Imagen tomada este lunes en la Ciudad de la Justicia de Valencia
Imagen tomada este lunes en la Ciudad de la Justicia de Valencia - MIKEL PONCE
Tribunales

Las afectadas del fármaco Agreal: «Nos sentimos muertas en vida»

La Ciudad de la Justicia de Valencia alberga el juicio de responsabilidad civil por los daños causados por el medicamento para aliviar los sofocos por la menopausia

VALENCIAActualizado:

Siete mujeres que han demandado a Sanofi-Aventis por los daños provocados por el fármaco Agreal, que les prescribieron para aliviar los sofocos por la menopausia, han declarado ante el juez que tras tomar la medicación se sintieron "muertas en vida", cayeron "en picado" y algunas intentaron suicidarse.

La Ciudad de la Justicia de València ha acogido este lunes el juicio de responsabilidad civil por estos daños, en el que han declarado las demandantes, cinco de ellas procedentes de Canarias, una de Barcelona y una de Valencia, y tres testigos (las hijas de dos de ellas y el marido de una tercera).

Agregal, cuyo principio activo es la Veraliprida, es un neuroléptico que se dio a mujeres sanas que experimentaban sofocos con la menopausia. En 1983 comenzó su comercialización, que cesó en 2005 en España.

Mañana martes está previsto que lo hagan los peritos de ambas partes, aunque los de la defensa podrían no hacerlo porque al haber presenciado hoy en la sala la declaración de la mujeres (cuando deberían haber estado fuera) el juez ha comunicado que no quiere que declaren mañana.

El abogado de las mujeres, Francisco Almodóvar, ha explicado a los periodistas que le parece "absurdo" que los peritos no puedan entrar dentro de la sala porque las audiencia son públicas, y ha indicado que intentarán solucionar este error procesal "de alguna manera".

Los peritos Antonio Piga y Teresa Alfonso-Galán iban a revelar mañana el contenido de un dossier confidencial que la farmacéutica Sanofi-Aventis en España había ocultado hasta el momento a los médicos y mujeres.

En el documento se demuestra con datos de ensayos clínicos y estadísticos que, con un consumo prolongado, este fármaco puede causar daños irreversibles y crónicos de carácter psiquiátrico y neurológico.

Según afirma la multinacional Sanofi-Aventis en el dossier, este fármaco no podía ser tomado durante más de tres meses (en ciclos de 20 días una pastilla y 10 días de descanso), pero en España algunas mujeres llegaron a consumirlo hasta 9 años porque en el prospecto del fármaco no se hacía referencia a este tiempo máximo de administración ni a los efectos adversos que podría provocar.

Aunque desde 2005 se han celebrado varios juicios en España por los efectos nocivos de este medicamento, que ha afectado a al menos dos mil mujeres, es el primero en el que se utiliza este dossier confidencial de la farmacéutica, que consiguió en 2014 el abogado Francisco Almodóvar de la Agencia Europea del Medicamento a través del Defensor del Pueblo.

La defensa de las afectadas, que busca que la farmacéutica reconozca los daños y pide indemnizaciones de entre medio millón y un millón de euros para cada mujer, ha explicado que se ha celebrado el juicio en Valencia, en concreto en el Juzgado de Primera Instancia número 3, y no en Barcelona, donde está la sede de Sanofi-Aventis en España, porque inicialmente había dos valencianas afectadas.

Las mujeres han declarado que al tomar la medicación y tener que dejarla de forma brusca cuando se suspendió su comercialización, sufrieron, entre otros, síntomas como fatiga, depresión, ansiedad, pérdida de memoria, temblores, arritmias, dolores de cabeza y "ganas de no salir de la cama".

Una de las demandantes, la canaria Francisca Gil, actual presidenta de la Agregal Luchadoras de España, ha sufrido un síncope al acabar las declaraciones y ha permanecido durante algunos minutos en el suelo sin saber dónde estaba. "Este medicamento nos ha arruinado la vida pues no solo tengo secuelas psiquiátricas, sino que he tenido tres intentos de suicido", ha afirmado.

Rosario Carmona, que empezó a tomarlo en 1998 tras serle practicada una histerectomía y lo consumió durante cinco años, ha asegurado que acudió "llorando" a su médico de cabecera porque "un bicho me estaba comiendo por dentro".

Pilar Guerra, hija de Antonia Díaz, otra de las demandantes, ha declarado que antes de tomar Agregal su madre era una mujer "sana, independiente y activa y después "se convirtió en otra persona, con episodios de ansiedad, cansancio, cefaleas y solo quería estar en la cama".