Tomás Luis de Victoria en Roma

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Aparece este doble álbum recién salido del horno de Lauda Música y La Grande Chapelle como fruto póstumo del año T.L. de Victoria. La insaciable curiosidad de Recasens le ha llevado en este caso a recrear la estancia romana del músico abulense celebrando la Pascua junto a maestros de capilla coetáneos. El marco, Piazza Navona, singular enclave utilizado por inmigrantes castellanos desde fines del siglo XV para todo tipo de fiestas, y dentro de ella, la iglesia de S. Giacomo degli Spagnoli, en la que la Confraternità della Santissima Resurrezione tenía sus actos devocionales. Victoria perteneció a esta hermandad y, como apunta Noel O’Regan en las jugosas notas del libreto, pudo haberse encargado en algún momento de la organización de la fiesta pascual, eje central del culto de la cofradía y ocasión de mostrar públicamente su esplendor.

Para nosotros, oyentes del siglo XXI, escuchar las composiciones de Victoria en su contexto reviste gran atractivo, al ser integradas en su entramado sonoro. Así el abulense aparece al lado de Giovanelli, Kerle, Palestrina, Bendinelli, Razzi, Rodio, Guerrero, Animuccia, Conforti o Fernando de las Infantas conformando un tapiz musical esplendente, ajustado al espíritu, la estética y los gustos interpretativos epocales, que como se comprobará en esta selección, adoptan diversidad de fórmulas: brillantes fanfarrias y piezas instrumentales, majestuosas antífonas, salves, salmos, motetes, tonos a lo divino (espectacular Si tus penas no pruebo, de Guerrero y letra de Lope de Vega, que Recasens adorna con un delicioso interludio de flauta de pico y laúd) e incluso diálogos sacros, que constituyen el antecedente del oratorio, el género que compendia a la perfección el ideal contrarreformista.

Muchas y de muy variadas tipologías han sido las fuentes documentales consultadas en este trabajo (de las que se ofrece acabada noticia), que han contribuido a idear un programa sugerente y representativo de cada uno de los géneros presentes en la música religiosa del momento. A esto se une una ejecución impecable, en la que prima la expresividad, una impronta rítmica ágil, el fraseo dinámico, la sonoridad compacta y bien definida, esmerada afinación y una masa coral bien moldeada. Espléndido compacto para refrescar el verano.