Pablo Casado, junto a Isabel Bonig, Esteban González Pons, Javier Maroto y la cúpula del PPCV este sábado
Pablo Casado, junto a Isabel Bonig, Esteban González Pons, Javier Maroto y la cúpula del PPCV este sábado - EFE
Política

Bonig exhibe ante Casado el músculo del PPCV en un inicio de curso con loas a González Pons

Voces internas interpretan las menciones al portavoz en el Parlamento Europeo como un apoyo a que sea el candidato en Valencia

El líder del partido es arropado por la militancia tras el caso de su máster y lanza un discurso en sintonía con el de la presidenta regional

VALENCIAActualizado:

Pablo Casado ha llegado este sábado al municipio valenciano de la Pobla de Farnals arropado por la cúpula regional del PPCV y con una evidente tranquilidad después de que el Ministerio Fiscal se pronunciara en contra de abrir una causa penal por el título del máster que obtuvo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC) al no ver «consistentes» los indicios de prevaricación.

Asistía al inicio de curso político -y de precampaña electoral- de la formación valenciana presidiendo la Junta Directiva Regional en una cita que se ha convertido en una exhibición de fuerza de Isabel Bonig en una plaza clave para las próximas elecciones autonómicas y municipales. Un territorio en el que el partido suele cosechar un importante número de votos y en el que para el acto, que incluía una comida con militantes, se ha conseguido colgar el cartel de «lleno» con 700 personas que han pagado una entrada de 30 euros. Algo que desde su entorno atribuyen al «efecto Casado».

Entre un baño de bases, el líder popular y Bonig han mostrado buena sintonía pese a que la mayor parte del entorno de la presidenta del PPCV apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en el proceso de primarias. Desde la victoria de Casado, han sido constantes los llamamientos a la unidad en un año en el que tendrá lugar su primera prueba de fuego con los comicios de mayo de 2019. Un «todos a una» que se ha tratado de escenificar este sábado.

Pablo Casado arropa a Isabel Bonig durante el acto de inicio de curso político del PPCV
Pablo Casado arropa a Isabel Bonig durante el acto de inicio de curso político del PPCV - EFE

El líder del partido ha ensalzado la figura de Bonig, a la cual ya ratificó el pasado agosto como candiata a la Generalitat. «Isabel, eres la esperanza y la fuerza del partido en la Comunidad Valenciana. Eres la ilusión de esta tierra», ha afirmado, para alabar también al «equipo del que se ha rodeado». Una mención que iba especialmente dirigida a los presidentes de las diputaciones. «Hacéis un gran trabajo, lo digo por los que quieren suprimirlas», ha añadido. No ha mencionado, sin embargo, nada relacionado con la provincia de Valencia, dirigida por una gestora al frente de la cual se encuentra Rubén Moreno.

Casado ha elogiado igualmente -y en reiteradas ocasiones- al portavoz popular en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, sentado en primera fila del auditorio junto al vicesecretario de Organización, Javier Maroto. «Todo el mundo conoce a Esteban y sabe cómo defiende a España. Y siempre barre para casa: Valencia y la Comunidad Valenciana», ha remarcado, tras poner en valor su trabajo desde Bruselas.

Una referencia y una presencia significativas al no haberse despejado todavía la incógnita de quién encabezará la lista al Ayuntamiento de Valencia, cuyo nombre se conocerá previsiblemente entre finales de octubre y principios de noviembre. La figura de González Pons ha resurgido como posible candidato pese a que ha manifestado reiteradamente que no lo desea, y el protagonismo que le ha dado Casado este sábado ha sido interpretado por numerosas voces internas como que sus opciones aumentan. «Pablo no ha venido aquí a presentar a Esteban de candidato porque todavía no ha tomado una decisión, pero es evidente que lo tiene en la cabeza por encima del resto», apuntan fuentes de su entorno.

Pese a ello, y como ha venido informando ABC, Bonig parece decantarse por un independiente aun siendo consciente de los problemas que generaría esa apuesta. En todo caso, la última palabra la tendrá el presidente del PP.

Impuestos, educación y unidad nacional

Ambos dirigentes han pronunciado discursos en plena sintonía con los mensajes clave en los que centrarán su campaña y han esbozado promesas electorales -que ya se vislumbraron, por parte de Bonig, durante el debate de política general en las Cortes Valencianas-: bajada de impuestos, estabilidad económica, libertad educativa y unidad nacional.

Han incidido, igualmente, en la reivindicación de un cambio en el modelo de financiación autonómica y han cargado contra el PSOE y contra el presidente de la Genertalitat, Ximo Puig. «Lo aprobaron en contra de nuestro criterio, tuvieron el cuajo de manifestarse contra él y ahora no quieren trabajar por uno nuevo cuando es demandado por todos», ha subrayado Casado.

El líder del PP ha urgido también a un adelanto electoral en la Comunidad Valenciana, al igual que en España, ha defendido a los trabajadores de Ford ante el impuesto al diésel y ha reivindicado la «historia propia» de la región al margen de Cataluña y Baleares señalando que «no es apéndice de los Països Catalans». También ha puesto en valor el «legado impecable» del partido en este territorio, lo que ha desencadenado en redes sociales las críticas de la izquierda por los escándalos de corrupción.

Casado es recibido en la Pobla de Farnals por cargos del partido
Casado es recibido en la Pobla de Farnals por cargos del partido - EFE

Por su parte, Bonig, quien también ha elogiado a González Pons, ha asegurado que el PPCV «está en pie, más fuerte y unido para gobernar en 2019 la Generalitat, las diputaciones y los ayuntamientos, y para que Casado sea el próximo presidente de España». Tras recordar tres años de «una travesía dura y complicada», ha agradecido su apoyo a los militantes. «Siempre habéis estado ahí», ha indicado.

Bajo este prisma, ha defendido construir un PPCV desde tres ejes: un partido que «sea ofensivo ideológicamente hablando y no defensivo, porque hay que dar la batalla de las ideas y los valores», que sea «reformista y no reaccionario» y que esté «siempre presente y nunca ausente, sin complejos».