó el pueblo por la salida norte a una velocidad de 90 kilómetros por hora mientras circulaba por unas carreteras muy estrechas y con escasa iluminación nocturna. Después, y con Diana ya en el coche embridada, salió a la autovía que lo llevó hasta la nave de Asados, un lugar que conocía a la perfección porque se había criado allí.

Desde la llegada del furgón policial a la nave hasta su partida transcurrieron dos intensas horas en las que el Chicle explicó a los presentes qué hizo con Diana ya bajo techo. Al igual que en la curva, los agentes de UCO y Policía Judicial se valieron de un maniquí para conocer el encadenado de los pasos de Abuín hasta que lanzó a la joven al aljibe, a ocho metros de profundidad. Pero la maratoniana jornada no remató ahí. Y es que, atendiendo a su relato, Abuín regresó rápidamente a su casa de Rianxo en plena madrugada y de ella volvió a salir en dirección Santiago. Tras recorrer cuarenta kilómetros, el Chicle contó ayer que se detuvo en la explanada de un restaurante a la salida de A Escravitude, muy cerca ya de Padrón, para deshacerse de la ropa de Diana, unas prendas que nunca han llegado a aparecer.

Durante toda la reconstrucción, el presunto asesino de Diana se mostró visiblemente alterado. Sus gestos delataron el nerviosismo del momento, que incluso lo llevó a encararse con el instructor del caso en el primero de los escenarios. Al filo de las 16 horas, Abuín fue trasladado de furgón y enviado de nuevo a la prisión pontevedresa de A Lama donde esperará al término de la instrucción. Sobre la prueba de ayer, la acusación particular lo tiene claro: «Las vueltas turísticas están muy bien, pero no coinciden con la realidad. Hemos detectado múltiples contradicciones que revelan que no está diciendo la verdad», afirmó el letrado de la familia, Ricardo Pérez Lama.

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La nave de Asados en la que Abuín ocultó el cuerpo de Diana Quer - MIGUEL MUÑIZ