Usuarios de un centro de día leyendo y haciendo ejercicios
Usuarios de un centro de día leyendo y haciendo ejercicios - MAYA BALANYA
DEPENDENCIA

La ayuda máxima para el pago de una residencia llegará a 858 euros al mes

La cuantía de partida, ajustada después según la capacidad económica, pasa de 426 a 745 en las dependencias de grado II

SantiagoActualizado:

En diciembre de 2011, el primer real decreto-ley de medidas urgentes de control del gasto público con el que Gobierno de Mariano Rajoy respondía a la crisis económica y financiera decidía aplazar el derecho a atención de las personas con dependencias leves. Sería el primer recorte en materia de dependencia forzado en tiempos de estrecheces; el mayor ajuste se plasmaría en julio de 2012, con un nuevo real decreto-ley de medidas de estabilidad que rebajó la cuantía de las ayudas de carácter económico para las personas que se incorporaran en adelante al sistema de atención a la dependencia. En diciembre de 2013, las nuevas cuantías rebajadas se extendían al conjunto de los usuarios del SAAD.

La maquinaria de adaptación de las prestaciones —que en Galicia se hizo coincidir con una revisión de la capacidad económica de los beneficiarios y se completó con la posterior inclusión del patrimonio en el cálculo del copago— se puso en marcha y en el verano de 2014 el impacto de las modificaciones empezaba a notarse en los centros de día, con usuarios forzados a prescindir de sus servicios tras la comunicación de un recorte drástico en sus asignaciones. La misma reducción se dejaba notar de puertas adentro en los hogares con prestaciones económicas reconocidas por cuidados en el entorno familiar.

Revisión de las cuantías

Tras el paso de la crisis, y completado el primer objetivo de la Xunta de ampliar el número de usuarios amparados por prestaciones (al cierre del pasado noviembre en Galicia se alcanzaban los 60.077 usuarios con prestaciones en activo, cumpliendo el objetivo marcado inicialmente por el Gobierno de Feijóo para la legislatura), el Ejecutivo autonómico ultima la orden que, en las próximas semanas, abordará la siguiente prioridad en materia de dependencia: elevar la intensidad de las coberturas, apostando por una revisión al alza de las prestaciones económicas para ayudar a los hogares con personas en situación de dependencia en los cuidados a cargo de familiares, contribuir al pago de servicios de residencia o apoyar la contratación de asistencia personal.

El esfuerzo, apoyado en una inyección económica de 10 millones de euros anuales, tendrá su reflejo en los próximos días, cuando 19.000 beneficiarios del sistema de dependencia en Galicia acogidos a las prestaciones afectadas perciban sus asignaciones de abril. Como resultado del incremento, la prestación máxima —cifra de partida sobre la que después se descuenta en función de la capacidad económica de cada usuario— ascenderá a 1.495 euros mensuales en el caso de la asistencia personal, mientras que para la contratación de servicios de residencia partirá de un tope de 858,08 euros, en el caso de las personas con dependencia de grado III (grandes dependientes).

«Si 2018 fue el año del incremento de la cobertura de atención a la dependencia, 2019 será el año del incremento de las cuantías que perciben las familias», apuntaba en los últimos meses de 2018 la conselleira de Política Social, Fabiola García, que esta semana detallaba en el Parlamento autonómico los planes de su departamento.

Asistencia personal

El menor incremento, del 10%, se aplicará a la ayuda económica para cuidados no profesionales en el entorno familiar, elevando la cuantía máxima desde los 387,64 euros/mes actuales hasta 426,40. En el caso de la asistencia personal, el máximo crecerá un 15%, pasando de 1.300 a 1.495 euros, colocando, según indica la Consellería, a Galicia como la autonomía con mayor cuantía mensual para la contratación privada de este servicio. Será la prestación económica para el pago de residencia la que registre un aumento más destacado: del 20% en el caso de los usuarios con dependencias de grados I y III y del 75% para los grados II, apostando de forma singular por reforzar las ayudas para el nivel de dependencia moderada, más próxima en las limitaciones diarias a un grado III y, sin embargo, indican desde Política Social, más asimiladas hasta la fecha en lo que a importe de las ayudas se refiere a dependencias de grado I. De este modo las persona con una valoración de grado II contarán con una cuantía máxima (sobre la que descontar su copago) de 745,71 euros mensuales para el pago de residencias frente a los 426,12 regulados hasta la fecha.