Nuria Adrián, durante la concentración en su centro de salud
Nuria Adrián, durante la concentración en su centro de salud - R. ORDÓÑEZ

«No queremos inmolarnos; sólo ser un revulsivo»

Las tres médicas de Burgos que han renunciado a su plaza por la sobrecarga de trabajo aseguran que no se sienten heroínas

BURGOSActualizado:

Las tres médicas de familia que han decidido renunciar a sus trabajos porque consideran que están sobrecargadas de labor y no pueden garantizar una atención de calidad no quieren ser heroínas. Lo decían este viernes, arropadas por decenas de vecinos a las puertas del centro de salud donde llevan varios años trabajando. La coordinadora del centro de salud Los Cubos, Nuria Adrián, una de las tres médicas que renuncia a su plaza, asegura que sostendrán su postura, que es definitiva si no hay una solución global al problema de saturación de la Atención Primaria en Burgos. «No queremos inmolarnos, no somos mártires, solo tenemos la esperanza de ser un revulsivo», afirma.

Mientras, una larga reunión mantenida ayer por la Gerencia territorial de Atención Primaria y la Junta de Personal del área de Salud de Burgos solo ha servido para caldear más los ánimos. La prueba más rotunda es el comunicado que lanzó poco después la Junta de Personal. Piden la dimisión de la gerente de Atención Primaria, Aser Morato, a la que acusan de imprevisión y de no haber sabido gestionar el servicio. Señalan también la falta de intervención de la Gerencia Regional de Salud.

Nuria Adrián es contundente: «Un niño de diez años sabe que cuando hace diez años había tantos médicos con 55 años, ahora tendría que haber la misma cantidad para cubrir sus puestos, porque se jubilan; pero no se ha hecho y sólo se han puesto parches». Recuerda que esta misma semana la gerente les dio una solución pero no para el servicio, sino para ellas. Les llegó a sugerir que acudieran al servicio de prevención y pidieran un certificado de que no pueden cubrir la ampliación de horario. Una o dos veces al mes suman a su ya sobrecargado trabajo de siete horas otras siete en el Servicio de Urgencias de Atención Primaria, en ocasiones también en fin de semana.

La gerente territorial de Atención Primaria reconoce las limitaciones de personal. Faltan entre diez y quince médicos de familia y la situación se agravará en unos meses porque este año se jubilarán 25 y sólo hay cinco residentes. Reconoce que la sobrecarga de trabajo y ampliación de horarios debería ser una solución temporal. Sin embargo, deja claro que si en este momento se elimina ese aumento de horarios habrá que cerrar los centros de urgencia de primaria.

Mientras tanto, la Plataforma por la Sanidad Pública recuerda que llevan cinco años advirtiendo de que esta situación llegaría. Uno de sus portavoces, Juan Antonio Ayllón, advierte de que las salidas de estas tres médicas pueden no ser las últimas. El desgaste del personal es importante y los médicos insisten en que no pueden asumir tantos pacientes y tantas horas de trabajo con plenas garantías.