El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy durante la campaña de las generales de 2016
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy durante la campaña de las generales de 2016 - MIGUEL MUÑIZ
Una convocatoria inédita

La campaña infinita

La estrategia de Pedro Sánchez causa un atasco sin precedentes, con tres citas electorales en apenas un mes. Los partidos gallegos, sin la carga de las autonómicas, encaran la sucesión de convocatorias como una sola cita

SantiagoActualizado:

No existen precedentes: en el plazo de un mes los gallegos tendrán que elegir a sus representantes en el Congreso de los Diputados, las diputaciones, los concellos y el Parlamento europeo. Yel empacho electoral podría ser aún mayor:a diferencia de otras comunidades, no habrá que colocar la urna autonómica. Por si hicieran falta ingredientes en un escenario de por sí insólito, la primera parte de la campaña coincide con la Semana Santa: los mítines compartirán espacio con procesiones y playa. Es todo tan inédito que el viejo bipartidismo está más disgregado que nunca. En Galicia, las encuestas no otorgan a Vox posibilidades de obtener escaño y será difícil que lo consiga Ciudadanos. A cambio, la izquierda rupturista acude dividida, fragmentando aún más el voto. Así encara cada formación esta campaña infinita.

PP: El tirón de Feijóo y la vuelta de Rajoy

La historia bien pudo haber sido diferente: Alberto Núñez Feijóo estaría a cinco días de lanzarse a recorrer España para tratar de reunir los escaños que le franquearan el acceso a La Moncloa, de tal forma que un gallego volviera a ocupar la presidencia del Gobierno tras la moción de censura que apartó a Mariano Rajoy... Nada de eso sucedió. La realidad es que ambos, Feijóo y Rajoy, harán campaña, y se echarán a la calle, como ya viene haciendo desde hace semanas el jefe del PP gallego, para pedir el voto para su partido y, en último término, quien asumió el liderazgo tras el paso al lado del presidente de la Xunta: Pablo Casado.

Rajoy acude los días 12 (mitin en Pontevedra) y 13 (almuerzo en Baixo Miño), y a su estela aparecerá Casado, con parada en Santiago el 14 como parte de un maratón de 15.000 kilómetros. «Arrancamos de forma importante», resumía esta semana Miguel Tellado, secretario general del PPdeG y coordinador de lo que han concebido como «una única campaña electoral a dos vueltas». Con Feijóo tirando del carro, centrándose en Galicia —previamente hará varias salidas, confirmada una a la Comunidad Valenciana—, los populares presumen de «candidatos con tirón mediático nacional», como el propio presidente y las cabezas de lista en Pontevedra, Ana Pastor, y La Coruña, Marta González. En definitiva, activarán la «maquinaria», en palabras de Tellado, «al más alto rendimiento», activando simultáneamente unos recursos de los que carecen sus rivales en las cuatro provincias, las siete ciudades y los más de 300 municipios.

«No será una campaña en diciembre. Esto permite ir a la calle a buscar a la gente», explican fuentes del PPdeG. La idea es propiciar más los paseos en «sitios con mucha afluencia» que «encerrarnos en un hotel». «Ser accesibles, enseñarnos, que Feijóo no se quede sin hablar con nadie». El «contacto personal» para llamar a concentrar el voto del centro derecha, ante dos retos: la desaceleración económica y el desafío independentista en Cataluña. Y, en paralelo, defender Galicia como «modelo» a aplicar a la política nacional. «Tenemos un país gobernado por Pedro Sánchez con los independentistas frente a la Xunta, un gobierno monocolor y estable haciendo cosas. ¿No es mejor imitar el modelo sereno?», indican las referidas fuentes.

PSdeG: Optimismo ante el «retroceso» del PP

La acumulación de citas electorales y la época elegida, lejos de ser casuales, obedecen a una estrategia de Pedro Sánchez para favorecer sus intereses. Los de Galicia —impagos de Hacienda, tratos de favor a otras regiones—, parecen serle ajenos. Prietas las filas, en el PSdeG se muestran optimistas: «El PP va a tener un retroceso como no se recuerda desde el año 82, precisamente por el viraje que ha dado hacia la ultraderecha», vaticinan a este diario fuentes socialistas.

«Creemos que el empuje con el que concluiremos las generales contribuirá a dar un impulso también a nivel municipal, que nos permitirá mantener las alcaldías y diputaciones en las que ya gobernamos y mejorar los resultados allí donde no estamos», inciden. Sus previsiones:aumentar votos en las cuatro provincias.

A la espera de que se concrete una visita de Sánchez, desde las filas socialistas gallegas apostarán por una campaña «en positivo» y «de proximidad», en la que combinarán «actos multitudinarios con encuentros con la ciudadanía y con distintos colectivos». En cuanto a contenido, pondrán en valor las medidas —alza de las pensiones, subida del salario mínimo, entre otras— impulsadas desde La Moncloa.

En Marea: Jóvenes, mujeres y «precariado»

«Estas son las primeras elecciones en las que En Marea hace singladura sin ataduras». Las palabras de Xoán Hermida, responsable del programa electoral, en conversación con ABC, edulcoran pero no ocultan la realidad: la izquierda rupturista gallega acude a la larga campaña rota y dividida por las «deserciones». «Las generales no son las mejores para una fuerza nacionalista gallega. No nos beneficia, el foco está en los grandes partidos institucionales», reconoce Hermida, quien apuesta por abordarlas como un «ciclo que nos lleva a unas municipales. Ahí podemos mostrar músculo».

Con el portavoz Luís Villares y el resto de cabezas de lista protagonizando cada jornada el mitin central, En Marea también apostará por abrir «espacios de diálogo sectorial no tan masificado» para conversar con «militantes sociales». Su target está muy acotado: «Vamos a sectores o muy movilizados por la primavera democrática o afectados por recortes del PP o por la no evolución de derechos por parte del PSOE», indica Hermida. La suya será una «campaña muy dirigida a jóvenes, mujeres, pensionistas, precariado». «El cuerpo simbólico de la nueva política, la gente lo relaciona con En Marea. Tenemos muy avanzado el discurso», amplía.

BNG: Recuperar la voz perdida

En una entrevista reciente con ABC, la líder del BNG, Ana Pontón, afirmaba que su partido llegaba «en remontada», «con fuerza, con optimismo». El responsable de la campaña, Rubén Cela, replica el mensaje: el electorado «de entre 18 y 30 años vuelve a mirarnos con ilusión y simpatía», asegura. «Vamos a estar 45 días de campaña electoral», reflexiona en declaraciones a este diario. «En muchos ayuntamientos estaremos montando candidaturas hasta prácticamente el último día. Se entremezclan los procesos».

En los mítines, una «idea fuerza» centrará los discursos: «Lo importante es que Galicia recupere voz propia en Madrid. Estos cuatro años, en los que no hubo presencia, no fueron buenos años para el país», apunta Cela. Además de «primar la defensa de los intereses» de Galicia, desde el BNG pregonan su condición de «muro de contención» frente a la «extrema derecha». Prefieren no guiarse por unas encuestas que les resultan adversas: «La gente sabe que estamos en un contexto político muy volátil y puede pasar de todo. Ahora la política líquida y las campañas son determinantes».

En Común Unidas Podemos: Toca patear las calles

En Marea agotó todas las instancias pero no consiguió, por los cauces administrativos, frenar la vía de agua abierta en su seno: En Común Unidas Podemos tiene vía libre para disputarles el voto. El líder nacional de la formación morada, Pablo Iglesias —que gusta de dejar guiños como prometer soluciones para Alcoa—, tiene previsto acudir a Ferrol en el arranque de la campaña para fotografiarse en las instalaciones de Navantia. A partir de ahí, a sus subordinados en Galicia les tocará «patear las calles», en palabras del número uno por la provincia de La Coruña, Antón Gómez Reino, a ABC. «Nacimos a pie de calle y a pie de calle tenemos que continuar».

«Aspiramos a que haya el mayor número de diputados y diputadas de En Común Unidas Podemos en la Cámara y que faciliten un Gobierno netamente de izquierdas en el conjunto del Estado», apunta Gómez Reino. «Hay que poner encima de la mesa que somos una fuerza y un espacio político que maduró mucho». Un espacio fragmentado que añade novedades a una larga e inédita campaña de campañas.