Ximo Puig celebra la victoria del PSPV en las elecciones de este domingo - ROBER SOLSONA
Elecciones valencianas 2019

Las exigencias de Podemos condicionarán el Gobierno de Ximo Puig

El PSPV tratará de reequilibrar el nuevo Ejecutivo valenciano multicolor a su favor

La conselleria de Hacienda se vislumbra como una de las grandes batallas entre socialistas y Compromís

VALENCIA Actualizado: Guardar
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La celebración del PSPV-PSOE se extendía hasta la madrudaga de ayer tras una noche electoral con un agotador recuento. Las elecciones en la Comunidad Valenciana se desarrollaban por primera vez en la historia de forma simultánea a las generales por decisión de Ximo Puig, quien hizo uso de su prerrogativa como presidente de la Generalitat para anticiparlas.

La arriesgada jugada por el todo o nada salió bien y servirá a los socialistas para retener el Gobierno autonómico, pero el temor no se disipó plenamente hasta el final. El resultado entre el bloque de izquierdas y el de derechas fue ajustado -52 escaños a 47- y hay quien entre las filas del PSPV admite que podrían haber perdido el Ejecutivo autonómico si los comicios se hubieran celebrado en mayo junto a los de la mayoría de territorios.

La amplia movilización en favor de los socialistas ha beneficiado a la marca valenciana por el efecto arrastre y vuelven a ser la fuerza más votada en la Comunidad tras casi 30 años. Pero el resultado tampoco es sobresaliente, está alejado de una amplia mayoría y ha sido más bajo del esperado (23,8%). A diferencia de Pedro Sánchez, Ximo Puig tiene claro que gobernará (salvo un estrepitoso fracaso negociador) con Compromís y Podemos, entrando estos últimos por primera vez en el Ejecutivo casi con toda seguridad -a diferencia de en 2015, que dieron su apoyo desde fuera-.

Las conversaciones para la conformación del Consell no se prevén sencillas, y las aspiraciones de los morados de gestionar serán un importante factor que condicione la próxima legislatura. Podemos ya ha entrado en otros gobiernos autonómicos como el de Castilla La Mancha, por lo que no se trataría de un banco de pruebas, pero sí un conllevará un nuevo juego de equilibrios.

Sus propuestas y exigencias a lo largo de estos cuatro años han tensionado el llamado Pacto del Botánico en más de una ocasión -llegó a peligrar incluso la aprobación de unos presupuestos-. Aunque en otras no han sido capaces de sacar adelante sus iniciativas al no contar con la suficiente fuerza. Ejemplos de ello son la tasa turística, la tasa del azúcar, la ley de residuos, la ley de vaciado de competencias de las diputaciones, la ley para eliminar privilegios a los expresidentes de la Generalitat o la redistribución de ayudas a los sindicatos para que no fueran a parar solo a UGT y Comisiones Obreras. Todo ello, según aseguran, tratarán de recuperarlo a través de la reedición del acuerdo.

Las preferencias de los morados, que han ido en confluencia con Esquerra Unida (la cual recupera la representación en las Cortes de su mano), podrían centrarse en Medio Ambiente y Vivienda, dos terrenos en los que han sido beligerantes. Aun así, una de sus promesas de campaña pasaba por la creación de una conselleria de Feminismos.

Ante todo este escenario, los socialistas parten, eso sí, con una ventaja, y es que lideran claramente el bloque de la izquierda. Han obtenido más apoyos que la suma de Podemos y Compromís juntos y de los primeros los separan diez escaños. Pero las cesiones tendrán que darse una vez más.

Aumento de consellerias y batalla por Hacienda

Fuentes del PSPV señalan que todavía es pronto para hablar de una estructura del Consell y de un reparto de los departamentos, aunque existen ciertas intuiciones. Se apunta a un aumento de las consellerias (actualmente diez), que tendrán que repartirse esta vez entre tres partidos. Con el añadido, al igual que en 2015, de los equilibrios internos especialmente en el caso de Compromís, conformado por una coalición de tres patas. Su líder, Mónica Oltra, ya apuntó el domingo tras conocer los resultados a que están «para garantizar que no se dará un paso atrás en políticas sociales», precisamente la cartera que ha ocupado y que por sus palabras no parece que quiera dejar.

Fuentes de Compromís también hacen hincapié en que los presupuestos de la Generalitat vayan en consonancia con este ámbito, de lo que se deduce que habrá una importante batalla por ver quién controla Hacienda, que el PSPV no transferirá fácilmente. La fricción en ese departamento ha sido notable. Una de las incógnitas es Educación, dirigida por la coalición pero cuya polémica gestión les ha quemado bastante. No extrañaría a los socialistas que quisieran renunciar a ella. En cuanto a estos últimos, parece que querrán coger los mandos de Empleo.

Más departamentos para el PSPV

«Será un gobierno amable, pero el PSPV parte desde una posición claramente superior», indican fuentes de este partido. Es por ello que tratarán de reequilibrar el reparto de fuerzas en favor de ellos con un mayor número de carteras.

Otro debate será el conocido como «mestizaje». En la mayoría de consellerias, el titular era de un partido diferente de su número dos (secretario autonómico), y muchas voces abogaban por un replanteamiento de esta fórmula para que cada departamento fuera monocolor.

La figura de Puig, que ha sabido explotar durante la pasada legislatura su perfil institucional, sale reforzada en detrimento de la de Oltra, entre cuyas ambiciones siempre se encontró la del «sorpasso». Podemos, que celebró ayer una reunión del equipo de campaña, reconoce que su bajada ha sido importante y que no han tenido el mejor resultado.