Una de las intervenciones realizadas con el robot «Da Vinci» en León
Una de las intervenciones realizadas con el robot «Da Vinci» en León - ICAL

Un cirujano llamado «Da Vinci»

Los hospitales de Castilla y León realizarán 500 operaciones a través de cirugía robótica, que ya se aplica en León, Valladolid y Salamanca y próximamente en Burgos

LeónActualizado:

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez, anunció ayer que los hospitales del Sacyl realizarán unas quinientas intervenciones con el nuevo robot «Da Vinci», que ya está operativo en tres centros en León, Valladolid y Salamanca y que en los próximos días comenzará a operar en Burgos, en el primer año de implantación de esta técnica quirúrgica.

Sáez visitó el Complejo Asistencial de León para presentar la nueva máquina, que comenzó a prestar servicio en este centro el pasado 25 de mayo. Destacó que la cirugía mínimamente invasiva ha supuesto un gran avance y ha revolucionado la cirugía moderna y, dentro de ella, la cirugía robótica permite además intervenciones muy complejas y delicadas con una gran precisión, informa Efe.

«La cirugía robótica es una apuesta que hace Sacyl para modernizar nuestra tecnología ya que era una demanda latente por unos cuentos servicios quirúrgicos de la Comunidad», aseguró el consejero, que destacó que la inversión para la adquisición de los cuatro equipos ha sido de 7,3 millones.

Tres equipos se han sufragado con cargo a los presupuestos de la Gerencia Regional de Salud y el cuarto ha corrido a cargo de la sociedad concesionaria del Hospital de Burgos. Por su parte, el jefe del servicio de Urología del Hospital de León, Miguel Ángel Alonso, destacó que la cirugía robótica es un procedimiento quirúrgico que facilita la interacción entre el cirujano y el paciente y su objetivo es potenciar las habilidades humanas.

«La base de su éxito es la capacidad de repetir tareas con precisión y reproductibilidad y nos va a permitir llegar más lejos y hacer mejor las cosas», señaló

Así, explicó, con el robot el cirujano opera sentado y desde ahí maneja virtualmente unas pinzas; la visión es en tres dimensiones, con un aumento de hasta 10 veces, y los movimientos de las manos del médico se traducen en impulsos que se transmiten a los brazos del robot y permiten llegar a zonas de difícil acceso.